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El pecado más grave

ANGEL OROPEZA |  EL UNIVERSAL
miércoles 27 de marzo de 2013  12:00 AM
Dios, por encima de cualquier consideración, es sobre todo un padre amoroso. Y como tal, lo que más quiere para sus hijos es que sean felices.  Ese es el plan de Dios para con la humanidad.  Por eso, todo lo que obstaculice, impida o se oponga al crecimiento, realización y felicidad de las personas, atenta directamente contra el plan de Dios y es lo que los cristianos denominamos "pecado". 

La Iglesia, a partir sobre todo de las Conferencias del Episcopado Latinoamericano de Medellín (1968), Puebla (1979) y Aparecida (2007), ha insistido en que, al lado de los llamados "pecados personales", que pueden resumirse en el alejamiento voluntario del hombre del plan de Dios, existe una dimensión más estructural y colectiva que ha denominado "pecado social".  Si bien la idea de pecado social surge con la aparición de las ciencias sociales en el siglo XVIII, que develaron el carácter estructural de los fenómenos sociales y de muchas miserias humanas, son las reflexiones y documentos emanados de estos encuentros del Episcopado Latinoamericano los que califican de manera inequívoca como "situaciones de pecado las realidades socio-económicas y políticas que generan injusticia"  ("Presencia de la Iglesia en la transformación de América Latina", II Conferencia del Episcopado Latinoamericano, Medellín, 1968), y cómo con respecto a las condiciones de muchas personas en América Latina, "la Iglesia discierne en esta situación de angustia y dolor una situación de pecado social" (La evangelización en el presente y en el futuro de América Latina, Puebla 1979).

Pecado social es, para la Iglesia, " todo pecado cometido contra la justicia en las relaciones entre las personas... todo pecado contra los derechos de la persona humana, comenzando por el derecho a la vida, o contra la integridad física de alguien; todo pecado contra la libertad de los demás... todo pecado contra la dignidad y el honor del prójimo... en toda la amplia esfera de los derechos y deberes de los ciudadanos"  (Compendio de Doctrina Social de la Iglesia N 118).  En síntesis, pecado social es el mantenimiento de estructuras, condiciones y prácticas socio-económicas y políticas que impiden la plena realización del hombre e impiden que éste crezca y sea feliz.

Un vistazo a la Venezuela de nuestros días nos arroja una realidad lacerante: en nuestro país, se cometen en promedio 57 homicidios por día.  Más del 40% de las víctimas de homicidios son jóvenes entre 15 y 29 años. De hecho, el homicidio es la primera causa de muerte en Venezuela entre los jóvenes de ambos sexos de 15 a 29 años de edad. Una de cada 3 emergencias en los hospitales de Caracas es por herida de bala. Menos de 4% de los delitos que ocurren a diario en Venezuela son castigados, lo que representa una impunidad de 96%. En el país existen 15 millones de armas circulando sin ningún control. En las cárceles del país hay 12 mil camas y existen 35.000 presos.  Cerca de 700 mil familias en Venezuela no comen completo. El promedio de escolaridad del trabajador venezolano no llega a  8 años -el mismo perfil del año 1998- lo que le condena a una cadena perpetua de pobreza. Todo este drama constituye una auténtica situación de pecado social que impide la vida, el crecimiento y la felicidad de la mayoría de nuestros hermanos.  Por ello, frente a esta insultante realidad, la Iglesia venezolana ha señalado que  "es un mal de la nación... el que millones de venezolanos continúen, todavía hoy, sumidos en condiciones materiales, institucionales y morales indignas de su condición humana, y permanezca frustrado el propósito de construir una República, para todos en la riqueza de su diversidad y libertad, y con todos en la comunidad de su solidaridad y fraternidad. (Carta pastoral sobre el bicentenario de la independencia, XCIII, Asamblea Plenaria Ordinaria de la CEV, N 21).

