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Vivir y anunciar nuestra fe

MARÍA DENISSE FANIANOS DE CAPRILES |  EL UNIVERSAL
miércoles 7 de noviembre de 2012  12:00 AM
El pasado sábado 3 de noviembre se celebró una multitudinaria misa en la Iglesia de La Chiquinquirá para iniciar el Año de la Fe y promulgar el Plan Pastoral de la Arquidiócesis de Caracas.  Más de 1.500 personas desbordaron la Iglesia con la alegría típica de ser cristianos, de saberse hijo de Dios.  Unos 60 sacerdotes, muchísimas religiosas y cientos de laicos mostraron inmensa piedad en una solemne eucaristía donde el recogimiento fue ejemplar.  Un maravilloso coro entonó con gran emoción los cantos eucarísticos populares a los cuales se sumaron a cantar todos los asistentes a la misa.  Fue un día, sin duda, inolvidable.

Dicha ceremonia fue oficiada por nuestro Cardenal Jorge Urosa Savino quien comenzó su homilía poniéndonos bajo el amparo de nuestra querida Virgen María y señalando que: "Acogemos con afecto la convocatoria que nos ha hecho el Santo Padre Benedicto XVI y nos unimos a él para iniciar este Año de la Fe, que él mismo ha convocado para que  los fieles católicos del mundo entero, podamos saborear, profundizar, profesar, celebrar y anunciar con mayor fuerza el inmenso don, la inmensa gracia de la fe recibida en el bautismo.  Ella es un tesoro maravilloso, que es para nosotros fuente de gozo, compromiso de vida y camino hacia la felicidad.  En esta fiesta de la fe, tendré el gusto de promulgar el Plan de Pastoral de conjunto de la Iglesia de Caracas, el cual será un instrumento maravilloso para potenciar nuestra acción evangelizadora".

Cuando comencé a escuchar esta homilía me di cuenta que el Cardenal había utilizado las palabras perfectas para describir lo que hace un católico que vive y difunde su fe a los demás: "saborear, profundizar, profesar, celebrar y anunciar la inmensa gracia de la fe".  Muchos católicos sabemos que la fe la "saboreamos" al máximo cuando comenzamos a vivir siguiendo el camino que nos enseñó nuestro Señor Jesucristo y que Su Santa Iglesia custodia y transmite.  Muchos sabemos que al "profundizar" en su conocimiento a través del estudio (y más si nos hemos convertido después de grandes, como es mi caso) nos damos cuenta que a medida que más buscamos la verdad, más la encontramos y nos convertimos en lectores insaciables de miles y miles de libros maravillosos (empezando por las Sagradas Escrituras y el Catecismo de la Iglesia) que nos llevan rápidamente a vivir la fe y a querer "profesar" o anunciar el gran tesoro que hemos descubierto y que nos hace plenamente felices, aún ya en este "valle de lágrimas".  Esa fe que nos lleva a "celebrar" las maravillas de los sacramentos que Nuestro Señor Jesucristo dejó para llenarnos de la indescriptible Gracia de Dios y para así poder convertirnos en apóstoles de Jesucristo y salir a "anunciar" el Evangelio, tal y como Él nos lo pidió.  En esas palabras (que nombró el Cardenal) puede resumirse la vida de un católico que vive de fe.  Es ahí cuando encaja perfectamente aquella frase de San Agustín (quien fue un gran pecador y rebelde ante el catolicismo): "Nos hiciste Señor para ti, y nuestro corazón está inquieto hasta que descanse en Ti".

Siguiendo con la homilía del Cardenal él señaló que "El Año de la Fe comenzó el pasado 11 de octubre de 2012, en el quincuagésimo aniversario de la apertura del Concilio Vaticano II, y terminará en la solemnidad de Jesucristo, Rey del Universo, el 24 de noviembre de 2013.  Su objetivo es fortalecer la fe de la Iglesia toda, y animarnos a anunciarla con mayor ardor, mediante la Nueva Evangelización.  Y para saber qué es el Año de la Fe escuchemos al Papa: `El Año de la fe es una invitación a una auténtica y renovada conversión al Señor, único Salvador del mundo. Dios, en el misterio de su muerte y resurrección, ha revelado en plenitud el amor que salva y llama a los hombres a la conversión de vida mediante la remisión de los pecados (cf. Hch 5, 31)... ".  El Cardenal señaló también que: "En su  homilía de la misa de apertura del Año de la Fe, el pasado 11 de octubre, nos dice el Papa que este año es necesario. Y precisa esa necesidad: "En estos decenios ha aumentado la desertificación espiritual. Si ya en tiempos del Concilio se podía saber, por  algunas trágicas páginas de la historia, lo que podía significar una vida, un mundo sin Dios, ahora lamentablemente lo vemos cada día a nuestro alrededor. Se ha difundido el vacío. Se ha producido una desertificación"... "Esta desertificación, ese avance del desierto de la irreligiosidad sobre los campos de la humanidad, es una realidad en el mundo moderno que quiere rebelarse contra Dios, o dejarlo a un lado con perniciosa indiferencia...".

Por falta de espacio no puedo seguir comentando la excelente homilía del Cardenal.  Puede leerse completa en  www.arquidiocesisdecaracas.com.  Este tema del Año de la Fe lo seguiremos tocando porque definitivamente la fe es un tesoro fascinante (el único que sacia plenamente) y que no podemos  esconder a nadie.  Es un tesoro tan grande, ¡tan grande!, que mientras más lo repartimos más crece en nuestro corazón.

mariadenissecapriles@gmail.com 
  
@VzlaEntrelineas


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Comentarios (1)
Por Quintero Alfredo
07.11.2012
9:51 AM
Yo no sé si Agustín de Hipona era pecador antes de convertirse al catolicismo, pero ciertamente tenía sentido del humor, como quedó plasmado en una de sus citas célebres: "Dame la castidad, la continencia, pero no ahora." Como lo demostró Agustín de Hipona y lo demuestra casi todas las semanas María Denisse, no hace falta nacer católico para defender con fervor la fe. Si no lo hubiera leído en este artículo jamás se me hubiera ocurrido que María Denisse es conversa al catolicismo, situación contraria a la mía, nacido en el catolicismo y convertido en apóstata, blasfemador y hereje.
 
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