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Los principios

¡Qué persuasivo es el engaño cuando se toman la molestia de argumentarlo bien!

MANUEL ZAPATERO |  EL UNIVERSAL
viernes 4 de enero de 2013  12:00 AM
Los ancianos recuerdan con nostalgia los días ya lejanos en los que todo lo que tenían eran instintos y les entristece mucho compararlo con este tiempo de ahora en el que ya casi sólo tienen principios. Por ello a veces, el tipo, se preguntaba si los grandes principios son solo un estorbo, un engorro que dificulta sentirse libre. Recordaba aquel hombre de mundo con quien compartió una madrugada de vahos alcohólicos, cuando tras el abrazo de despedida le escupió un consejo. "Trabaja duro y vive como quieras y procura que lo peor de tus sueños sea siempre el somier y preocúpate de la moralidad solo en el caso de que la mala conciencia no ceda con el bicarbonato". En su soledad de la madrugada admitió que aquel tipo no estaba equivocado y pensó, en un alarde de suficiencia, que él también podría aconsejar a los jóvenes sobre los principios. Les diría: "la vida hará que seas cada día más maduro, muchacho, pero si te dejas llevar por tus instintos estoy seguro que cada poco tiempo, y hasta el borde mismo de la muerte, conseguirás ser otra vez adolescente.

Aunque no tenía nada en contra de los virtuosos, ni hacía chiste de los hombres de provecho, aceptaba que sus mejores sueños los tuvo gracias a los remordimientos que tantas noches le impidieron dormir. Con el tiempo y la acumulación de errores aprendió que si para algo sirve la experiencia es para saber que nunca es tarde para sustituirla por los errores de la adolescencia, ese periodo de la vida en el que un hombre tiene tanta fe en sí mismo y tan poco en los principios, que juraría que sería capaz de enriquecerse vendiendo flores en un campo de amapolas.

Por ello no comprendía la posición irreductible de algunas personas cuando se negaban a escoger una alternativa, afirmando que jamás lo harían cuando se trataba de "principios." ¡Qué persuasivo es el engaño cuando se toman la molestia de argumentarlo bien!

Y repetía su máxima: "administra bien la seriedad y evita el exceso de miedosa prudencia que suelen acarrear los principios".

mzapatero21@gmail.com



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Comentarios (1)
Por José R Pirela
04.01.2013
1:00 PM
Los principios sirven para compartirlos en convivencia, cuando uno está solo, funcionan los instintos para sobrevivir.
 
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