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El mundo no se acabó, pero 2012 sí

FÉLIX R. CHACÓN |  EL UNIVERSAL
lunes 31 de diciembre de 2012  12:00 AM
Una vez más la humanidad fue presa de predicciones de fin de mundo. En esta oportunidad le tocó a los Mayas, quienes por alguna razón también se pelaron en eso de que el mundo se acabará de un solo golpe un mismo día.

Es educado pensar que el  mundo, tal como los humanos, comenzó a acabarse el día en que nació, pero en el caso del primero es mucho más complejo, incomprensible. Sin embargo, tenemos pruebas de que el mundo ya no es el que fue y que la diversidad de vida que era capaz de albergar ha disminuido, por ejemplo. Ha envejecido y enfrenta las consecuencias de una vida larga, y alocada a causa de los humanos. Ha ido acumulando enfermedades de todo tipo, curándose de unas, agravándose de otras, y obteniendo en otros casos, lo que hoy se conoce como calidad de vida, es decir mediante paliativos, comprar tiempo que le permite vivir más haciendo más soportable su existencia.

El mundo sufre de enfermedades físicas las cuales son las más visibles, pero también sufre de enfermedades del alma, aquellas impuestas por los humanos como un componente integral de su organismo. Los bosques primigenios han desaparecido en gran medida, caudalosos ríos se han secado y otros sobreviven contaminados, muchísimas especies animales y vegetales se han ido, la calidad del aire se comprometió, equilibrios básicos para la supervivencia se han roto.

Sin embargo son las enfermedades del alma las que han comprometido al mundo en su funcionamiento a largo plazo. Conflictos bélicos por doquier, mal utilización de los recursos, pobre maximización de la tecnología, exageración del bienestar humano a través de lo material, propagación de mesías salvadores que luego subyugan a sus pueblos, crisis ética de las sociedades e instituciones que permean hacia el hombre mismo.

En tan pocos caracteres no se puede pintar el panorama verdadero, pero la pintura esbozada grita lo no dicho. Nuestro mundo desde hace ya tiempo muestra un agotamiento palpable, medible.

Otro año termina para los humanos. Un año que acorta la vida de la humanidad, que dicho así no pareciera representar nada porque es un término tan vasto que no logramos entenderlo.

Sin embargo, en términos de los humanos mismos, es un  poco más comprensible porque vivimos pocos años y un año es representativo en su vida. Y también para las sociedades.

2012 se ha acabado con toda su promesa por un mejor año. Con su carga positiva y negativa. Ha finalizado en términos de vida y tiempo útil.

Hoy en el último día del año es pertinente hacer un balance (otro más), y tratar de vernos como parte de un todo del cual formamos parte, al cual afectamos con nuestras acciones y omisiones. Tratar de percibirnos como individuos cuyas vidas no están desconectadas del universo, del mundo, del planeta, de la humanidad, del país, de la sociedad, de la familia.

Es tan extenso el universo que no podemos dimensionar cuán pequeños somos, pero tampoco podemos entender, el honor que tenemos de ser parte de él, y que desde lo ínfimas que son nuestras vidas, siempre tendremos mientras vivamos, la oportunidad de hacer la diferencia y al morir, sin pretensión alguna, quizá haber trascendido con nuestras acciones por diminutas que sean.

El fin de un año para la humanidad también significa el comienzo de otro con todas sus promesas de vida nueva y renovación.

Manteniendo siempre en mente que el mundo sí se acaba para aquellos que dejan de existir, expreso mis respetos a nuestros muertos y sus deudos.

¡Feliz año nuevo!

frcint@yahoo.com   


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