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Enseñemos más consideración a los niños

AGUSTÍN ALBORNOZ S. |  EL UNIVERSAL
viernes 25 de enero de 2013  12:00 AM
Estaba en estos días caminando por un lugar más o menos tranquilo y al observar a dos niños que estaban discutiendo sobre algo que era importante para ellos pensé: "La verdad es que es muy común que los niños discutan, y, al hacerlo, muy a menudo se tratan desconsideradamente".

Ciertamente algo que los niños hacen continuamente es discutir unos con otros. Muchas veces es más bien contradecir al otro, casi por el gusto de llevar la contraria, o sólo para hacer ver que son superiores. En muchos casos es porque piensan que tienen razón y no quieren más que hacer ver que el otro está equivocado para quedar mejor. Los niños lo hacen siempre, prácticamente a cada momento.

Por eso, es preciso que se les muestre de alguna manera que eso es una actitud orgullosa. Eso es tratar de mostrarse mejores que los demás y mejores que aquél al que están rebajando al contradecirlo diciéndole: no, tú estás equivocado. , agregando de paso adjetivos ofensivos, y muchas veces ataques directos.

Pudiera ser que a veces tengan razón, a lo mejor su punto de vista está acertado. Si discuten y llevan la contraria, generalmente creen que tienen razón. ¡Pero el caso es que, tengan razón o no, tienen que aprender que no es conveniente ponerse a discutir!; sobre todo cuando comienzan esas discusiones interminables que no solo usualmente no llevan a ninguna parte, sino que muy a menudo concluyen en peleas y agresiones. Un principio muy importante que hay que intentar enseñarles a los niños y adolescentes, y que todos deberíamos aprender también, es ponernos más en el lugar de los demás, o como se dice coloquialmente "ponernos en los zapatos de los demás". Una buena manera de enseñarles a los niños que esa actitud no está bien, es trasmitirles algo que todos quisiéramos en momentos de conflicto: que el otro se ponga en mis zapatos en ese instante, es decir, pensar en cómo me gustaría que me tratasen en ese momento, y hacer lo mismo nosotros con el otro.

Hay que decirles a los niños: mira, si se levantaran en clase y después de responderle una pregunta al profesor él les dijera: ¡qué respuesta tan mala! ¿cómo pueden ser tan estúpidos?, se sentirían exactamente igual que su hermanito, o su amigo, si le contradijeran sin amor. Pero lamentablemente los niños a menudo se están hablando así; habría que preguntarles ¿cómo te sentirías tú si estuvieras en su lugar?

También se les podría decir: vamos a hacer un experimento. Vamos a esperar a que alguien dé una respuesta errónea en casa y le vamos a decir algo irrespetuoso. Es preciso que se den cuenta de lo que se siente o bien podrían pedirle a alguien que se ofreciera en esa charla en particular, sin que lo supieran los demás, a dar una respuesta que sea incorrecta cuando le hagan una pregunta. Entonces le pueden contestar de una forma falta de amor, tal como hacen a veces los niños y las personas mayores, y le podrían preguntar cómo se siente. Y luego podrían hablar de ello con los demás. Es muy recomendable ilustrar con un ejemplo lo que enseñemos a los niños, o de alguna manera hacerles entender bien cómo se siente uno, porque es muy importante que lo entiendan.

Por otra parte, hay momentos en que un niño pequeño dice algo errado pero que es una respuesta lógica de un niño de esa edad. En ese caso, hay que trasmitir a los niños grandes que ni siquiera importaría corregir al chiquitín, que no vale la pena porque no tardará en aprender el concepto correcto a medida que crezca. Entonces deberíamos enseñar a los niños más grandes a distinguir cuándo no vale la pena corregir, y cuando hay que hacerlo que sea de buena manera, considerada. En resumen, debemos enseñarles es a procurar levantar a los demás y no a hundirlos.

Hay una diferencia enorme entre niños que discuten, pelean, riñen y se contradicen y niños que se quieren mucho, cooperan y trabajan unidos en armonía. Hace una diferencia como del día a la noche. Si somos fieles enseñando a nuestros niños a ser más considerados vamos a estar trabajando en un futuro mejor para ellos. En realidad la mayoría de los adultos cometemos ese mismo error hasta cierto punto, y es algo que todos tenemos que superar, el discutir y contradecir. Por lo que, de nuevo si somos fieles, quién sabe si hasta nos llevamos algún día una sorpresa y nuestros niños terminan enseñándonos a nosotros a progresar en esa área y, por tanto, a ver cambios importantes en el mundo actual.

Cuando tratamos de ser mejores de lo que somos, todo a nuestro alrededor también se vuelve mejor.   Paulo Coelho

agusal77@gmail.com

@agusal77


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Comentarios (1)
Por jose antonio pineda
25.01.2013
7:21 PM
Que artículo tan bueno y no había ni un comentario, pero cuando es un chisme político sobran los comentarios.....Definitivamente NOS GUSTA LO MALO
 
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