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VALORES EN NAVIDAD

AGUSTÍN ALBORNOZ S. |  EL UNIVERSAL
viernes 14 de diciembre de 2012  12:00 AM
Cambiando un poco la tónica de recientes artículos, en esta oportunidad nos referiremos un poco a esta época del año donde se celebra la Navidad. Ciertamente es una etapa del año muy especial, sobre todo para quienes la apreciamos en toda su significación. En Venezuela, la Navidad siempre ha adquirido una importancia muy notoria desde el punto de vista familiar, muchas de las tradiciones y costumbres navideñas del país se centran en el tema familiar, lo que ha hecho que sea una temporada en la cual habitualmente se fortalecen los lazos entre los más allegados.

Si bien en años recientes por diversos motivos ha habido una disminución en las manifestaciones del espíritu navideño, creemos que bien vale la pena hacer un esfuerzo por volver a recuperar, en toda su magnitud, la esencia de la festividad navideña.  Especialmente por lo bonito de muchas de nuestras tradiciones, tales como los aguinaldos, el pesebre, la mesa navideña, las gaitas, etc., y como dijimos antes, por el fortalecimiento de los lazos familiares, los cuales, por varias razones relacionadas con el tema de los valores, se han debilitado apreciablemente.

Siendo que la salud espiritual de una sociedad está muy ligada a la de los grupos familiares que la conforman, todo lo que contribuya a robustecer moral y físicamente a los mismos resultará en bien de la sociedad en su conjunto. Aunque alguien podría decir que esta es solo una época del año más, y que no va a valer de mucho si en el resto del año no se presta la misma atención a este tema, no es menos cierto que la influencia anímica que incluso se siente en el ambiente durante este tiempo, podría ser un factor significativo para hacer más afable y benigno nuestro transitar por los otros meses del año, ¿cómo?, abriendo nuestro corazón continuamente a los valores, por ejemplo, de la generosidad, el amor y el perdón, los cuales son típicos del espíritu navideño. Es decir, sembrando permanentemente la Navidad en nuestros corazones.

En este punto quisiera compartir con nuestros amables lectores el resumen de una historia verídica que muestra con claridad y multiplicado lo que hemos denominado el verdadero espíritu navideño: se trata de una muchacha que hacía el papel de un ángel en un nacimiento viviente en un conocido centro comercial, en una Navidad reciente estaba exhausta por tanto trabajo, a pesar de contar con la tremenda ayuda que significó su jefa, quien, a pesar de serios problemas personales, era muy motivadora, de continuo animaba y apoyaba a sus empleados y los hacía llevar la carga juntos en equipo, además de lucir siempre una sonrisa a pesar del trabajo agotador. Por todas estas razones nuestro "ángel" quería hacer un regalo a su jefa, y el propio día de Nochebuena se hizo tarde, muchos negocios estaban cerrados hasta que vio una tienda fina que estaba abierta y fue hasta allá. La recibió una vendedora elegante quien le ofreció ayuda, el "ángel" le dijo que quería algo para su jefa pero no tenía mucho dinero, la vendedora  la atendió muy amablemente, como si estuviera gastando mucho, y a pesar de que iban a cerrar le consiguió algo muy bonito y hasta le ofreció envolverlo. Al salir el "ángel"  le llevó el regalo a su jefa quien se emocionó bastante por el detalle. En los días siguientes el "ángel" decidió enviar una carta de reconocimiento a la tienda por la excelente atención de la vendedora. En enero siguiente, ésta invitó a almorzar al "ángel" y le contó que gracias a su carta y al trabajo de ella durante  el año, le habían dado el premio anual al empleado más destacado de la tienda, el cual consistió en un reconocimiento público, un efectivo, un viaje y un regalo especial. Y además le contó que su padre la había felicitado efusivamente con orgullo por ella, lo que nunca había hecho. Nuestro "ángel" concluye su relato admitiendo lo trascendental que puede ser el regalo del aprecio, y que la cadena de manifestaciones de aprecio que se inició con las actitudes de su jefa, transformaron esa Navidad las vidas de al menos tres personas, además de comprender cómo realmente las cosas más pequeñas pueden llegar a tener el mayor efecto.

Apreciados lectores, la Navidad es época de renovar lazos de amor. Es un momento entrañable en que los seres queridos y las personas en general se manifiestan mutuamente aprecio, una ocasión ideal para valerse de ese amor a fin de tender puentes de entendimiento, aceptación y perdón. Aprovechemos esa "magia" para bien de nuestro entorno y, por consiguiente, para nuestro propio bien.

¿Qué es Navidad? Es ternura ante el pasado, valor ante el presente, esperanza para el futuro. Es el deseo ferviente de que cada copa rebose con bendiciones ricas y eternas, y que todos los senderos conduzcan a la paz. Agnes M. Pharo

agusal77@gmail.com

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