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Mensajes, sin mensajes

Qué útil y fundamental sería que la oposición también le hablara al otro cerebro (al emocional)

LUIS JOSÉ UZCÁTEGUI |  EL UNIVERSAL
jueves 31 de enero de 2013  12:00 AM
Hay dos preguntas -bien sinceras- que desde hace años se viene haciendo una parte de los venezolanos. Y en realidad nadie tiene respuestas concretas y claras, pero todos, cuando repiten las mismas preguntas, siempre tienen similares explicaciones viscerales. Una de las preguntas, ¿qué pasa con millones de venezolanos que siguen a Chávez, a pesar del gran barullo global en que está metido el país? La otra pregunta es: ¿cómo se explica que muchos ciudadanos con similar situación social, económica, vivencial, etc., que los que siguen al régimen, se hayan volteado? Y también, ¿qué desata a unos; y qué mantiene amarrados a otros?

Tampoco yo tengo las respuestas precisas. Pero les voy a comentar algunos argumentos científicos que ayudan a entender el comportamiento humano. El cerebro similar a un radar, si detecta señales intensas, busca al generador de estas y desecha las de baja intensidad. Los estímulos emocionales que desde hace 14 años hasta el día de hoy han lanzado Chávez y su organización mediática son de tal fuerza, abundancia y mantenimiento que no es fácil para los que están en sintonía roja sentirse atraídos por otros mensajes.

Que lo han logrado por ser país petrolero, por carisma del líder, por la cultura infantil del poblador y terquedad de los líderes opositores, son argumentos válidos, pero el punto concreto en este momento del juego político, es que en los pasadizos del cerebro emocional de millones de venezolanos no hay mensaje opositor que tenga suficiente intensidad como para hacer cambiar el "radar humano".

Y en similares condiciones, ¿qué amarra y qué desata? Lo explica el modelo psicodemográfico. En toda sociedad hay un porcentaje poblacional que tiene una programación mental que le induce a estar con el vengador, el justiciero, el héroe, "Robin Hood", el dictador, hasta llegar al malvado y transgresor. Y si a esto se le agrega populismo, dinero y terror es muy difícil romper el vínculo.

Si bien son muchos los mensajes que la dirigencia opositora con buena intención, tesón, constancia, etc., genera y van dirigidos al cerebro racional, y además son obvios, lógicos, morales, etc., qué útil y fundamental sería también hablarle al otro cerebro (al emocional). Qué bueno podría ser generar el "otro mensaje". Qué prudente podría ser: mensajes, pero con mensajes.

@LuisJUzcategui



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