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¿Quién es el soberano?

¿Es el pueblo venezolano actual realmente soberano?, ¿ejerce el poder?

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GERARDO BLYDE |  EL UNIVERSAL
viernes 25 de enero de 2013  12:00 AM
La soberanía -modernamente entendida- es la capacidad que tiene un pueblo de darse a sí mismo sus propias leyes dentro de los límites del territorio que ocupa. Estas leyes determinan el sistema de gobierno (sus competencias y límites), los derechos y deberes de los ciudadanos, las decisiones que pueden tomar las mayorías y deben acatar las minorías, pero también los derechos de esas minorías que las mayorías no pueden violar. Esa capacidad de un pueblo de darse sus propias reglas y, conforme a ellas elegir a sus representantes, es lo que se denomina poder.

Soberanía comprende entonces tres elementos fundamentales: pueblo, territorio y poder. Un pueblo será más o menos libre dependiendo de la capacidad que sus nacionales tengan para participar en la toma de las decisiones colectivas que lo afectan, dentro de un territorio determinado.

Rousseau acuñó el concepto de soberanía popular para diferenciarla de la soberanía nacional que sostenía el Abate Sieyès. La soberanía nacional -definida por éste último- señalaba que las mayorías podían dejarse influenciar por pasiones desarticuladoras, por lo que la autoridad debía ejercerse, no respetando a esas mayorías sino en función de los supremos intereses de la nación, sus valores y tradiciones históricas. Rousseau combatió duramente estos preceptos y defendió la necesidad de que la soberanía resida en el pueblo que decide por mayoría. Estas dos concepciones se han mezclado en la democracia moderna, señalándose la necesidad de respetar los derechos de las minorías que también son propietarias de la soberanía dentro de un Estado, para que no sean aplastadas por quienes son más y, sobre todo, por quienes ejercen el poder en su nombre.

Las mayorías elijen a quienes ejercen el poder por todos, las minorías acatan esas decisiones colectivas, pero quien es electo no representa sólo a ese grupo mayoritario que lo eligió, representa a todos y debe proteger a las minorías de las mayorías. Así debe funcionar. Su autoridad es reglada, no absoluta, pues el electo no es el soberano, el soberano es el pueblo en su conjunto y cada nacional en lo individual. En esas reglas -Constitución y demás leyes- están los límites del ejercicio de su poder.

¿Es el pueblo venezolano actual realmente soberano?, ¿ejerce el poder?, ¿sus representantes nacionales respetan las reglas conforme a las cuales deberían ejercer sus cargos?, ¿es nuestra nación verdaderamente libre? Cada uno de nosotros, los nacionales, puede darle respuestas a estas interrogantes.

"La República Bolivariana de Venezuela es irrevocablemente libre e independiente" así reza el primer artículo de nuestra Constitución, que también establece: "Son derechos irrenunciables de la nación la independencia, la libertad, la soberanía, la inmunidad, la integridad territorial y la autodeterminación nacional".

"La soberanía reside intransferiblemente en el pueblo... Los órganos del Estado emanan de la soberanía popular y a ella están sometidos" (Art. 5, CN).

Cuando gobernantes extranjeros tienen toda la información sobre la salud del presidente electo de Venezuela y a los nacionales se nos niega y se nos dan comunicaciones parciales, incompletas y que llenan de dudas incluso a sus partidarios, ¿quién es el soberano?

Cuando quienes están ejerciendo el poder viajan constantemente a otra nación, sostienen reiteradas reuniones con quienes allí gobiernan -que dependen económicamente por completo de nuestro país-, sin que a los venezolanos se nos informe de lo tratado en ellas, generándose todo tipo de rumores e incertidumbre, ¿quién es el soberano?

Cuando quienes deberían representar a todos los venezolanos, se sienten sólo representantes de una parcialidad, excluyen y vejan a quienes no comparten sus pensamientos y acciones y se dirigen a ellos con frases como "se la calan", ¿quién es el soberano?

La paz de una República se basa en el respeto a la legalidad; ese respeto no es sólo materia que concierne a los "leguleyos", como algunos califican a quienes defendemos el Estado democrático de Derecho. Esas normas que un pueblo se da, garantizan la convivencia dentro de un territorio de todos sus nacionales y señalan las atribuciones, competencias y límites de quienes en nombre de todos ejercen el poder.

Cuando se desconoce la existencia de casi la mitad del pueblo venezolano se irrespeta también sus derechos como soberano que es, les guste o no.

Si la soberanía reside intransferiblemente en el pueblo, es al pueblo al que hay que rendirle cuentas, es a todo el pueblo al que hay que informar. Cuando sólo se rinden cuentas afuera y sólo afuera están informados, el grupo que ejerce el poder está transfiriendo nuestra soberanía.

gblyde@gmail.com / @GerardoBlyde



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