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Ferrominera y demás empresas del Estado

JOSÉ LUIS BETANCOURT RAMÍREZ |  EL UNIVERSAL
lunes 25 de marzo de 2013  12:00 AM
Es una afirmación bien fundamentada: en Venezuela en toda su expansión territorial, es una tierra bendecida con una gran cantidad y variedad  de recursos  naturales,  recursos éstos, que a lo largo de la consolidación de nuestra república, han sido explorados y explotados en conjunto con el crecimiento de la nación. Un gran ejemplo de ello, es el desarrollo del complejo de producción minera en Venezuela, que abarca desde la importantísima industria petrolera  –principal fuente de ingresos de la nación– pasando por la explotación de minerales preciosos, hasta la industria del hierro y del acero, manteniendo una importante cadena productiva, que va desde las empresas procesadoras del hierro, hasta la producción de acero de productos semiterminados y terminados.

Lamentablemente en el transcurso de los últimos cuatro años la situación de la industria del hierro, principal motor económico de los estados del Sur de Venezuela, ha caído en franca decadencia,  su producción ha mermado considerablemente, el otorgamiento de beneficios laborales y el cumplimiento de derechos contractuales, se ha excluido de la agenda de los administradores de dichas empresas, produciendo una gran cantidad de protestas y paralizaciones que han repercutido gravemente, en la capacidad operativa de las plantas que procesan los minerales extraídos.

Una  de las empresas pertenecientes al complejo de extracción y procesamiento del mineral de hierro, que ha sufrido los embates de la mala administración estatal, es la empresa Ferrominera, encargada de la producción del hierro en Venezuela,  con una capacidad instalada de producción de hasta 30 millones de toneladas de hierro, que en conjunto con la Siderúrgica de Orinoco, Sidor, produce la totalidad de pellas de mineral de hierro del país. La mencionada empresa, semanas pasadas enfrentó uno de los más graves conflictos laborales de toda su historia, en donde los reclamos laborales no fueron atendidos y solucionados a tiempo.

El origen del conflicto se vislumbró a principio de año donde las negociaciones para el pago de  un bono de 40.000 bolívares por vencimiento de contrato, pago del Seguro Social y Política Habitacional,  homologación de pensionados y jubilados, entre otras demandas, fueron pospuestas hasta llegar al tope a principios de marzo, donde los trabajadores decidieron suspender las actividades de distribución.  Según la fuente de información, con estas medidas de paralización,  la empresa, además, de las pérdidas cuantiosas, dejó de percibir aproximadamente  18 millones de dólares por día y se obstaculizó gravemente el despacho internacional. En días subsiguientes la administración estatal cedió a las demandas y se comprometió a hacer efectivo el pago de alguna de estas demandas,  en los meses de marzo y abril.

Analizando la compleja situación de esta emblemática e importante empresa del sector minero venezolano, podemos visualizar el claro deterioro que sufren las mismas, no solo físico -producto de los racionamientos eléctricos del  año pasado- sino también en el ámbito de la atención de las peticiones laborales de los trabajadores.

Los conflictos laborales, que son públicos y notorios, evidencian una clara criminalización de la protesta por parte de quienes tienen la responsabilidad de administrar la empresa estatal; y es allí, donde debemos reflexionar, como venezolanos y como agentes de cambio. Si bien es cierto que deben atenderse oportunamente los naturales y legítimos intereses de los trabajadores, no es menos cierto e importante, que dichas empresas, estén sustentadas sobre bases firmes, en cuanto a su racionalidad económica, para que pueda en el tiempo ser sostenibles y viables productivamente; dichas empresas estatales, deben estar en condiciones de poder cumplir su misión, sin que estén sujetas a los aportes presupuestarios del Estado venezolano.

En este delicado proceso debemos tener muy en claro, que no existe razón alguna, para ir en detrimento de la Industria minera.  Nuestra visión debe estar enfocada en la diversificación de la economía y en una buena gestión administrativa, que permita posicionar a la industria, entre las primeras del mundo. Venezuela tiene todo el potencial energético,  recursos humanos  y naturales en demasía, para que la economía nacional no dependa exclusivamente del petróleo.

joseluisbetancourtr@gmail.com


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Comentarios (3)
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Por hipolito morales
25.03.2013
8:02 AM
no hay que olvidar que la ferrominera del orinoco fue la anteriormene orinoco mine construida por el IMPERIO los cuales nos dieron las primeras clases en esta materia. yo les recomiendo que privaticen todo desde pdvsa hasta la ultima taguara de guayana y nos dediquemos a estudiar el socialismo del siglo 21 para ver si entendemos que es esa broma. de paso ya no se nombra mucho.
 
Por Jose A. Fajardo Puertas
25.03.2013
7:45 AM
La decadencia la han traídos los decadentes comunistas (= redundancia) sicarios de Castro. Votemos a nuestro candidato por Venezuela Capriles.
 
Por juan peres
25.03.2013
6:53 AM
LOS JEFES GRANDES Y SU GENTE POSEEN ENORMES FORTUNAS. Gastaron 1200 billones cortos de dólares (1.200.000.000.000)=32 millones de apartamentos de estreno=105 millones de carros motor 1.6 de paquete; si hubieran repartido esa cantidad a las 4 millones de familias más pobres (cerca del 70% de la población), le tocaría a cada familia 300.000 dólares=8 apartamentos=26 carros=un negocio grande; base económica suficiente para solucionar todos los problemas materiales de una familia para toda la vida y generaciones subsiguientes. El resto de la población posee recursos propios. Todas las misiones y beneficios de todo orden del gobierno de Chávez en 14 años en promedio por familia no alcanzan a lo que vale un (1) carro. Si alguien se contenta con que le den lo que vale un carro cuando le toca lo que valen 26 carros, es tonto, y sus hijos no debían pagar por eso. ¿Donde están esos reales?, ¿La inclusión?: los pobres siguen pobres, los cinturones de miseria están ahí para certificarlo.
 
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