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Abuso sexual, disciplina y obediencia

RICARDO TROTTI |  EL UNIVERSAL
domingo 9 de junio de 2013  12:00 AM
Los tiempos cambian. Hace cuatro años, el presidente Barack Obama arengó orgulloso a los cadetes de la prestigiosa Academia Naval de Annapolis, sobre el honor y coraje necesarios para combatir al terrorismo internacional y en los frentes de batalla de Iraq y Afganistán.

A fines de mayo, en una similar ceremonia de graduación en Annapolis, un Obama avergonzado prefirió dirigirse a los cadetes sobre una guerra más doméstica y deshonrosa que carcome la confianza en las Fuerzas Armadas, el abuso sexual, una lucha para la que todavía no se han encontrado las armas adecuadas.

Pese a una política de "tolerancia cero" pregonada en los últimos 20 años por los altos mandos militares, el abuso sexual es un fenómeno creciente, en parte porque no ha sido tratado como tema criminal, sino ético e interno; no existe una cultura de la denuncia por temor de las víctimas a arruinar sus carreras; y porque son los militares los que imparten justicia, bajo la excusa de que deben mantener la disciplina y la obediencia.

Políticas de castigo inapropiadas y educación ineficiente han disparado el fenómeno. El 7 de mayo, un informe del Pentágono ilustró que 26 mil miembros del servicio militar fueron agredidos sexualmente en 2012, frente a 19 mil en 2010. Solo 3.192 casos fueron denunciados el año pasado y de ellos un 10 por ciento fue procesado, mientras que uno de cada tres delincuentes sexuales condenado permaneció en el servicio. A todas luces, un alto grado de impunidad convertido en un ineficaz mecanismo de disuasión para los agresores.

Hasta ahora, las máximas autoridades militares del país se han mostrado defensivas a la hora de enfrentar el problema. Esta semana, en una audiencia ante el Comité de Servicios Armados del Congreso, no informaron sobre políticas concretas contra los delitos sexuales, sino que defendieron su potestad para ser ellas mismas las que deben administrar justicia ante casos de abuso sexual en sus jurisdicciones, como es regla actual.

La defensa corporativa trata de neutralizar nuevos proyectos de ley –tardíos por cierto– con los que se busca reescribir el Código de Justicia Militar, estipulándose que la decisión sobre las acusaciones no quede en manos de los superiores de la víctima, sino de fiscales militares independientes; además de establecer otras reglas sobre cómo manejar denuncias de violaciones, acoso y delitos sexuales menos graves.

Previa a la de los altos mandos, otra audiencia en el Congreso de exmilitares víctimas que relataron cómo fueron violadas y luego ignoradas cuando denunciaron los hechos ante sus superiores, motivó los proyectos de ley que contemplan castigos, degradación, la baja del servicio, así como sustituir el actual sistema de justicia militar para este tipo de faltas y crímenes.

En momentos que las mujeres fueron admitidas para poder estar en el frente de batalla  –donde se comenten muchas de las agresiones sexuales– y desde que las personas homosexuales pueden ser admitidas sin restricciones, es importante que las políticas no sean simple retórica, sino elementos de acción y prevención determinados.

Hasta ahora la política "tolerancia cero", que incluso incorporó Obama a su discurso, fue parte de una campaña de relaciones públicas para detener las críticas y encubrir estos delitos, casi la misma actitud de muchos obispos católicos y de otras denominaciones religiosas que también la utilizaron de la boca para afuera, pero con poca acción para detener la pederastia.

Lo importante del informe del Pentágono y de las audiencias en el Congreso, más allá de lo que pronto se determine en materia de justicia y conducta militar, es que se está creando una necesaria cultura de la denuncia. Sobre todo, se está incentivando una mayor transparencia, instaurando posibilidades para que haya reparaciones justas para las víctimas y creando nuevas armas para disuadir y expeler de las filas castrenses a agresores y criminales.

La disciplina y obediencia militar, valores que defienden los altos mandos militares, nunca deberían justificar el encubrimiento o a la falta de justicia. Todo este proceso de transparencia en EEUU, tal vez sea útil para que en otros países se investigue al interior de las instituciones militares, donde posiblemente también se cometan delitos en completo sigilo. 

trottiart@gmail.com


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Comentarios (6)
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1 |
Por nelson gonzalez
09.06.2013
9:23 PM
Me importa un ... lo que pase en otro pais. El problema que tenemos aqui es espantosamente grave, solo en mayo los alimentos subieron otro 10% y me vienen a hablar de "abusos" en USA. Por favor, no tenemos ni conque limpiarnos el .... en este ...pais. No saquen el dedo de la llaga, hablando otras...
 
Por liliana parra
09.06.2013
2:17 PM
Un excelente artículo acerca de un tema tabú y delicado por sus consecuencias, ya que los militares norteamericanos no sólo cometen abusos internos, sino en todas las guerras en que participan, y en las ciudades donde tienen bases militares, casi siempre con impunidad. Allí está Abu Dhabi, Guantánamo. En Okinawa y Colombia, los casos de violaciones cometidas por marines cuentancon un tratado que impide juzgar a los culpables. Ya legalizaron la tortura y ahora leen correpondencia privada de las redes sociales. Hay que enfrentar esa amenaza a los derechos humanos
 
Por Laura Sotomayor
09.06.2013
1:29 PM
Mira Pablo Gil, me considero opositora 100 % pero estoy en contra de cualquier sumisión sea ante Estados Unidos o Cuba. Puedes tú decir lo mismo?
 
Por Nancy Suarez
09.06.2013
10:13 AM
Que dantesca situación, viniendo de un país que enarbola ante el mundo una bandera de perfección respecto a los derechos humanos, si así tratan entre ellos a sus propios compañeros de trabajo y de vida porque una carrera profesional es para toda la vida; imaginen por un momento como tratan a los extranjeros incluso en esos paises donde se meten con excusa de guerra a matar y violar, un exhorcismo es lo que necesitan esos militares, hago votos para que Dios ilumine a Obama para que tome medidas radicales y humanice a esas bestias.
 
Por rodubualdo rocca
09.06.2013
8:59 AM
caray!, pense que se referiria a la isla de la felicidad y a su colonia venecuba o cubazuela, que son la misma cosa!
 
Por Pablo Gil
09.06.2013
3:53 AM
Me parece raro que pongan este artículo, para los escuálidos, EEUU es la maravilla de las maravillas donde este tipo de cosas no pasan... Sr. Ricardo Trotti con este artículo desilusionara a más de uno...
 
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