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Fin de mundo

JUAN GUERRERO |  EL UNIVERSAL
jueves 14 de febrero de 2013  12:00 AM
Mi madre me contó que en Coro, cuando ella era una niña, allá por los años ‘20s., anunciaron el fin del mundo.

   Ella vio en pleno día cuando el sol se oscurecía y los gallos comenzaban a cantar, las gallinas se fueron a dormir mientras los perros aullaban de miedo.

   Me decía que la gente salía de sus casas y entre lágrimas y abrazos se despedían. El dueño de la bodega regaló todos los víveres. Además, abrió una botella de ron y se la fue bebiendo mientras abrazaba a su esposa e hijos.

   La algarabía era grande. La oscurana se apoderó del pueblo y muchos se arrodillaron en señal de arrepentimiento y suplicando misericordia al Creador. Me decía que era tanta la gente llorando y lamentándose, que había mujeres desmayadas en la calle, hombres borrachos deambulando con sus "carteritas" de caña blanca entre las manos. Los niños lloraban y hasta el cura se cubrió con sotana negra y Cristo de palo santo mostrándolo al cielo.

   En esos momentos la gente solo atinaba a pedir perdón y encender velas. Hubo uno que repartió sus morocotas de oro, otros daban sus enseres y otros más se confesaban en plena calle.

   Todo el pueblo de Coro era una cueva de lobos de tanta oscuridad. Me decía que en plena calle los maridos confesaban a sus esposas los amoríos con mujeres de la "mala vida" en la zona de tolerancia y en el bar de Hilarión.

   Nada parecía detener la confesadera de unos y el perdón de otras. El pueblo era puro llanto y ladrar y aullar de perros en el negro momento de ese infausto día. Solo se atinaba a escuchar de boca de las esposas los perdones y arrepentires de los maridos.

   De pronto todo se hizo silencio. En lo más alto del cielo se empezó a ver un hilo de luz mientras el disco solar iba ocupando su puesto al tiempo que la luna se desplazaba gradualmente.

   Todos se miraron medio asombrados, medio incrédulos. Poco a poco la gente empezó a tocarse y a balbucear medias palabras. Hasta que un borrachín salió trastabillando del botiquín de la esquina y con cara adormecida y muecas que asemejaban a los gatos de azoteas, exclamó: "¡Pero bueno! ¿Van a seguir esperando el fin del mundo? No ven que bicho malo no se lo lleva ni el mismo diablo".

   Enseguida la gente reaccionó. Unos se volvieron a arrodillar en señal de milagro. Otros besaban el suelo, pero las esposas se quitaron zapatos y zapatillas y la emprendieron contra sus esposos. Aquello era una tiradera de zapatos, cachetadas, bofetadas y reclamos a viva voz.

   El  cura llamó a la calma y a la confesión. Pero nadie le hizo caso. La gente se enfiestó en la calle. Las beatas se metieron con el cura en la iglesia para preparar una procesión de gracias al Señor por tan misericordioso milagro.

   Han pasado los años y el mundo sigue y sigue girando. Apenas el año pasado volvieron a mencionar otro fin de mundo. Se decía que era el día 12 del mes 12 del año 12. Fecha cabalística, pero nada pasó.

   Lo que sí he podido apreciar es que los vendedores de sahumerios y demás hierbas y bebidas espirituosas, junto con los agoreros astrólogos y afines, hacen sus buenos negocios. También los aprendices de brujos que dictan cursos de milagros, y quienes se dicen enviados o representantes de algún babalao o gurú orientalista.

   Cada cierto tiempo y cuando aprieta la escasez económica y las barrigas se achican, además de algún abandono amoroso, cierta población se viste de blanco o coloca cintas de colores en sus cabellos. Otros se colocan biblias entre los sobacos como llevando un pan sobao, y se "empaltolan" y otros más, tocan panderetas y caen al piso cual mal de san vito.

   Pero a mí se me hace que detrás de esto hay un gran misterio. El misterio del libre mercado de quienes tienen labia y de aquellos depresivos que esperan que le digan lo que quieren escuchar. Mientras gastan sus ahorritos en manuales, libritos al estilo Paulo Coelho o simplemente, van en busca de la vaca para echarle la culpa.

