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Clara visión y aguda inteligencia

CÉSAR TINOCO |  EL UNIVERSAL
lunes 21 de enero de 2013  12:00 AM
En el capítulo II de su libro, "El silencio de la democracia", Francisco Plaza afirma que el intento de descifrar la realidad vital que subyace al mensaje de la revolución y los elementos que sintetizan sus propósitos políticos NO constituye un ejercicio teórico vano, inútil.

En la caracterización de lo que a todas luces constituye un régimen totalitario (aquel que reclama y exige lo total para la política, el ámbito decisivo en el que todos encontraremos el sentido de nuestras vidas y en consecuencia, la felicidad, el chavismo redentor pues) Plaza refiere una cita extensa del filósofo Karl Jaspers de la cual yo recojo para ustedes las últimas cinco oraciones: "Claridad acerca de la naturaleza del totalitarismo es entonces nuestra mejor arma, si logramos expandirla a toda la población. La indignación, la violencia y el abuso no son buenas armas. El totalitarismo se desvanece en el aire puro de una clara visión. Pero una visión así debe ser descubierta. Esperemos que esta lucha por preservar la libertad y sus posibilidades se realice con una clara visión y una aguda inteligencia en las situaciones concretas (1)".

Y si hay algo que no hemos tenido desde el pasado 30/diciembre en todos los sectores que aglutina la oposición es, precisamente, visión clara e inteligencia aguda. En la mencionada fecha y en virtud de la ausencia de información oportuna, veraz y comprobable por parte del gobierno nacional, se iniciaron los rumores en torno a la salud del presidente Chávez, rumores que alcanzaron su apogeo hacia el 02/enero y que en lo posterior originaron el debate interpretativo del artículo 231 de la Constitución, sobre el que se pronunció el TSJ el 09/enero con una triste sentencia.

¿Qué ha pasado desde entonces? Muy poco o más bien como dice un conocido poema: "lo que pasa es que nada pasa". Los de aquella acera continúan sin novedad con sus marramucias (según Alexis Márquez Rodríguez: vagabunderías, bribonadas, sinvergüenzuras, pillerías, cochinadas, ardides, trampas, trastadas, tramposerías, triquiñuelas, trácalas, trapisondas, marrullerías, enredos, embrollos, mañoserías, malas artes, malas mañas, bellaquerías, artimañas) y los de esta acera siguen con la respuesta reactiva convencional inefectiva.

Sin embargo, hay que decirlo a fin de colaborar con la génesis de una visión clara y de una inteligencia aguda: la no-violencia tiene todo un arsenal de alternativas a disposición del ciudadano, mismas que no lo colocan fuera de la Constitución. Por allí figuran incluso listadas 198 de ellas, clasificadas en tres grandes categorías: persuasión y protesta no-violenta, desobediencia (social, económica y política) e intervención-no violenta (2).

¿Y cual de esas 198 listadas escoge, por ejemplo, una gran mayoría de nuestros estudiantes? La respuesta es ninguna. Inspirados no por Mahatma Gandhi sino por Kevin Ávila, escogen acciones que o bien atentan contra sí mismos (huelga de hambre) o bien desembocan en acciones violentas y de inútil aliento (la guarimba) que tienen lugar, paradójicamente hablando, en donde el gobierno totalitario es más fuerte en virtud de la permanente necesidad que lo alimenta y que lo hace fuerte: la violencia.

¿Y cual de esas 198 listadas escoge, por ejemplo, la oposición? En la triste sesión de la AN que tuvo lugar el 05/enero (y también en la del 15/Enero, con la excepción hecha de un grupo de diputados que se retiró de la misma) lo vimos: ninguna. Más bien validaron, sin mayor sorpresa ni inconveniente para el oficialismo, las mencionadas sesiones.

¿Qué quiero decir y significar con esto que a todas luces constituye un cuestionamiento constructivo? Pues que perentoriamente debemos pasar de la respuesta reactiva convencional inefectiva derivada de la ausencia de visión clara e inteligencia aguda, a la respuesta que no saliéndose del cauce de la maltrecha Constitución vigente, sea no-violenta, proactiva y no-convencional, desarrollada allí donde el oficialismo es a todas luces débil: en el intelecto y en la no-violencia.

Otra vez: Dos libros (abajo referenciados) y 198 formas de acción no-violenta. Ni siquiera tienen que ponerse creativos: Solo necesitan leer un poco. Y eso no es pa' ya, sino para ayer.


(1) Francisco Plaza (2011), "El silencio de la democracia", Editorial CEC S.A.

(2) Gene Sharp (1973), "The politics of nonviolent action", (3 vols.), Porter Sargent, Boston, USA.


c.e.tinoco.g@gmail.com


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Comentarios (1)
Por José R Pirela
21.01.2013
8:47 AM
La sujeción inmoviliza la libertad física; la dictadura a la política democrática. El ciudadano común ve la falta de libertad del activista político en la cárcel, pero nunca aprecia su falta de libertad política. La telenovela es uno de los medios de difusión masivos más efectivo; por eso las dictaduras es lo primero que silencian. Pero ahora con la ayudita de Internet las imagines de encadenamientos a los símbolos institucionales pueden ser otra ayudita.
 
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