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La nueva comedia romántica

GABRIEL VARGAS-ZAPATA |  EL UNIVERSAL
viernes 22 de febrero de 2013  12:00 AM
David O. Russell, de repente se ha convertido en un director refinado. La madurez de The fighter (2010) se convierte en Los juegos del destino, en un uso refinado de la cámara y en una impecable construcción de los personajes; no es baladí que sea una de las nueve películas que este domingo compiten por el Oscar.

Entre otras cosas, el que un filme como este pueda resultar entretenido, fresco y profundo al mismo tiempo, tiene mucho que ver con el trabajo interpretativo de su elenco. Brandley Cooper, por ejemplo, teje un personaje que, dentro de lo simple y cotidiano, abarca una infinita gama de matices que van desde la masculinidad al amor, pasando por una reconfiguración de los tópicos heterosexuales; contado esto, desde un trastorno mental que viene a ser la piedra angular del argumento y, en general, eje motor de los personajes. Lo mismo ocurre con Jennifer Lawrence, divertida y al mismo tiempo profunda. Los distintos personajes no solo conforman el alma de la película, son también parte de un discurso que habla principalmente de las relaciones humanas. Cabe destacar, además, los trabajos de Robert De Niro y de Jacki Weaver, excelentes en sus posiciones de matrimonio tradicional en oposición a la pareja joven formada por Cooper y Lawrence. Así, el discurso de Russell se acentúa todavía más y termina humanizando el leit motiv de la historia, hasta puntos de muchísima sensibilidad.

Paralelamente, desde el formato de la comedia romántica, se rompen algunos de los más tradicionales clichés del Hollywood de siempre. Aunque en esencia, se trate de la misma historia de amor contada una y otra vez desde la primera película. El punto de vista de Russell es absolutamente innovador; para empezar, los estereotipos de chico y chica, se quebrantan por completo. Se apuesta por unos individuos mucho más humanos y creíbles. El acartonamiento y el tufo a producción en cadena, se disipa, gracias nuevamente al reparto y a un guión que proporciona ritmo y que se convierte a la vez, en parte de una melodía que termina reduciéndose a un drama familiar, distanciándose de las risas y del desenfado que caracterizan buena parte del relato.

El chiste en Los juegos del destino, es un chiste basado en la palabra, construido a base reflexiones y de sentimientos; la película es en general una historia de personajes y de las cosas extraordinarias y fortuitas que a éstos les ocurre. Hacer de estas situaciones, momentos de abstracción, a través de la profundidad de los fáciles detalles de la comedia romántica, es todo un logro y la convierte en una comedia fascinante, diluida en un americanismo gastado, que se aprovecha hasta convertirse en un filme minimalista y exquisito.

@gvargaszapata

gvargaszapata@hotmail.com


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