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Desde la base

JOSÉ ANTONIO GÁMEZ E. |  EL UNIVERSAL
viernes 25 de enero de 2013  12:00 AM
Un buen amigo que, por oficio, le toca trabajar con sectores de la base opositora me comentaba que el descontento en los dirigentes populares es muy manifiesto. Los sentimientos son variados, me decía. Van desde la decepción hasta la sensación de abandono y olvido por parte de los dirigentes nacionales. Hay sin embargo, expectativa respecto a lo que sucederá con las elecciones municipales, y una cierta disposición a recuperar terreno.

Simultáneamente las declaraciones públicas de una gran parte de los dirigentes nacionales de la alternativa democrática reconocen que hay que reinventar o relanzar la Unidad. Hay bastante acuerdo en que la Unidad no se ha perdido, pero que ha perdido contenido y dinamismo.

El hito del 23 de enero se fijó como una fecha oportuna para revisar y tratar de dar una respuesta a los millones de venezolanos que esperan una alternativa al régimen que domina la política nacional. No en vano hay coincidencia entre los estudiosos de la opinión pública que, en estos momentos, las tendencias electorales son claramente favorables al gobierno.

Volviendo sobre las opiniones emitidas por los dirigentes y líderes comunales, sin pretender sacar conclusiones científicas a partir de ellas, la Unidad opositora necesita un contenido. Ese contenido, incluye indudablemente, la solución de los principales problemas que afronta el venezolano común. Sin embargo, no es suficiente.

El opositor de base se encuentra confrontado con un bien armado aparato ideológico y propagandístico que ha posicionado sus mensajes básicos. Para desmontar ese aparato hace falta más que una promesa de la solución concreta de los problemas. Hace falta una ideología fuerte y verdadera que desmonte los ídolos del castro-chavismo.

Dicho en lenguaje más ordinario, las personas que están dispuestas a luchar por superar el totalitarismo necesitan esperanza. La esperanza, contrario a lo que muchos piensan, no es lo último que se pierde, sino lo primero. Por lo tanto, es también lo primero que hay que recuperar. De esa forma, parece que existen mensajes que hay que recuperar, otros en los que hay que insistir, y unos nuevos que hay que descubrir.

Esa tarea es realmente difícil, después de 14 años de adoctrinamiento socialista. El mensaje de identificación del bienestar con el socialismo ha calado indudablemente. La similitud entre derecha, cosa que no existe en Venezuela, y liberalismo también tiene su sitio en el imaginario común. La necesidad de un liderazgo fuerte y prácticamente autoritario, no es nuevo en nuestra historia política.

En todos los casos, no parece que un discurso pacifista y "come flor", sea la respuesta que esperan los millones de venezolanos que se sienten traicionados por el régimen actual. La unión y el encuentro de todos los venezolanos es una cosa, pero la venta de la soberanía y la falta de legitimidad de la dirigencia chavista es algo que produce heridas dentro sus mismas bases. No se trata de favorecer la división del contrario, sino de buscar una unidad democrática fuerte que sea capaz de hablarle a los venezolanos que conservan su dignidad. Estos venezolanos son y somos, sin duda, mayoría.

Un llamado a recuperar la dignidad nacional es un lugar donde seguro nos encontraremos una mayoría de venezolanos, por no decir casi todos, de todas las tendencias y opiniones. Ese llamado seguramente hay que hacerlo desde la base, y no esperar que la base acuda al vértice, sino que la dirigencia que pretenda seguirlo siendo, parece que tendrá que patear mucha más calle y subir mucho más cerro.

No hay que olvidar que el gobierno ganó casi por unanimidad las elecciones en las cárceles. Muchas interpretaciones se le pueden dar a este hecho, pero una muy importante es que sin un mensaje de adecentar el sector judicial, en la apertura de posibilidades con equidad, será prácticamente imposible una recuperación de la dignidad que nos han robado a los venezolanos.

Los frentes en los que hay que trabajar son innumerables, pero, lejos de ser un motivo de temor y desconfianza, hay que aprovechar la coyuntura para promover, renovar y potenciar, que no siempre es cambiar, el liderazgo, y probar quiénes son los valientes que están dispuestos a aceptar la tarea.

jgamez@alumni.unav.es 
 
@vidaprog


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