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Mismo fin, momentos distintos

VERONICA PONTE AYALA |  EL UNIVERSAL
sábado 19 de enero de 2013  12:00 AM
Se esfuerzan en conseguirlo, el matrimonio se ve afectado por la indisposición natural de no poderles dar ese regalo, ese bebé en sus brazos. No entienden qué les pasa, quién de los dos es el que falla. Comienzan las culpas, los reclamos, las molestias y las distancias. Se ven como enemigos, se sienten distintos.

Dejan de entender qué los unía, por qué motivo están juntos. El amor compartido se desmorona y sólo da espacio a la angustia y desdicha de no conseguir aquello que tanto querían. Les frustra no poder materializar en ser vivo su amor. Les parece injusto, se quejan, maldicen y así, su vocabulario cambia de palabras y se comienzan a cargar de agonías.

Ya el verse les ocasionaba una tarea forzada, los buenos días se convirtieron en salir corriendo a encontrarse con las vidas (separadas) de cada uno. La disposición de reuniones en familia disminuyeron y los intereses del uno dejaron de ser el del otro. Sin saberlo, ya no eran los mismos. No sentían lo mismo. Con el tiempo y por naturaleza de la desdicha, se separaron. No pudieron soportar tanto, cada uno se fue buscando algo distinto.

Para sorpresa de ambos y varios años después, de pronto se encontraron, cada quien con bebé en mano y un distinto ser amado. No intercambiaron media palabra, sin embargo en sus miradas se entendía que, en ocasiones, la felicidad no es algo que se "talla" ni que se "fabrica", es algo que para ellos representaba lo que cargaban entre brazos y se sintieron felices de al final ver que el de al lado también pudo conseguirlo.

Esa misma noche antes de dormir, por las cabezas de cada uno en sus distintas camas y casas, tuvieron una misma línea de pensamientos; ¿cómo es que algunos tan agraciados pueden traer al mundo a seres que ni siquiera esperan ni quieren?, ambos sintieron una injusticia de por medio y en ese momento, los dos entendieron también que el mundo no está para eso y que esta vez, sonreían por tener la oportunidad de ser felices. Y así, se quedaron dormidos.

vpontea@gmail.com


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Comentarios (2)
páginas:
1 |
Por ALFREDO MARQUEZ
19.01.2013
2:09 PM
zzzzzzzzzz SIN COMENTARIOS.
 
Por Sergio Serrano
19.01.2013
4:01 AM
Dejaron de quererse por lo que les faltaba, ignorando todo lo que tenían en el presente y todas las razones y recuerdos que los unieron en el pasado. Tomándome la libertad de interpretar la metáfora, me parece ver al pueblo venezolano dejando de querer a su democracia por lo que le faltaba, olvidando las virtudes de su república, la infinidad de oportunidades que les brindó para superarse, la fina educación en los liceos públicos, la excelencia en las universidades nacionales, los hospitales atendidos por espléndidos médicos venezolanos, el giro a una sociedad moderna y abierta al mundo, la pujanza emprendedora de nuestra gente plasmada en optimismo de futuro. No obstante, a diferencia de la aleccionadora historia, aunque el nuevo amor vino de un distinto ser amado, el bebé en mano es grotesco y deforme, y lo verán un día así los ojos enfermos que ahora lo idolatran por lástima de un mejor destino, por vida derramada al servicio de las más turbias vanidades e indecible incapacidad.
 
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