   El mundo, si es que se acaba, se termina para quien se muere. Los vivos, esos bichos llamados curas, pastores o adivinos seguirán vivos y buscando adeptos para su causa: la ignorancia llamada superstición, ortodoxia y fanatismo.

camilodeasis@hotmail.com


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Comentarios (19)
páginas:
1 | 2 |
Por alexander mora
14.02.2013
10:41 PM
Q ... buena asi eran en aquel tiempo tan sano pero estos tiempos son diferentes.
 
Por Marycarmen Reinoso M.
14.02.2013
9:40 PM
Uuuuuy no! la vaca le metió una patá a un pana por estale echando la culpa zapegato!.....y yo andaba buscando el brujo e Billo`s pero se fué en el tren de seis con Doña Pulula...ay papá fin de mundo!
 
Por José Pérez
14.02.2013
7:50 PM
No había nacido, pero te aseguro que todo fue producto de la ignorancia imperante de aquellos años. 90 años después los cambios son muy pocos. La ignorancia de hoy es mayor que la de ayer, sin justificación alguna, los últimos 14 años tenemos personas menos analfabeta, es verdad, les enseñaron a leer y a medio escribir, pero siguen en la misma ignorancia y más confundido. La señora Elisa, un abuelita de casi 95 años de edad, pobre, humilde de un barrio de Caracas, me decía: Para qué me puse a prender a leer a escribir sino conozco a nadie, antes todo lo veía bonito por que era ignorante, hoy que sé poco, veo que el mundo no me gusta. Hay maldad, odio, resentimientos... más vale que la revolución no me hubiera abierto los ojos, en mi ceguera era casi inocente hoy me siento pecadora de ver a estos llamados revolucionarios manipular y jugar con la verdad, todo esto es mentira, una bien grandotota que Chávez no podrá tapar con su poder. Hizo daño, mucho daño. fin de la cita. Así es.
 
Por Luis Noriega
14.02.2013
4:45 PM
Labastidas, Labastidas, mientras yo no encuentre el primero que fue y regreso y me eche el cuento completico, para mi es puro cuento de camino. El paraiso y demas sucursales para mi no existen. Nosotros somos materia y como tal cuando morimos pasamos a ser parte de este universo. No voy a esperar para arrepentirme de mis pecados en el ultimo segundo de mi existencia. Mis pecados lo borro con buenas acciones hacia mis semejantes, para cuando llegue el final de mis dias pueda morir con una sonrisa de haber vivido plenamente y sin miedo a lo que "pueda venir despues" si es que hay algo del otro lado.
 
Por Luis Noriega
14.02.2013
4:22 PM
Que buen articulo. Deberia escribir una novela entorno a esa historia, debe ser bien comica y entretenida de leer. 20 puntos!!
 
Por Carlos Heredia
14.02.2013
3:21 PM
Labastidas y Compañia, no trabajan estan metidos en todos los post, y si se dan cuenta todos los Chavistas, son Cristianos (O dicen ellos) En todas partes ven a la CIA, al FBI
 
Por Jorge Rodriguez
14.02.2013
3:06 PM
Señor Juan o Camilo de Asis. (no se como llamarlo). El cuento empezo jocoso y creible pero en solo un parrafo se desato a insultar al que no piensa como ud. Lamentable, mas del dia dia en Venezuela. Imaginoque no tiene nada que ver con San Francisco de Asis. Por cierto todo fanantismo es malo, hasta el ATEO..Saludos.
 
Por Frank Yim
14.02.2013
2:58 PM
Jajajajaja y ahora tambien es "evangelico".....jajajaja
 
Por luis ron
14.02.2013
2:24 PM
El evangelista cristiano Dwight Lyman Moody decia que la persona que nace una sola vez muere dos veces, pero la persona que nace dos veces muere solo una vez. Esto es en relación al nuevo nacimiento del que habló Jesus a Nicodemus. La pregunta es entonces, has nacido de nuevo? o sigues viviendo a tu manera y no a la manera que Dios quiere?
 
Por mario altuve
14.02.2013
2:20 PM
mira labastida,primero tu no eres venezolano, si no uno de los cubanos mantenido de este desgobierno,otra cosa queria decirte APRENDE A ESCRIBIR,bueno se te entiende como hablan los cubanos asi escriben
 
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