La realidad que viven las grandes mayorías de nuestro país no es ciertamente lo que Dios quisiera para sus hijos. Esta situación de "pecado social" que vive Venezuela clama a los ojos de un pueblo sufriente, y demanda un cambio profundo en las actuales estructuras sociales, políticas y económicas, generadoras de opresión, sumisión y dolor.

La Semana Santa es ciertamente un tiempo de reflexión y recogimiento. Pero una reflexión que no movilice, que no conduzca a la acción, no es más que un ejercicio egoísta de autocontemplación y consuelo. Tratemos de huir de esta cómoda tentación, y aprovechemos estos días para preguntarnos, en presencia de Dios,  qué nos toca hacer en esta necesaria e ineludible tarea de liberación.

@angeloropeza182
                                                                                                                          


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Comentarios (9)
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Por Yerman Saavedra
28.03.2013
8:46 AM
Carlos Briceno, dime cual es el sistema que puede ser ineludiblemente infalible? Hasta lo que se conoce hoy en día, solo la democracia es perfectible. Y si sirvió en la antiguedad, sino, como es que pudieron esas civilizaciones ser recordadas hasta nuestros tiempos?EL capitalismo es el único sistema que permite el progreso, eso está fuera de discución, o no ves a los países comunistas (salvo Cuba y Corea del Norte) implementando políticas de incrementar las riquezas, y cual es el sistema que utilizan?Eso mismo, el capitalismo. Los dos sistemas no solo son compatibles, pues se basan en la libertad del individuo, sino que son perfectibles, pues siempre tiene que haber equilibrios en los sistemas, sino estos están condenados a desaparecer
 
Por Carlos Briceno
27.03.2013
10:24 PM
Hasta el capitalismo mas desarrollado entre ellos EE.UU. existe este tipo de violencia, es un cáncer producido por el sistema financiero mundial. el sistema político en donde unos pocos se benefician de la economía de la nación produce este tipo de problematicas, interesante es conocer que si logramos establecer un sistema de gobierno social funcionable desde ahora lamentablemente no lograremos ver el exito porque sera un proyecto a largo plazo, lo que si logramos ver con razonamiento es que el sistema democratico no funcionó ni en la antigua atenas en la epoca de los griegos, ni en la republica de roma, ni en la edad contemporanea. es un sistema obsoleto y comprobado al fracaso. es hora de evolucionar. la democracia con el sistema capitalista NO SIRVE.
 
Por John Parker
27.03.2013
6:11 PM
Ud. habla de que "pecado social es el mantenimiento de estructuras, condiciones y prácticas socio-económicas y políticas que impiden la plena realización del hombre e impiden que éste crezca y sea feliz", y que "La realidad que viven las grandes mayorías de nuestro país no es ciertamente lo que Dios quisiera para sus hijos. Esta situación de "pecado social" que vive Venezuela clama a los ojos de un pueblo sufriente, y demanda un cambio profundo". No estoy de acuerdo con ud. para nada. Los venezolanos fuimos felices y nuestro nivel de vida fué quizá el mejor en nuestra historia, hasta que un gobierno de la 4ta. república, impuso un control de cambio en 1983, el cual, según se ha dado a conocer mediante documentos de entonces, suscritos entre el gobierno, los partidos políticos de entonces, y el FMI y el Banco Mundial, no fué más que una imposición innecesaria de estos últimos para llegar a acuerdos con Venezuela, pero que nos sumió, como país, dentro del abismo inflacionario y
 
Por José R Pirela
27.03.2013
5:37 PM
La estructura del Estado es lo que condiciona la práctica económica y política de la sociedad, lo que a su vez, incide en los derechos humanos y en los derechos y deberes ciudadanos o civiles. Y la Justicia Divina no es precisamente una cualidad humana. Es por ello que precisa de una Estructura de Estado donde los ciudadanos y los funcionarios públicos puedan contrarrestar los intereses económicos y políticos en libre ejercicio de sus facultades. El Estado no debe controlar el ejercicio económico de los ciudadanos, mucho menos coaccionarlo. Por lo tanto, el Estado no debe apropiarse de los bienes de producción; el Estado solo debe tener la facultad del ejercicio de las políticas públicas que estimulen la dinámica económica, no restringirla. El pecado más grave de la política venezolana es haberse apropiado de la economía de los ciudadanos; para ello ha utilizado la estatización del petróleo.
 
