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¿Por qué quiero ser como Aba Taano?

LINDA D´AMBROSIO |  EL UNIVERSAL
martes 7 de mayo de 2013  12:00 AM
En la penumbra de la sala el público aplaude sencillamente eufórico. De pie, tras el espectáculo, reclama el encore,  ávido por  escuchar una vez más las magníficas voces de los ugandeses.

Los integrantes de Aba Taano, que en  dialecto luganda significa "cinco", hacen gala de unas extraordinarias cualidades vocales interpretando cantos africanos, godspell y algunas canciones populares, en un  espectáculo que aúna música, danza y mímica, sin recurrir a más instrumento que sus propios cuerpos.

Desplegando sus voces en arreglos que sobrecogen por su conmovedora armonía, sorprenden por la  sincronización y por la condición física que les permite moverse en el escenario mientras cantan, sin perder el aliento.

Las emociones del público varían incesantemente a través de los 60 minutos que dura la función: Aba Taano conmueve, divierte y entusiasma alternativamente a través de sus canciones.

Con tres discos grabados, han recorrido en los últimos cinco años importantes salas de concierto en España, Holanda, Estonia, Hungría, Austria y Estados Unidos.

Hasta aquí, salvo la calidad, no hay nada fuera de lo común con respecto a otros profesionales.  Pero Aba Taano es apenas la expresión más visible del proyecto "Música para Salvar Vidas", una organización sin ánimo de lucro que utiliza la música y la danza para desarrollar el talento y la confianza de los niños acogidos en un orfanato de Kampala, la capital de Uganda: el mismo en que crecieron los integrantes del grupo.

En efecto: los seis jóvenes, entre 19 y 27 años, contribuyen a sostener el centro a través de la recaudación de sus recitales,  apoyando asimismo a otros egresados para que puedan independizarse y emprender sus propios negocios.

En el orfanato la música y la danza están integradas en la vida cotidiana: los niños reciben clases de canto diariamente y de baile los fines de semana.  Estas actividades, a más de proporcionarles una formación que podría permitirles desempeñarse profesionalmente en el futuro, tienen importantes efectos terapéuticos, ayudándolos a superar eventuales traumas.

Los niños, al tiempo que  cumplen con sus actividades escolares,  realizan también las tareas domésticas, dentro de un modelo familiar en el que los mayores velan por los más pequeños, como si fueran sus hermanos.

Aba Taano constituye un modelo a seguir en tres registros. En primer lugar, tienen el mérito de erigirse como un ejemplo de superación personal frente a la adversidad, de ser un  argumento a favor de la esperanza, demostrando cómo puede desarrollarse el potencial humano y cómo, aun cuando las circunstancias parecen más adversas, la vida puede conducirnos por derroteros insospechados y llenos de satisfacciones.

En segundo lugar, merecen ser tomados en cuenta a nivel profesional por su calidad. Si bien es cierto que sus voces son afortunadas, también se percibe, a pesar de la sencillez y frescura del espectáculo, el valor del trabajo continuado que  ve sus frutos en la seguridad que proyectan en el escenario y en la precisión de la integración coral.

Pero, sobre todo, Aba Taano constituye un ejemplo de solidaridad. Estos jóvenes  ponen al servicio de otros su  más valioso capital: su esfuerzo, su formación, su tiempo. No más. Sin grandes inversiones económicas han logrado no sólo abrirse camino profesionalmente, sino también trazar una senda por la que habrán de transitar otros niños: la de la dignidad, la de la superación y la de la  autonomía. Y, por encima de todo, la de la generosidad. Por eso quiero ser como Aba Taano.

linda.dambrosiom@gmail.com


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