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Sobre la Comuna de París

RICARDO COMBELLAS |  EL UNIVERSAL
sábado 10 de noviembre de 2012  12:00 AM
La reflexión sobre la comuna y el Estado comunal exige partir de sus orígenes, el análisis diacrónico, sus posibilidades de viabilidad y futuro. Todos los caminos conducen a la Comuna de París, que tanto impresionó a Marx, también a Lenin, Kautsky y Trotski, y sobre la cual teorizó Hannah Arendt en su fundamental Sobre la revolución. Interpretar la Comuna de París no es hoy sencillo, pues sucedido el acontecimiento (por cierto solo duró dos escasos meses, en la primavera de 1871, siendo ahogada a sangre y fuego por las fuerzas militares del "orden burgués"), Marx, impresionado por la originalidad del ensayo, se apropió de la experiencia y la convirtió en estandarte del modelo futuro de la sociedad socialista, de la utopía comunista, en cuyos altares tantas vidas se han sacrificado, sobre todo en el violento siglo XX. En suma, la Comuna de París se coloreó de marxismo, y a partir de entonces únicamente debía analizarse dentro del prisma de esta ideología, con lo cual se distorsionaba su individualidad, su radical especificidad.

Posteriormente Lenin, que ya había observado, aunque desde el exilio, el poder de los soviets en la revolución rusa de 1905, y sobre todo el soviet de Petrogrado, retomó el análisis marxista de los comuneros, pero ahora en plena conducción de la durísima revolución bolchevique, bajo la óptica realista de la revalorización de la tradicional burocracia capitalista, que no se podía destruir de un plumazo, ante la incapacidad del proletariado para asumir directamente y de una vez la conducción del Estado. Más adelante, otras experiencias europeas, Berlín en 1918, Munich en 1919, y la misma revolución húngara de 1956, intentaron ensayos comunales, "democracias de consejos", fugaces como la Comuna de París, pero que continuaron alimentando el mito sobre la posibilidad de construir una república popular, socialista y comunitaria, como alternativa a la "democracia representativa burguesa".

No resulta fácil sentar en el banquillo y evaluar con objetividad la práctica de la llamada "democracia de consejos", pues en su forma pura no se la ha dejado vivir. Los ejemplos antes nombrados sucumbieron rápidamente, siempre a sangre y fuego, al mandato de las bayonetas. La Rusia soviética, así como sus satélites, incluida la Cuba socialista, no son ejemplos sino antiejemplos. El partido controló inmediatamente los soviets, al partido lo controló su cúpula gobernante, y se estableció una "nueva clase": los  apparatschik  y la nomenklatura. A esto se agrega, como la experiencia histórica lo revela, que no se puede trasladar mecánicamente ensayos del mundo económico al mundo político. La autogestión y la cogestión son muestra de ello.

Un balance en retrospectiva histórica de la Comuna de París, deslastrada de la contaminación ideológica marxista, ofrece interesantes conclusiones. Constituye  la Comuna de París un hito fundamental en el avance de los procesos democratizadores, un modelo de democracia participativa digno de admiración. Estableció sin esguinces, algo excepcional para la época, el voto universal e igualitario, erigió en símbolo de su gobierno el sagrado principio del gobierno popular por encima del gobierno elitista de minorías privilegiadas, y al consagrar sin excepciones el principio de la publicidad de las decisiones del Gobierno, se convirtió en una asombrosa adelantada de la transparencia de lo público y la rendición de cuentas de los cuadros  gobernantes, que en todo caso  deberían ser igualitarios, transitorios y rotativos, con el propósito de impedir el enquistamiento del personalismo y la formación de clases políticas profesionalizadas en el ejercicio del poder.

