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Un rugir muy grande

De él se ha dicho de todo. La historia no le ha sido por cierto ni benevolente ni piadosa

SOLEDAD MORILLO BELLOSO |  EL UNIVERSAL
domingo 9 de septiembre de 2012  12:00 AM
Aquel mes de agosto, el comandante llegó a tierra. Estaba exhausto. Ese día no lo acompañaba el entusiasmo sino más bien una cierta pesadumbre, una silente tristeza. Muchas veces los hombres sienten que no consiguen propósito de vida, quizás porque alguien les enseña desde niños a creer que hombre que de grande no tiene épica que narrar no es hombre sino ensayo de gente.

De él se ha dicho de todo. La historia no le ha sido por cierto ni benevolente ni piadosa. De loco, tarambana, aprovechado, farsante y un sinnúmero de palabras se han usado para calificarlo. Pero en mi humilde opinión, para comprenderlo hay que sopesar su obra visionaria, que sólo cabe en alguien para quien el horizonte nublado nunca fue impedimento para sueños de grandezas.

No me refiero a "ese" comandante. Ni encuentro en ese señor nada que pueda ser objeto de admiración o pleitesía, ni por fortuna dispongo en mi ADN de la desvergüenza que caracteriza a tantos que llevan años dedicados a una adulonería sinfín que los ha convertido en potentados y magnates que nos abochornan con su parafernalia de riquezas. A mí me cuesta mucho admirar a alguien. Así, prefiero quedarme en la esfera de los navegantes, de esos seres humanos fascinantes que siempre supieron que más allá de lo que vemos y percibimos hay más, mucho más.

El Curiosity nos envía datos desde Marte. Llegó a ese planeta en los primeros días del mes de agosto de este año. Una hazaña de la exploración, un triunfo para la Humanidad. El premio a la constancia, al conocimiento, a la ciencia. Fue también en un mes de agosto, pero por allá, por el ya tan brumoso y lejano 1498, comandando las carabelas Castilla, Correo y Vachina, cuando el almirante arribó a costas de esta tierra de gracia que con el tiempo llamaríamos Venezuela.

Los navíos llegaron por Paria. En su bitácora, el comandante Cristóbal Colón apuntó que en aquel mar había escuchado un rugir muy grande. Y que se le había llenado de miedo el cuerpo. ¿Vaticinio?

smorillobelloso@gmail.com



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Comentarios (1)
Por Yerman Saavedra
09.09.2012
5:17 PM
Ese si fue un verdadero comandante, no la payasada que hoy en dia usurpa el poder en Venezuela. Ya queda mucho menos para sacarlo con la fuerza divina de los votos, porque la voz del pueblo es la voz de Dios!
 
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