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Una próstata y un destino

RICARDO GIL OTAIZA |  EL UNIVERSAL
viernes 22 de febrero de 2013  12:00 AM
Para el novelista cualquier hecho de la vida real puede echar a volar su imaginación hasta llevarlo a la creación en su más hondo sentido epistémico, y esto es precisamente lo que acontece en la nueva novela del escritor margariteño Francisco Suniaga, titulada Esta gente (Mondadori, Bogotá 2012). Una operación de próstata y unos cachos bien montados en el ocaso de la vida, son excusas suficientes para poner al celebérrimo abogado José Alberto Benítez, ya conocido desde La otra isla, al filo de una compleja realidad: un país desahuciado, una justicia corrupta, un hombre y una mujer del común asqueados frente a sus circunstancias vitales; un pueblo que busca en la huida y en la secesión el camino hacia su plena libertad.

Asombra la capacidad de Suniaga para moverse en diversos planos narrativos y así alcanzar sin mayores dificultades la confluencia de lo local y lo universal en una narración que se disfruta de comienzo a fin. Con un lenguaje fresco y natural los personajes entrelazan sus experiencias y sus anhelos en una especie de red, cuya trama de fina urdimbre busca las confluencias y los desencuentros en situaciones que pasman por su realismo, y a la vez constituyen parte del sueño personal y colectivo.

En esta oportunidad son los viejos, los octogenarios, los amigos del fallecido padre de Benítez, quienes se lanzan a una osada aventura: la introducción de una demanda ante el Tribunal Supremo para reclamar la independencia de Margarita, basados en el insólito hecho de que la firma del Acta de Independencia de Venezuela, por parte de Manuel Plácido Maneiro, delegado en aquel entonces por la isla, es nula, en virtud de que era en realidad Obdulio Rodolfo quien estaba facultado para ello era, según lo ordenado por la comisión legislativa nombrada por Juan Germán Roscio para dilucidar el enojoso caso. A partir de esta singular situación, blindada por todos sus flancos de verosimilitud (legales e históricos), se da una serie de hechos que conducen a la detención de Gumersindo Salazar, uno de los cabecillas del grupo de contertulios ganados a la causa, acusado de traición a la patria, según lo contemplado en el artículo 129 de nuestro Código Penal.

Se mueve Suniaga con holgura en una trama que cautiva, que gana de entrada al lector, el cual se siente plenamente identificado con un ideario que subyace, si se quiere, en lo más profundo del corazón humano. Los argumentos esgrimidos por los personajes son concluyentes y como lectores los acompañamos plenamente conscientes de los inmensos riesgos que todo este plan conlleva: la pérdida de la libertad y posiblemente de la vida. Gumersindo y sus amigos saben que están de regreso de su larga travesía vital, que posiblemente no vean los resultados de sus finas estratagemas legales y políticas, pero disfrutan al máximo al cerciorarse de que todo este plan los llena de energía, les da sentido a sus vidas, y se sienten protagonistas de una suerte colectiva que de seguro los exaltará cuando todo se haya consumado y se dé el salto de la utopía a la realidad.

Sin mayores traumas el escritor nos va llevando por una cotidianidad sentida como nuestra, que nos hunde en la incertidumbre y nos llama a una reflexión ontológica en una suerte de fuerte remezón, que nos insta a tomar partido por el presente desde las raíces de lo nacional, aunque sin olvidar que la verdadera patria es el mundo. Los vicios del sistema afloran de pronto para demostrarnos cuán difícil es la lucha por un ideal, máxime si con ello tocamos los nervios de una casta política que detenta sin escrúpulos el poder, y que no cejará ni un instante en dilapidar con toda su portentosa maquinaria esos maravillosos sueños de libertad.

Hermosa parábola nos presenta Francisco Suniaga en momentos cruciales para la nación, en los que como sus personajes nos debatimos con el alma escindida entre vivir sin honor el tiempo que se nos ha dado como válido, o luchar sin descanso (con todos los riesgos que supone) para revertir esta suerte de neocolonialismo que aquí se ha implantado y que amenaza con derrumbar nuestras más caras utopías.

rigilo99@hotmail.com

@GilOtaiza


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Comentarios (4)
páginas:
1 |
Por Marycarmen Reinoso M.
23.02.2013
3:25 AM
Hay que hacerse el masajito!
 
Por jose morillo
22.02.2013
7:05 PM
Excelente la novela de Francisco Suniaga. Francisco tiene un excelente tema en un futuro cercano para escribir acerca de todo lo que hemos vivido y viviremos con la enfermedad y las exequias de un presidente de Venezuela y las consecuencias que se derivan. Manos a la obra.
 
Por ulises izquierdo
22.02.2013
9:50 AM
quieren vender el libro?
 
Por Jose Ramon Barboza
22.02.2013
2:34 AM
Estimado Sr. Otaiza, excelente su articulo y muy buena la lectura recomendada, nada mas la forma de sugerirla habla muy bien del recomendador. Nuestra realidad, incluyendo la del gobierno, como realidad del pais es esa que usted refiere. "DEBATIRNOS CON EL ALMA ENCENDIDA ENTRE VIVIR SIN HONOR EL TIEMPO QUE SE NOS HA DADO COMO VALIDO, O LUCHAR SIN DESCANSO (CON TODOS LOS RIESGOS QUE SUPONE) PARA REVERTIR ESTA SUERTE DE NEOCOLONIALISMO QUE AQUI SE HA IMPLANTADO Y QUE AMENAZA DON DERRUMBAR NUESTRAS MAS CARAS UTOPIAS". ¿cual es el papel del gobierno aqui? el de condenado a pasar POR AMENAZAR DERRUMBAR NUESTRAS MAS CARAS UTOPIAS. Excelente, señor. Ojala y Diosdado, Maduro, Rafael Ramirez, la Estela o alguno de los 20 gobernadores, lea este articulo para que sepa a que atenerse. Les doy seis (06) meses de gobierno y ellos lo saben y lo asumen, tengo que reconocerles eso.Hasta ahora y que yo sepa "verdugo no ha pedido clemencia". Alli vamos entonces, hacia el inexorable final de destino.
 
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