Un año maya
CAROLINA GÓMEZ-ÁVILA
| EL UNIVERSAL
miércoles 26 de diciembre de 2012 12:00 AM
No se acabó el mundo. No el material, al menos.
Aunque siempre hay tiempo para acabar con el nuestro, materialmente.
Y para recomenzarlo sin flores en el plato, sin falsos mensajes de paz.
Será por eso que ya no hago propósitos de año nuevo. Tengo edad para saber que no suelen mantenerse más de quince días, en promedio. Si usted los hace, quizás sea muy joven o no es capaz de renunciar a las promesas imposibles de cumplir.
En cualquier caso, ya está en el horizonte uno por estrenar.
Mis votos porque salga una profecía nueva que le haga temer el fin del mundo y le mantenga más alerta a su entorno, valorando las cosas con algo más de intensidad. Verá los colores con más brillo. Disfrutará más de las alegrías y las procurará con más frecuencia. Puede que se le despierte la conciencia de su compromiso con el prójimo. Quizás descubra que no se trata de darle de comer, tanto como de dejarle nación.
Es posible que a mitad de año, cuando sienta el agotamiento del miedo, se anime a ser quien es y haga los verdaderos cambios que desea para su vida y para su entorno.
Será un buen momento para leer acerca de lo que es una República. Entenderá que no solo somos mortales, sino que apenas significamos una brizna, a menos que nos elevemos por sobre nuestras miserias y nos organicemos y articulemos como ciudadanos en ejercicio.
De lograrlo, creo que dará un buen ejemplo a hijos y nietos.
Y si no es su deseo, seguirá usted siendo pueblo. Lo comprarán con comida perecedera, objetos de corta duración y promesas imperecederas.
También en ese caso le deseo lo mejor. Usted es libre de proceder como le parezca. Pero tengo que hablarle de ello en virtud de que compartimos el espacio geográfico y la nacionalidad. Esto significa que mi destino estará unido al suyo. Espero que no nos vayamos por un barranco.
Sepa que no estaré disponible para complacencias timoratas. No le aplaudiré ni le diré que está bien lo que considero que está mal. Ni temeré a que usted me odie por decírselo porque este chantaje político-emocional, ya me ha hastiado.
Conozco y cumplo mis deberes republicanos. Me comprometo a seguir haciéndolo. Y sin mojigatería escribiré lo que me dicte mi entendimiento, honestamente. Errada o no.
Lo bueno, es que este no es un compromiso de quince días porque no es mi propósito de año nuevo.
Y no le temo a un año maya.
Quizás porque me dedico a correr su velo.
@cgomezavila
Aunque siempre hay tiempo para acabar con el nuestro, materialmente.
Y para recomenzarlo sin flores en el plato, sin falsos mensajes de paz.
Será por eso que ya no hago propósitos de año nuevo. Tengo edad para saber que no suelen mantenerse más de quince días, en promedio. Si usted los hace, quizás sea muy joven o no es capaz de renunciar a las promesas imposibles de cumplir.
En cualquier caso, ya está en el horizonte uno por estrenar.
Mis votos porque salga una profecía nueva que le haga temer el fin del mundo y le mantenga más alerta a su entorno, valorando las cosas con algo más de intensidad. Verá los colores con más brillo. Disfrutará más de las alegrías y las procurará con más frecuencia. Puede que se le despierte la conciencia de su compromiso con el prójimo. Quizás descubra que no se trata de darle de comer, tanto como de dejarle nación.
Es posible que a mitad de año, cuando sienta el agotamiento del miedo, se anime a ser quien es y haga los verdaderos cambios que desea para su vida y para su entorno.
Será un buen momento para leer acerca de lo que es una República. Entenderá que no solo somos mortales, sino que apenas significamos una brizna, a menos que nos elevemos por sobre nuestras miserias y nos organicemos y articulemos como ciudadanos en ejercicio.
De lograrlo, creo que dará un buen ejemplo a hijos y nietos.
Y si no es su deseo, seguirá usted siendo pueblo. Lo comprarán con comida perecedera, objetos de corta duración y promesas imperecederas.
También en ese caso le deseo lo mejor. Usted es libre de proceder como le parezca. Pero tengo que hablarle de ello en virtud de que compartimos el espacio geográfico y la nacionalidad. Esto significa que mi destino estará unido al suyo. Espero que no nos vayamos por un barranco.
Sepa que no estaré disponible para complacencias timoratas. No le aplaudiré ni le diré que está bien lo que considero que está mal. Ni temeré a que usted me odie por decírselo porque este chantaje político-emocional, ya me ha hastiado.
Conozco y cumplo mis deberes republicanos. Me comprometo a seguir haciéndolo. Y sin mojigatería escribiré lo que me dicte mi entendimiento, honestamente. Errada o no.
Lo bueno, es que este no es un compromiso de quince días porque no es mi propósito de año nuevo.
Y no le temo a un año maya.
Quizás porque me dedico a correr su velo.
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Comentarios (1)
Por Antonio Ramos
27.12.2012
6:01 AM
LIBRE ALBEDRÍO Y LA VOLUNTAD DER SER SUPERIOR. Sepa que no estaré disponible para complacencias timoratas. No le aplaudiré ni le diré que está bien lo que considero que está mal. Ni temeré a que usted me odie por decírselo porque este chantaje político-emocional, ya me ha hastiado. Concho, pobre de los abstencionistas convertidos en idiotas por que no salieron apoyar una moción política. La que me gusta, por supuesto. Están supeditados a lo que creen otros, lo que piensan que es correcto o incorrecto, pero eso no es un chantaje político-emocional, NO SE LO VAYAN A CREER. No, que va, eso está por encima del bien y el mal. NO SE PREOCUPE, PENSAMOS POR USTED. Sí no le gusta tampoco nos lo calamos. Qué se creen.
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