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Desarmar las palabras

Nos estamos acostumbrando a muchos tipos de violencia, entre ellos, a la violencia verbal

ANTONIO PÉREZ ESCLARÍN |  EL UNIVERSAL
martes 19 de marzo de 2013  12:00 AM
Hay personas que, si se mordieran la lengua, se envenenarían. Otros muchos confunden el Twitter con una cloaca donde vierten toda su inmundicia. Pareciera que no saben hablar o comunicarse sin insultar y ofender. Les confieso que me embarga una enorme tristeza cuando entro en algunas redes sociales, cuando escucho algunas declaraciones y discursos, cuando presencio un debate en la Asamblea o cuando veo que multitudes corean y aplauden a los que profieren insultos. Sustituir argumentos por ofensas, gritos, amenazas o golpes no solo demuestra una gran pobreza intelectual sino una pequeñez de espíritu y una verdadera falta de dignidad y de humanismo. La agresión es signo de debilidad moral e intelectual y la violencia es la más triste e inhumana ausencia de pensamiento. Valiente no es el que amenaza, ofende o golpea, sino el que es capaz de dominar su agresividad y no se deja arrastrar por la actitud de los que ofenden. La violencia deshumaniza al que la ejerce y desata una lógica de violencia siempre mayor. Quien insulta, hiere, y ofende se degrada como persona y no podrá contribuir a construir una sociedad más justa o más humana.

En Venezuela, nos estamos acostumbrando a muchos tipos de violencia, entre ellos, a la violencia verbal. El hablar cotidiano y el hablar político reflejan con demasiada frecuencia la agresividad y el odio que habitan en el corazón de las personas. De las bocas brota con fluidez un lenguaje duro, implacable y procaz, que confunde brillantez y oratoria con capacidad de ofender y de herir.

Nunca llegaremos a la paz ni a la convivencia provocando el desprecio, los insultos y la mutua agresión. ¿Qué paz se podrá construir entre personas que no se escuchan ni respetan mutuamente sus ideas diferentes? ¿Por qué tenemos que despreciar, ofender y considerar como enemigo a alguien simplemente porque piensa de una forma distinta? ¿Cuál es el metro o el termómetro para medir quienes tienen o no verdadero amor a la patria?

Solo quienes busquen con espíritu abierto y lucidez fórmulas de convivencia humana y política nos acercarán a la paz. Con posturas dogmáticas y humillantes nunca construiremos un país próspero y justo. Nunca llegaremos a la paz si seguimos introduciendo fanatismo y ofensas, si se coacciona a las personas con graves amenazas e insultos y se busca reducir al silencio al que piensa diferente. Cuando en una sociedad la gente tiene miedo de expresar lo que piensa, se está destruyendo la convivencia democrática y se está negando la dignidad de las personas.

pesclarin@gmail.com

www.antonioperezesclarin.com



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Comentarios (1)
Por Fermin Rosales
19.03.2013
6:51 AM
Excelente tus lineas Antonio. 100% de acuerdo contigo. Felicitaciones por esa manera de pensar. Dios quiera y algún dia no muy lejano, todos podramos pensar y actuar de esta manera. Saludos
 
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