Por JOSE LABASTIDAS HERNANDEZ
27.03.2013
3:54 PM
EL PECADO MAS GRAVE QUE PUEDA COMTER UN ANTINACIONAL DE LA OPOSCION ES MANTENERSE IRRACIONAL Y SICOTICO ANTICOMUNISTA POR LA SIMPLE RAZON DE NO QUERER CAEPTAR LA REALIDAD NACIONAL QUE VIEN NUESTRA VZLA....
 
Por leonardo fonseca
27.03.2013
1:40 PM
Educación es la clave del exito en la era moderna y preparar moralmente a los hijos es un deber ineludible de los padres.La religión aporta lo suyo y crea una base moral pero,debemos ser realistas.Ante la adversidad,podemos dirigir plegarias al cielo sin embargo,lo que nos ayuda de verdad a superarla es nuestra fe en nosotros mismos y el conocimiento necesario para afrontarla y seguir adelante.No estoy totalmente contra la religión pero,si de frente contra el fanatismo de cualquier orden.Fanatismo revela falta de educacion,de amor propio y poco o nulo crecimiento interior y de el,provienen muchos de los males que nos aquejan como sociedad.Un ladrón debe dejar de robar no por amor a dios,sino por amor a si mismo o porque será encarcelado si lo hace.No debes matar porque es un mandato divino el no hacerlo,no debes hacerlo por respeto a la vida de tus semejantes,a la tuya misma y por temor a ser encarcelado.
 
Por Abraham Alvarez
27.03.2013
10:57 AM
Lo que nos toca hacer es arrepentirnos y actuar amando a Dios y a nuestros semejantes como a nosotros mismos. Interesarnos en qué es lo que sucede en nuestros hogares, cómo están nuestros cónyuges, nuestros hijos. Si cada hombre en familia busca obedecer los mandamientos de Dios mediante la fe en Cristo Jesús, los integrantes también cambiarán en consecuencia. El buen ejemplo deja buena huella. El cambio empieza desde el propio yo, reconociendo el pecado, arrepentidos delante de Dios, y buscando imitar la vida de Cristo en todos los órdenes de nuestras vidas.
 
Por Quintero Alfredo
27.03.2013
9:30 AM
Ángel, el pecado más grave no es el pecado social. ¿Por qué? Muy fácil: En catecismo nos enseñan que "Si confesamos nuestros pecados, Él es fiel y justo para perdonar nuestros pecados, y limpiarnos de toda maldad." (1 Juan 1:9) O sea que con fe y arrepentimiento Dios puede hasta perdonar el pecado social. Peeerooo... Como los evangelios son más importantes que la epístolas, aquí hay un versito que no nos enseñan: "De cierto os digo que todos los pecados serán perdonados a los hijos de los hombres, y las blasfemias cualesquiera que sean; pero cualquiera que blasfeme contra el Espíritu Santo, no tiene jamás perdón, sino que es reo de juicio eterno. " (Marcos 3:28-29) Re-machacado también en los otros dos sinópticos (Mateo 12:31-32 y Lucas 12:10) O sea que blasfemar contra el Espíritu Santo es imperdonable. Bueno yo niego el Espíritu Santo. Aaaa! cometí pecado imperdonable. ¿Qué hago ahora? ... Bueno, por ahora me termino mi café y voy a hacer una siesta en el chinchorro.
 
Por Maria Medina
27.03.2013
3:35 AM
En mi infancia me llamó poderosamente la atención el Dios del Antiguo Testamento, siempre de malas pulgas y castigando a todo el mundo. En el Nuevo Testamento me sorprendió Jesús tan cercano a los hombres. La visión de un Dios que nos ama y quiere que seamos felices me parece que es una consecuencia del Concilio Vaticano de Juan XXIII. Es una nueva forma de ver a Dios.
 
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