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Una historia fabulada

Los más pobres lo eligieron como su gobernante y él les retribuyó expropiando todos los frutos...

RICARDO VILLASMIL BOND |  EL UNIVERSAL
sábado 23 de febrero de 2013  12:00 AM
Hace mucho tiempo, en una comarca muy lejana, habitaba un pueblo gobernado por un Rey que vivía del otro lado del mar. Los representantes del Rey no eran muchos ni muy fuertes, pero manipulaban con astucia viejos odios y rivalidades que mantenían a los pobladores divididos y esclavizados, cosechando para el Rey los valiosos frutos de la comarca.

Así pasaron muchos años, hasta que un buen día, les contaron de otros pueblos que se habían rebelado para alcanzar su libertad. Entusiasmados, decidieron rebelarse ellos también, pero para su desgracia, no lograron superar sus diferencias. La guerra fue por eso muy larga y muy dura, y cuando finalmente consiguieron su libertad, al poco tiempo la perdieron ante un tirano que los dividió y los esclavizó como lo habían hecho antes los representantes del Rey.

Con el correr de los años, los pobladores olvidaron sus sueños de libertad y vivían resignados a su suerte, cuando un buen día, un grupo de ellos se levantó y les recordó que la libertad no era una utopía. Otros lo habían logrado, sólo tenían que comprometerse a trabajar juntos. Y eso hicieron: se sacudieron el yugo y vinieron tiempos de prosperidad para todos.

Al poco tiempo, se habían convertido en uno de los pueblos más ricos de la región y de tierras muy lejanas llegaban familias enteras en búsqueda de un futuro mejor. De repente, los árboles comenzaron a dar frutos como nunca antes. Algunos advirtieron de una sequía por venir, pero la riqueza fácil los había hecho presumidos e indolentes. Cuando la sequía llegó, la miseria se apoderó del pueblo.

Aprovechando la desesperación, un hombre hábil y ambicioso comenzó a estimular los viejos odios. Los más pobres lo eligieron como su gobernante y él les retribuyó expropiando todos los frutos para repartirlos entre ellos. Les prometió darles cada día más frutos si lo dejaban tomar todas las decisiones y ellos accedieron. Al poco tiempo, sin embargo, las tierras abandonadas dejaron de dar frutos y la miseria volvió a apoderarse del pueblo. Arrepentidos, trataron de dar marcha atrás, y fue entonces cuando se percataron de su error.

Y sí, habían cometido un grave error, pero habían aprendido la lección. La lucha sería dura pero que valía la pena luchar. A partir de entonces trabajaron siempre juntos y recuperaron su libertad para no perderla jamás.

@rvillasmilbond; www.ricardovillasmil.com



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Comentarios (2)
páginas:
1 |
Por JOSE NUNES
23.02.2013
8:11 AM
SR. RICARDO, CONGRATULACIONES, SOLO ASI PODRA EL PUEBLO ENTENDER QUE PASO QUE PASA Y DONDE PODRAN LLEGAR.LA REALIDAD CRUDA PARECE NO HACERCONCIENCIA GRUPAL.Y BUSCA DE RESULTADOS BUENOS PARA TODOS.POBRE PUEBLO,POBRE PAIS.GRACIAS FIDE;.!!!!
 
Por Jose A. Fajardo Puertas
23.02.2013
7:49 AM
El comunismo divide al pueblo para vencerle antes. Y para dividirlo se sirve astutamente de la mentira e insulto a grandes dosis, de la incitación al odio, a la división propiamente dicha, a la corrupción y desestabilización de la sociedad desde cualquier ámbito que opere el comunista (político, sindicalista, forero, juez/a del TSJ, piloto F1, periodistas malucos, militar corrupto, etc.). La Historia con su mas de 100 millones de victimas mortales en genocidios socialistas me avalan. Aún hoy el comunismo sigue asesinando gente inocente a traves del terrorismo de cuyos sanguinarios jefes le levantan estatuas para adorarlos.
 
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