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Red de alimentación

JOSÉ ANTONIO GÁMEZ E. |  EL UNIVERSAL
viernes 1 de febrero de 2013  12:00 AM
Dentro de los innumerables daños producidos por el régimen durante estos 14 años uno muy singular son las redes de corrupción. Lo que sucedió hace una semana en una cárcel del centro-occidente del país es una nueva muestra de cómo se ha extendido no sólo la miseria material, sino principalmente la miseria humana.

Las mafias de las cárceles son sólo una de las muchas redes delictivas que infestan nuestra sociedad. Podría, sin ser exhaustivo enumerar muchas otras, como por ejemplo: las redes del narcotráfico infiltradas en los gobiernos estadales y municipales, las mafias oficiales de importación y distribución de alimentos, los mecanismos de terrorismo fiscal, el sistema de injusticia con ropaje de magistratura, y la maquinaria CNE-PSUV-Pdvsa de violencia electoral, entre otras.

Es poco lo que se puede hacer frente a un aparato de corrupción que maneja todo el poder del Estado. Nos encontramos en un punto en el que ni siquiera la fuerza de la Carta Magna, en su letra y en su espíritu, puede contener las desmedidas fuerzas del totalitarismo político y la anarquía social. La conflictividad social que deriva en violencia personal, es un indicador que se agrava. Los pronósticos de nuestra situación actual son realmente trágicos.

En el contundente discurso de Ramón Guillermo Aveledo el pasado 23 de enero, se da la clave de lo único que puede guiar una fuerza de adecentamiento nacional. No estamos frente al problema de recuperar la democracia, nos encontramos frente a la realidad de librar al país de su degradación, cuya principal manifestación es el dominio que ejerce sobre Venezuela un gobierno extranjero.

Decir la verdad. Repetir la verdad, una y otra vez. Hablar con la verdad y servir a la verdad, son las únicas armas con las que se puede resistir el movimiento de humillación y descomposición que se ha establecido en nuestro país. Teniendo en cuenta que parte de ese servicio a la verdad pasa por denunciar la mentira, y resistir la violencia. Dos cosas que, dentro de un sistema establecido de injusticia  son bastante difíciles.

Dejar un testimonio extenso y bien fundamentado del sistema totalitario que domina la política, es un gran servicio a la verdad. Aunque los dirigentes oficialistas se consideren eternos como su líder, la realidad se va imponiendo. Es muy notable cómo frente a una situación tan humana como la enfermedad, el manejo y la posición del régimen, comenzando por la del propio afectado, sólo ha pretendido conservar el poder, al precio que sea. El precio hasta el momento son 60 días de ocultamiento y contando...

A pesar del monstruo de propaganda hegemónica que maneja el gobierno, no se puede abandonar el intento de hacer llegar la verdad a los sectores más necesitados de nuestra población. Coincide que los ambientes más deprimidos en sus condiciones sociales y culturales, también son los más engañados. El chantaje que mantiene el chavismo se basa en un constante ejercicio de la violencia sobre las conciencias. Es decir, en mentir. Mentir sin ningún tipo de escrúpulo ni medida.

El pueblo tiene hambre. Esto se ha hecho especialmente evidente por el desabastecimiento de los últimos meses. No hay comida para el cuerpo. Pero mucho más grave es la falta de comida para el espíritu. Al ser más elevado y simple, el espíritu solo acepta el alimento de la verdad...

La estrategia asumida por los factores democráticos y decentes de Venezuela es, dentro de las múltiples limitaciones impuestas, la correcta. No queda otra posibilidad que insistir en los mismos temas y tratar de avanzar. Considerando que no hay posibilidad de una victoria electoral en las circunstancias actuales, "lo electoral" sigue siendo un mecanismo de cohesión para resistir el cerco autoritario.

Sin embargo, hace falta que se busquen formas alternativas, no convencionales, de difusión de la verdad. En esta tarea la actividad de las bases de los partidos y demás organizaciones sociales es fundamental. Posiblemente sólo falta hacerles llegar contenidos que tengan sustancia ideológica. Contenidos que superen la ramplona expectativa de la solución de problemas cotidianos. Se puede comenzar por allí, pero subestimar la capacidad de análisis de la base social, no es buena política.

Establecer mecanismos, redes de alimentación, con mensajes verdaderos y útiles es todo un reto para la resistencia. En la medida que esto se vaya haciendo posible seremos capaces de desmontar progresivamente el aparato totalitario del castro-chavismo.

jgamez@alumni.unav.es

@vidavibra


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