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Los embates a la educación

RAFAEL DÍAZ CASANOVA |  EL UNIVERSAL
viernes 14 de junio de 2013  12:00 AM
  Para nadie es secreto que este régimen que nos destruye tiene un especial tema en la degradación de la educación de los venezolanos. La maltrata y la agrede por todos lados.

       La educación de una nación debería ser una de las acciones fundamentales de su sociedad. Y la educación de un pueblo comienza con los niños muy pequeños y se extiende por todo el ciclo vital de los ciudadanos.

       Existe la educación formal, que en términos prácticos se divide en un primer nivel conformado por el preescolar y la primaria; el segundo nivel de educación se sucede en el bachillerato y el tercer nivel se completa en la universidad. También se reconoce un cuarto nivel que se sucede en centros de estudios e investigación que se dedican con ahínco y dedicación y tiene como objetivo perseguir y lograr la excelencia.

       Para conducir los pasos de los alumnos se requiere de maestros y profesores bien preparados y quienes deben recibir retribuciones por sus labores, sueldos, que estén en concordancia con las labores y responsabilidades que tienen.

       Las agresiones que adelanta el régimen para destruir la educación de los venezolanos vienen realizándose desde el mismo comienzo de sus funestos pasos, tanto en el área de las restricciones presupuestarias y el perverso decreto que anualmente regula los incrementos de las matrículas que deben cancelar los educandos o sus padres para obtener una educación de calidad, como la miserable actitud ante los sueldos y salarios que la educación pública le cancela a los maestros o a los profesores.

       En todos los países que se precian de ser tales, existen establecimientos educativos de distintas calidades. Sin lugar a dudas, todos deberían ser del grupo de los mejores. La realidad es bien distinta. En la Venezuela de la segunda década del siglo XXI se trata de imponer una calidad por debajo y una igualación por los mínimos. Al revisar la situación de los colegios y liceos podemos observar que se ha disminuido o aniquilado las que llamaban "actividades extracátedra". El mantenimiento de las instalaciones físicas también se merma. Pero la situación más grave se patentiza cuando analizamos los sueldos y salarios que perciben quienes conducen el proceso educativo de nuestros niños y jóvenes.

       Los maestros están devengando  lo que sibilinamente recibe el nombre de "sueldo mínimo". Aquel que debería ser una referencia para que nadie sea obligado a trabajar a cambio de ingresos que no le permitan llenar sus necesidades.

       Los maestros y profesores son personas que merecen estar en un lugar prominente de la sociedad y en consecuencia, deberían recibir retribuciones pecuniarias que les permitieran la tranquilidad mental otorgada por el saber de que sus familias pueden llenar con comodidad las necesidades y las otras actividades normales y deseables para un grupo familiar, incluyendo tanto el disfrute de vacaciones propias de su condición como expectativas de crecimiento profesional.

       La realidad es muy distinta. Con los ingresos que les asigna la sociedad a los maestros y profesores que dependen del presupuesto nacional, no pueden vivir. Entonces, tienen que arbitrarse con actividades diversas que comienzan con el desempeño de más de un trabajo hasta la complementación de ingresos con actividades que pueden estar muy distantes de sus deseos y preparación.

       En el campo de la educación privada el tema es mucho más complejo.

       Tenemos muchos años en los que este absurdo Estado se ha subrogado la intervención plena del funcionamiento de los colegios y universidades. Anualmente se dicta un decreto infame en el que se impide que los representantes de la comunidad educativa cumplan con la función de determinar lo que los alumnos deben pagar por el costo de su educación. Eso lo hace el Estado conducido por burócratas. El incremento de las matrículas se limita a valores que han variado entre un tercio y la mitad de la inflación nacional que causa las acciones del mismo régimen.

       "Moral y luces son nuestras primeras necesidades" dijo el Libertador. Ninguna de las dos partes de su oración recibe la debida atención.

rafael862@yahoo.com

@rafael862


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Comentarios (1)
Por Demetrio Davila
14.06.2013
4:41 PM
Doblegar y quebrantar el espiritu de las instituciones es la meta del comunismo. Por fortuna eso se esta denunciando y el publico se da cuenta del error que el gobierno comete. Es una estupidez que el gobierno quiera controlar las casas de estudio, estas son y seran democratas e independientes.
 
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