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El cuarto rey mago

Se fue demorando por el camino y sólo pudo encontrarse con Jesús cuando subía hacia el calvario...

ANTONIO PÉREZ ESCLARÍN |  EL UNIVERSAL
martes 8 de enero de 2013  12:00 AM
Si bien sólo el evangelista Mateo habla de unos magos que, siguiendo la estrella, llegaron a Belén a adorar al Niño Jesús, en ningún sitio consta que fueran reyes ni que fueran tres. La primera referencia respecto al número de magos la da Orígenes, un escritor eclesiástico, en el siglo IV. En el siglo V, el Papa León I El Magno estableció oficialmente su número en tres para toda la cristiandad. Posiblemente, se llegó a esta conclusión simplemente por el número de regalos, tres, que le ofrecieron al Niño: oro, incienso y mirra.

Si bien siempre se había afirmado que los magos vinieron de Oriente, el Papa actual, Benedicto XVI, le ha dado la vuelta a muchas de las tradiciones cristianas en su libro La infancia de Jesús, en el que no sólo saca a la mula y el buey del portal de Belén, sino que sitúa el origen de los magos, en el extremo occidental del mundo conocido en aquel momento. Ni más ni menos que en Andalucía, la región sureña de España. O sea que, según el Papa, los magos eran españoles.

¿Más de tres?

Otras leyendas indican que además de los tres reyes magos nombrados anteriormente, hubo un cuarto rey mago, al cual en algunas leyendas se le da el nombre de Artabán. Los armenios suben el número de reyes magos a doce.

Si bien en Venezuela los regalos los trae en la noche del 24 de diciembre el Niño Jesús o Santa Claus, en otros países, como España, el Día de Reyes es el preferido por los niños, pues son ellos los que, en la noche del cinco al seis de enero, les traen regalos.

Pero hoy quiero regalarles un bello cuento de un cuarto rey mago, que llegó tarde a la cita de Belén por quedarse a ayudar a un anciano. Cuando llegó, ya la Sagrada Familia había huido a Egipto, para impedir que el Niño fuera asesinado por Herodes. Hasta Egipto se fue el buen rey mago en búsqueda del Niño, pero tardó mucho en llegar pues por el camino se demoró mucho ayudando a todos los necesitados que encontraba. Perdió el contacto con el Niño hasta que, unos treinta años después, comenzó a oír rumores y noticias de un gran profeta en Galilea. Adivinó que era Jesús y partió en su busca. Una vez más, se fue demorando por el camino ayudando a los menesterosos, y sólo pudo encontrarse con Jesús cuando subía hacia el calvario cargado con su cruz.

-Te he buscado durante toda mi vida -le dijo con ojos llorosos- y cuando por fin te encuentro, te van a matar.

Jesús volvió hacia él su rostro ensangrentado y le dijo con una imposible sonrisa:

-No necesitabas buscarme, porque tú siempre estuviste a mi lado.

pesclarin@gmail.com

www.antonioperezesclarin.com



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Comentarios (1)
Por Abel Quesada Pacheco
08.01.2013
1:12 PM
Y sabe alguien cuanto oro le regalaron los reyes magos a Jose y Maria ?. Y en que invirtieron el mismo ?. Mera curiosidad.
 
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