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Los males de la economía

Los ciudadanos, si de su bienestar real se trata, deben pesar todas las decisiones de sus autoridades

LUIS ENRIQUE OBERTO G. |  EL UNIVERSAL
miércoles 19 de septiembre de 2012  12:00 AM
Los males de la economía de los países, como los males del cuerpo, si no se los atiende con tiempo y acierto -sino que se los ignora o subestima- cuando sus efectos más negativos irrumpen en la vida de las personas resultan para todos muy dolorosos los sacrificios que deben imponerse para superarlos y reparar -si es posible- los daños causados por su manejo inadecuado y -muchas veces- consciente como ha ocurrido en los regímenes comunistas, empeñados en considerar que el funcionamiento de la economía es cuestión de controles, y en los populistas, siempre dispuestos a diferir la solución de los problemas.

Abundan los ejemplos de ambos comportamientos de gobiernos y de los daños causados a los pueblos que oyeron su prédica, sin medir lo que les sobrevendría. Como en el primer caso ocurrió a los pueblos de la extinta Unión Soviética, al de la isla de la felicidad y los sometidos a totalitarismos emergentes; y, en el segundo caso, recientemente, a los de países de la euro-zona, como España durante el gobierno de Rodríguez Zapatero. Sobra información sobre el comportamiento real de la economía de los países, como para que quienes sean hoy responsables de su conducción -si les importa la gente- sepan que deben o no hacer para promover su bienestar en paz y libertad.

Inflación

Entre esos males destaca la inflación, especialmente cuando es alta y sostenida en el tiempo y no es seriamente determinado su origen, que suele encontrarse en las políticas, medidas y proceder de los gobiernos, y se la combate centrando la acción en el establecimiento de controles y sanciones de todas índoles, como ha ocurrido en nuestro país, que en muchos casos rebasan el ámbito económico. A lo que se suman el desestimulo de las iniciativas de los ciudadanos y el uso indebido de los recursos financieros y las reservas nacionales.

Esos controles -cambiarios, de producción, movilización y precios de los bienes, del financiamiento, y otros- crean distorsiones de tal naturaleza en el proceso económico que, cualquiera sea la prédica de algún interés por el bien común que los gobiernos sostengan para justificar sus decisiones, a la hora de las cuentas ciertas los ciudadanos siempre verán disminuido el poder adquisitivo de sus ingresos y erosionado significativamente su patrimonio, al ritmo de la pérdida de valor de sus monedas.

Por ello, los ciudadanos, si de su bienestar real se trata, deben pesar todas las decisiones de sus autoridades a la luz de si efectivamente salvaguardan su libertad y su dignidad. Otra cosa, es llamarse a engaño.

luisoberto@yahoo.com



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