Por último, un recuerdo personal, y perdonen los lectores la inmodestia. El asunto es que la Comuna de París asumió el principio de la descentralización, a partir de lo cual desarrolló el novedoso, y en la actualidad muy destacado, principio de subsidiariedad, gracias a lo cual debe procurare, tan amplia como sea posible, la autoadministración de los ciudadanos sobre las tareas colectivas que nos conciernen, rompiéndose así con la vieja dicotomía de lo público y lo privado, en beneficio de la sociedad y en detrimento del aparato del Estado. Conocía el tema por mis estudios sobre la historia de la Comuna, y lo elevé con éxito, gracias a la aceptación de mis compañeros, al seno de la Asamblea Nacional Constituyente, quedando definitivamente consagrado en la flamante Constitución de la República Bolivariana de Venezuela, el año 1999.

ricardojcombellas@gmail.com


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Comentarios (6)
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1 |
Por joserafael hernandez
10.11.2012
6:17 PM
¿Que fue lo que quedo consagrado en la Constitucion, el principio de la subsidiariedad o la constitucion de las comunas?. Si es el de la comuna digame en donde Sr. Combella por que yo no lo consigo. Y si la comuna derivada de la de Paris fuese la panacea, en que parte del mundo se encuentra implementada y en funcionamiento. Por lo poco que conozco y he leido sobre el tema, la comuna viene a sustituir a los poderes publicos que son los sostienes fundamentales de la republica. Lo digo y lo sostengo la implantacion de la comuna significaria la perdida de la republica como tal.
 
Por José R Pirela
10.11.2012
11:45 AM
Profesor Combellas, estimo que debe extender el principio de subsidiaridad. Me dejó confundido lo siguiente: la autoadministración de los ciudadanos sobre las tareas colectivas que nos conciernen, rompiéndose así con la vieja dicotomía de lo público y lo privado,.Entiendo la democracia como la organización política de la sociedad que impide que las élites utilicen los privilegios del Estado para aumentar ventaja. Los mecanismos de contrapesos, o desagregación del poder del Estado, son esos impedimentos, y dentro de ellos, la descentralización del poder central en gobernaciones y alcaldías. También entiendo que la actividad fundamental de los ciudadanos es la económica y la del Estado es administrar los asuntos públicos en apoyo a la actividad económica privada de los ciudadanos, donde están las tareas colectivas que nos conciernen. Pero no entiendo cómo se rompela vieja dicotomía de lo público y lo privado.
 
Por José R Pirela
10.11.2012
10:47 AM
Pero para el comunista con el poder del gobierno la Comuna no es un absurdo, es el instrumento organizacional para mantener la ilusión en las masas populares de que están atendidas y protegidas por el Líder máximo de la revolución. Sienten que no son ciudadanos de segunda o tercera porque están conectadas directamente con el él. Esa organización le ha servido a Fidel para ser el dueño máximo de la isla.
 
Por José R Pirela
10.11.2012
10:33 AM
La comuna y el marxismo no es más que el producto de mentes absurdas que se imaginan que los humanos pueden convivir bajo un ideal de perfección. Pero el absurdo no se queda en la ideología, sino que baja a las manualidades del arte. También creen que las comunidades se pueden modelar con la fuerza del poder del gobierno y modelando una nueva psiquis humana. Una nueva creación pues.
 
Por Clodoveo Pelaez
10.11.2012
9:25 AM
En la concepción chavista, la comuna es un instrumento del poder central; olvídense de esta visión romántica del articulista. Lo que se quiere es substituir los funcionarios locales electos como alcaldes y gobernadores por miembros de partido designados por Chávez. La reciente lista de candidatos a gobernadores emitida sin ninguna consulta popular es un ejemplo.
 
Por Freddy Bastidas
10.11.2012
8:34 AM
Muy brillante el ensayo del constitucionalista Dr. Ricardo Combellas, sobre la Comuna de París. Pero, también sería importante que abordara el tema de las Comunas, que como proyecto político, el regimen Chavista quiere instalar en el país. Que exconstituyentistas como usted, en forma pedagogica explicarán la legalidad o en su defecto, la inconstitucionalidad de esta figura. Que dintinguieran entre Consejos Comunales como forma de organización y participación ciudadana y la divición político-territorial del Estado basada en Comunas, que el gobierno Chavista maneja y manipula habilmente, para imponer su proyecto político. Otro elemento, es la ausencia que sobre el tema tienen otros colegas suyos, que integrarón a la Asamblea Nacional Constituyente, como Hermán Escarra y otros, que permiten que se descalifique a la descentralización política como sistema, calificándola de: "burguesa, capitalista y neoliberal", si ella es la norma que aparece en nuestra Carta Magna.
 
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