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Una lógica insulsa

JUAN CARLOS PÉREZ-TORIBIO |  EL UNIVERSAL
sábado 19 de enero de 2013  12:00 AM
Hay dos cosas que sostienen los defensores del gobierno con las cuales es imposible no estar de acuerdo. Una, es la insistencia que han puesto en que para cambiar las cosas es necesario cambiar primero los nombres. Otra, el señalar continuamente los intereses que mueven a ciertos organismos internacionales, como la  Organización de Estados Americanos OEA, y la actuación descaradamente intervencionista de su secretario general.

En cuanto a la primera, efectivamente al conceptualizar las cosas le establecemos límites y las determinamos, y toda determinación, como dice el famoso principio,  es negación, afirmación de una realidad y negación de otra. Tal como sostuvieron los antiguos, los nombres son especie de dioses (nomina numina) o, como diría Umberto Eco, "la producción de signos desencadena fuerzas sociales y más aún, representa una fuerza social en sí misma". Es decir, al nombrar las cosas decimos al mismo tiempo lo que ellas son y lo que no son. Así, como llegó a pensar ese héroe sueco que fue  Carlos Linneo,  si se ignora el nombre de las cosas, desaparece lo que sabemos de ellas. O, dicho de otro modo, lo que sabemos de las cosas lo sabemos porque conocemos sus nombres. El apreciado colega Alexis Márquez, consciente de que esa revolución nominalista impulsada desde el gobierno nos estaba introduciendo poco a poco en una nueva realidad, ha clamado muchas veces porque no se adopten los nuevos nombres que se nos ofrecen desde las alturas del poder político, pero al parecer no ha tenido éxito en su propósito, y tanto tirios como troyanos hablan ya de "privados de libertad", para referirse a reos y presos, de "cuarta república", para describir el período de gobierno anterior a 1998, o de Waraira Repano, cuando del Parque Nacional el Ávila se trata. Sin embargo, la cosa se complica cuando se quiere abusar de ese principio constructivista y se trata de desconocer cierta realidad y ciertos hechos evitando mencionarlos. Es así como desde un tiempo a esta parte ha desaparecido la palabra "muerte" y "enfermedad" del vocabulario de nuestros revolucionarios, pero, sin embargo y mientras tanto, no se habla de otra cosa en la calle.

En cuanto a la segunda, tampoco le falta razón a los señores del gobierno, pues aunque ellos comenzaron a tildar al Sr. Insulza de intervencionista cuando hizo aquellas declaraciones privadas a  Teodoro Petkoff, donde le decía que el gobierno de Venezuela no pasaría el examen de la Carta democrática, no es menos cierto que las precipitadas declaraciones de este señor (quien por cierto no ha podido dar todavía respuesta a los cuestionamiento que le ha hecho el canciller panameño sobre la forma poco transparente en que ha administrado los dineros de la OEA desde su reelección como secretario), en las que sostiene  que es suficiente para él que los poderes constituidos en Venezuela se hayan puesto de acuerdo en el asunto de la juramentación presidencial, son un claro ejemplo de injerencia en los asuntos internos del país. Amén de que dichas declaraciones dejan entrever una lógica apegada  a aquellos tiempos en que fue funcionario del gobierno chileno de la Unidad Popular y se muestran poco consistentes con los momentos que corren, donde prolifera una serie de gobiernos latinoamericanos que han terminado siendo un claro ejemplo de lo que el catedrático argentino Guillermo O Donnell llamó democracias delegativas, una forma sutil para decir que los golpes de Estado también pueden provenir del mismo Poder Ejecutivo elegido democráticamente.

@pereztoribio


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Comentarios (3)
páginas:
1 |
Por José Pérez
19.01.2013
2:46 PM
Todos sabemos que el señor Insulza desde hace más o menos unos 3 o 4 años, forma parte de la nómina confidencial de la Cancillería Venezolana. Del señor Insulza no podíamos esperar un reconocimiento en darle la razón a la oposición quien representa a más de 20 millones de venezolanos. Insulza, si fuera inteligente se hubiese ido por el mayor número, él sabe que el chavismo general no llega a los 8.5 millones de seres. Prefirió cuidar su privilegio que le da el oficialismo en su Misión "Dimes cuanto vale y te doy beneficios". Es lo que Chávez ha venido explotando desde hace más de 10 años.
 
Por Jose Luis Borja
19.01.2013
9:39 AM
Excelente artículo. No dejemos de notar la revolución gramatical en la cual un adjetivo escogido por Chávez se convierte en sustantivo, como por ejemplo "escuálido" o "majunche". Un sustantivo escogido por Chávez puede cambiar de significado, como por ejemplo "oligarquía" que significa "gobierno de una minoría" y que él no ha vacilado en endilgare a la oposición, que obviamente no está en el poder. La revolución gramatical tiene por objeto confundir, ya que, cuando no se puede convencer, es necesario confundir.
 
Por pedro perez
19.01.2013
7:49 AM
Señor Perez Toribio, usted ha dado en el clavo, fué necesario para los filósofos serios aceptar las palabras de Krishnamurti cuando expresa que "la palabra no es la cosa", porque la palabra crea en la mente la ILUSIÓN de la cosa, y vivimos tal ILUSIÓN como una realidad, algunos políticos como Fidel Castro saben eso, y ese conocimiento ha sido inculcado en los Pseudopolíticos venezolanos con toda la intención de desmoronar en la población los conceptos que conservamos como realidad heredada, pero la montaña no cambia si se le cambia el nombre, la historia es la misma aunque se le dé otra perspectiva, y todo aquello que se pretende re-crear con nombres nuevos cambiará de piel como las culebras que te muerden aunque no sepas como se llaman,de nada vale poner nombres nuevos, obsserva los nombres de la gran mayoria de los habitantes de las cárceles, no están en el santoral pero da igual si se llaman todos Caín,son malandros aunque se llamen Jesús, imágínate que se llamen Dios dado,que tal
 
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