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Vidas paralelas (con perdón de Plutarco)

OSWALDO PÁEZ-PUMAR |  EL UNIVERSAL
martes 16 de abril de 2013  12:00 AM
Cuando usted compara los acontecimientos del 4 de febrero o el 27 de noviembre de 1992 con los del 12 de abril de 2002 se percata de que mientras los dos primeros hechos  fueron perpetrados por los golpistas a la sombra de la nocturnidad cuando población y gobierno dormían, los sucesos de abril de 2002 tuvieron lugar a plena luz del día, estando la población y el gobierno en vigilia y este último desplegando toda su fuerza militar.

Si se detiene un poco más percibe que en el año 92 el poder de fuego desplegado por los golpistas, con las armas que la República les había confiado para la defensa de lo que atacaban dejó un enorme número de muertos, muchos de ellos inermes ciudadanos sorprendidos por la acción premeditada, alevosa, con ventaja y  la ya señalada nocturnidad, mientras que en la de abril marchaban ciudadanos a quienes la república no le había confiado armas que fueron emboscados tanto por algunos integrantes de los cuerpos militares, como por civiles armados por el gobierno y protegidos física e institucionalmente.

Si la atención se fija en los resultados puede percibirse que en el 92 unos militares alzados en armas fueron derrotados por el gobierno civil de la república, mientras que en el 2002 unos civiles caminando y sin armas se encontraron con un gobierno que se desplomó solo abriendo un vacío de poder (TSJ dixit).

Si además prestamos atención a la conducta de los que ejercían el poder nos encontramos en el 92 a CAP, sus ministros, los dirigentes de los partidos de gobierno y de la oposición, incluido el secretario general  de uno que compitió en las elecciones contra CAP haciéndole frente con la palabra civil y por radio y televisión a las huestes insurrectas armadas, mientras que en el 2002 al margen del hoy fallecido presidente, los más importantes personeros del gobierno como Diosdado Cabello, Rodríguez Chacín y unos cuantos más, militares y civiles, desaparecieron hasta que entró en escena el general Baduel con las armas que la República civil le había confiado.

Finalmente, después de unos y otros acontecimientos los golpistas militares fueron sobreseídos por la república civil para que ejercieran a plenitud sus derechos ciudadanos incluido el de elegir y ser elegido; mientras que el gobierno militar le niega los más elementales derechos a ciudadanos inocentes que cumplían la misión de proteger a la población civil.

opaezpumar@menpa.com


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Comentarios (1)
Por Javier Perez
16.04.2013
4:10 AM
Resalta la diferencia en el proceder de los civiles en el 92 con los gorilas de ahora.
 
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