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La obstinación por la verdad

OFELIA AVELLA |  EL UNIVERSAL
lunes 27 de mayo de 2013  12:00 AM
El término satyagraha fue inventado por Gandhi para significar un tipo de lucha particular, orientada a resistir de modo pacífico, procurando fundamentalmente que la verdad saliese a la luz. El objetivo era muy alto, pues pretendía la elevación ética del individuo -su perfeccionamiento espiritual-, al exhortarlo a amar al oponente y a resistir ante todo tipo de provocación a la violencia. A veces se asocia con lo que en Occidente llamamos "resistencia pasiva". El mismo Gandhi se distanció en un momento dado de tal acepción, logrando determinar el sentido de su lucha. Fue entonces cuando concretó su ideal con el término satyagraha.

La verdad (satya) implica amor y la firmeza (agraha) equivale a una cierta obstinación por no cejar en la lucha. La fuerza del movimiento indio nace así de la verdad y el amor. Su bandera es la no-violencia, ya que ésta es siempre el arma del débil: "el satyagraha es el arma de la fuerza –decía Gandhi-, no admite la violencia bajo ninguna circunstancia y siempre insiste en la verdad".

La insistencia en poner de relieve la verdad debe iluminar nuestros esfuerzos. Este tipo de lucha  procura mostrar que, al no depender del poder ni de alguna ideología, la verdad resiste por sí misma a la mentira. De aquí que no necesite de la violencia para defenderse. La verdad "no es ni tuya ni mía", como decía Antonio Machado. Por eso puede encontrarse; por lo mismo no puede esconderse. Y por lo mismo debe mediar en todo intento serio de diálogo: es ella quien lo permite, de hecho.

Gandhi contrastó satyagraha (mantenerse en la verdad) con duragraha (mantenerse en la fuerza), como una forma de protesta ante sus oponentes: " no debe haber impaciencia, no barbaridad, no insolencia, no excesiva presión. Si queremos cultivar el espíritu real de la democracia, no podemos permitirnos ser intolerantes. La intolerancia traiciona la necesidad de fe en una causa".

Protestar es así "mantenerse en la verdad" dejando ver con claridad, sin embargo, por qué se protesta. Por eso implica atreverse a traspasar unos límites impuestos por otros para mantener la mentira, la opresión, la injusticia, la intolerancia. La tan conocida "marcha de la sal" supuso un gesto eminentemente pacífico -pero de protesta- contra el dominio británico, pues el hecho de tomar un poco de sal, alentó al pueblo a defender un derecho natural, violando un límite impuesto –injustamente- por otros.

Los gestos pacíficos de protesta pueden ser siempre tachados por el oponente como actos de agresión, cuando en realidad son solo derechos humanos, como puede serlo el de la libre expresión. No podemos dejar que se nos confunda, pues la defensa de un derecho fundamental no está nunca reñida con el amor al prójimo. La protesta pacífica busca hacer relucir la verdad, siempre opacada por la mentira. Y como su reflejo ciega y deja al desnudo a quien se mueve entre dos aguas, resulta previsible que la respuesta sea la represión para obligar a callar.

Para nosotros, en este momento, protestar es hablar, convencer, denunciar, escribir y mostrar evidencias. Las manifestaciones pacíficas –las cuales son también un derecho- vendrán cuando nos llamen. Mientras tanto no dejemos que nos confundan con la idea de que tomar un poco de sal de "un mar" que es nuestro (con las implicaciones de dominio extranjero que esto pudo tener para Gandhi) equivale a odiar al prójimo y a ser desestabilizador.

Gandhi pretendió, muy noblemente, la conversión de sus oponentes. Sabía que la verdad libera. La conversión precisa, sin embargo, del reconocimiento de esa verdad que se descubre y que por trascender a las partes, las dispone al encuentro. No hay diálogo posible sin que salga a la luz la verdad; esa que ilumina a las cosas desde lo que son y nos permite llamarlas por su nombre. Robar, mentir, desconocer la voluntad popular, saquear a la nación y venderla al dominio extranjero, no son actos que puedan ser juzgados según el criterio que hace depender toda situación "del punto de vista".

La crisis que vivimos es, en sus raíces, moral. Por eso cuesta tanto ver la verdad. Y por lo mismo hay que procurar que sea revelada.

@Ofeliavella

Ofeliavella@gmail.com


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Comentarios (3)
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1 |
Por José R Pirela
27.05.2013
12:30 PM
La verdad que prevalece en el país es la del gobierno, porque la organización social fue concebida para que así ocurriese. Debemos tomar conciencia de ello para que la verdad encuentre el camino de la moral.
 
Por Nestor Sandoval
27.05.2013
9:01 AM
¿O ética? la verdad es que desde 1810 independencia con doctrina lo anterior no sirve. Desde 1958-1976. se crea una fracción profesional que iba a transformar la a Venezuela petrolera hacia el equilibrio de los tres sectores de la economía. Se hizo burocracia mala y sumisa a los partidos políticos. Trajo esa vida de capulina: Un militar con doctrina que lo anterior no sirve. Hoy lucha junto al pueblo en las colas para obtener "toilet".Descubre en cuatro horas de cola que su moral debió acompañarla con la ética para consolidarse como clase media, que hubiese evitado que un sindicalista sin haber pasado por trabajador industrial( proletariado) con vida lumpemburgués le administre su derecho a la pereza a lo garffield.
 
Por Marfa Alvez
27.05.2013
7:43 AM
Añadira a este excelente artculo, que tamben es la lucha contra la oscuridad, actualmente nos movemos entre sombras pero se dice que cuando ya esta por amanecer es mas oscuro¡¡por nuestros hijos por nuestros niños, jovenes Y ancianos la parte masd vulnerable de esta sociedad sufrida y angustiada...TODOS PERO TODOS LOS VENEZOLANOS TENEMOS QUE DEFENDER LA VERDAD Y QUE ESTA ILUMINE EL CAMINO HACIA UNA SALIDA DONDE TODOS NOS RECONOZCAMOS COMO LO QUE HEMOS SIDO Y SEREMOS....PARTE FUNDAMENTAL DE ESTE PAIS¡ EL BIEN SIEMPRE TRIUNFA ¡¡¡ Y MAS TEMPRANO QUE TARDE TODO ESTE DESASTRE PASARA Y AUNQUE SE CREA QUE EL PODER ES ETERNO..BASTA LEER Y RECORDAR COMO HAN CAIDO OTROS OPRESORES Y SUS SEGUIDORES¡¡¡ DIOS SALVE A VENEZUELA¡¡¡
 
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