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Cuando mucho se inventa, mucho se yerra

"El presidente no está en condiciones de emitir desde el exterior decreto alguno"

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GERARDO BLYDE |  EL UNIVERSAL
viernes 11 de enero de 2013  12:00 AM
Cuando las normas constitucionales se interpretan para convenientemente adaptarlas a quien ejerce el poder, se termina siempre cayendo en incongruencias y entuertos que no se pueden defender.

Conforme a la novísima interpretación que realizara el pasado miércoles la Sala Constitucional del TSJ, un permiso para ausentarse del país de un presidente de la República no constituye per se una ausencia temporal. Las ausencias temporales sólo pueden ser aquellas que el propio presidente, mediante decreto, así las autocalifique. Dice la sentencia que una falta temporal será aquella "que así lo dispusiere expresamente el jefe de Estado mediante decreto especialmente redactado para tal fin". Es decir, que las ausencias temporales requieren de un acto volitivo presidencial, expresado en decreto, para que puedan existir.

De inmediato surgen en mi mente ejemplos que no encajan dentro de la interpretación que dio la Sala. Supongamos que se produjera una invasión extranjera y que secuestraran al presidente en ejercicio. Ese presidente no habría tenido tiempo para decretar que su secuestro es una falta temporal. El presidente es el comandante en jefe de la Fuerza Armada Nacional Bolivariana. Como no hay falta temporal, mientras dure el secuestro del presidente, no puede haber un encargado de la presidencia (que la Constitución señala debería ser el vicepresidente) y debe tenérsele sólo a él como presidente en ejercicio. Así que sólo él y nadie más podría dirigir y ordenar a la FANB que actuara en defensa de la República. Tampoco nadie podría decretar el estado de excepción, que urgiría decretar, por el estado de conmoción ante la agresión externa sufrida, pues esa atribución es exclusiva y excluyente del presidente de la República.

Dice la sentencia que en el caso concreto de un presidente reelecto, su juramentación "puede ser efectuada en una oportunidad posterior al 10 de enero" ante el TSJ, "de no poder realizarse dicho día ante la Asamblea Nacional... ". Este acto lo fijará el TSJ "una vez exista constancia del cese de los motivos sobrevenidos que hayan impedido la juramentación".

Es decir, la interpretación efectuada no acogió, ni siquiera por analogía, el lapso más extenso que el propio constituyente estableció para las faltas temporales presidenciales, que es de 180 días, en caso de haber prórroga. Dejó indefinido el tiempo por el cual un presidente reelecto puede ausentarse del país. Así, si el presidente reelecto (y en ejercicio conforme a la interpretación) tarda un año, o dos, o más en restablecer su salud, conforme al fallo constituye el motivo sobrevenido para retrasar su juramentación. El país puede tener por un año, dos o más a un presidente ejerciendo la presidencia, en territorio extranjero sin limitación temporal alguna.

Supongamos que el presidente asume automáticamente su nuevo período como interpretó la Sala, y que está en ejercicio de su cargo para el nuevo período sin necesidad de juramentación, que ha quedado diferida para luego, dado el principio de continuidad administrativa que les sirvió de sustento. En virtud de tal principio, establece la sentencia que "el Poder Ejecutivo (constituido por el presidente, el vicepresidente, los ministros y demás órganos y funcionarios de la administración) seguirá ejerciendo cabalmente sus funciones con fundamento en el principio de la continuidad administrativa".

Si es presidente en ejercicio, con plenos poderes y facultades sin importar que esté en el exterior, ¿por qué desde el exterior no emite los decretos de nombramiento de su gabinete para el nuevo período? ¿Por qué la Sala extendió la continuidad a funcionarios no reelectos, si su designación depende de quien sí lo fue?

La única explicación para semejante interpretación extensiva consiste en que el presidente no está en condiciones de emitir desde el exterior decreto alguno, lo que desenmascara la falsa de que pueda estar de hecho en ejercicio. La ficción que jurídicamente se ha creado no se corresponde con la realidad. Si estuviera en ejercicio real del cargo, nombraría o ratificaría a su gabinete. Tuvo la Sala que ampliar su interpretación para abarcarlos a todos en la tesis de la continuidad, aun cuando la voluntad popular sólo reeligió a un presidente, no a un gabinete completo. Si todos hubieran sido reelegidos, entonces el presidente no los podría destituir a futuro, pues sólo por vencimiento del término de sus mandatos o por revocatoria popular podrían ser removidos de sus cargos.

Todo reafirma que la interpretación que realizaron fue en efecto "flexiblemente dinámica" y se acomodó a sus particulares necesidades políticas. Cuando mucho se inventa, mucho se yerra.

gblyde@gmail.com / @GerardoBlyde



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Comentarios (1)
Por ramon arocha
11.01.2013
5:06 PM
GERARDO BLYDE QUE OPINAS DE LA INGERENCIA HE INSULTO A MAS DE 7 MILLONES DE VENEZOLANOS QUE HIZO ... SANDINISTA "DANIEL ORTEGA"?
 
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