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Pérez Pirela, el filósofo rojito

RUBÉN DE MAYO |  EL UNIVERSAL
jueves 6 de septiembre de 2012  12:00 AM
Miguel Ángel Pérez Pirela se llama, dirige el programa Cayendo y Corriendo, por Venezolana de Televisión, canal del Estado, y no se ruboriza porque algunos chavistas entusiastas le llamen filósofo, sencillamente por haber estudiado un postgrado en Filosofía Política. Así de fáciles son algunas cosas en este gobierno: si usted estudió Arte en la Universidad, pues es artista; si Letras, escritor; si Historia, historiador; si Filosofía, filósofo, como es el caso de esta cabeza brillante (fíjense cómo los focos de luz del estudio en el cual se realiza su programa se reflejan en su calva cabeza, haciéndola brillar, cuando no hace uso de una juvenil gorra o un grácil y cuchi sombrero), vanguardia del pensamiento de la revolución bolivariana.

A Pirela le gusta el ambiente distendido, comienza siempre su programa con música. Y aquí ya empieza a aflorar su risa esplendida (no la llamemos sonrisa, que es otra cosa), que mantiene durante todo el programa. Su risa siempre se la produce la muy graciosa oposición, sobre todo su candidato, Henrique Capriles, y es un tipo de risa que Voltaire llamaba sarcástica, porque se deriva de la alegría que nos causa la humillación del otro, de los demás. Es una risa burlona y maliciosa, de esa que disgustaba a Platón por el aire de superioridad que entraña y la mofa que se hace de la otra persona.

La risa de Pirela no tiene nada que ver con el desenfado y la festividad pagana de la filosofía cínica, que buscaba a través de la impostura acicatear la reflexión del vulgo sobre el por qué y la razón de las convenciones sociales, la tradición y el poder, como bien lo hiciera Diógenes de Sínope. No es una risa subversiva, de rebelión, que festeja la vida voluptuosa, puro fluir de sensaciones, lejos de la solemnidad social castradora de la espontaneidad en el hombre. No, la risa de Pirela es una risa encorsetada en el orden, en el poder estatuido, presa en los precarios límites de su Comandante Presidente. Es una triste risa entonces, la de Pirela.

Su triste risa de bufón cautivo en una postura política se hace patética y solemne cuando tiene como telón de fondo, en enorme pantalla, como si estuviera dictando sus palabras, siempre vigilante como el Gran Hermano de la novela de George Orwell, a su Comandante Presidente, al cual él sigue con respeto y devoción. Es verdaderamente conmovedor observar cómo Pirela se voltea hacia la gigantesca pantalla y lo escucha concentradamente, a Chávez, barbilla en mano (recuerden que Pirela es filósofo), para después comentar sesudamente sus palabras.

Entre las cosas que ha comentado Pirela de nuestro Presidente está eso de llamar a Capriles: "la nada". Sabedor nuestro filósofo rojito de la filosofía existencial atea, que hace descansar el ser en la "nada", como es el caso de Heidegger, concibiéndose el ser humano, recordemos a Sartre, como algo inacabado y circunstancial, hecho de puro tiempo ya que el "ser" se está haciendo constantemente en su particular historia, él, Pirela, sabedor del existencialismo, prefirió recrearse banalmente en lo dicho por Chávez, a modo de insulto, y reírse triste y bufonescamente de Capriles y de la "nadería" (este afortunado vocablo es de Unamuno) del hombre contemporáneo.

También a nuestro filósofo rojito le da por llamar con ligereza, como todo un experto en teoría política (recordemos que él es filósofo político. ¡Qué lumbrera!), nazista y fascista a quien le venga en gana, olvidando que el fascismo y el nazismo son fenómenos históricos que hay que contextualizar en la Europa de entre guerras, amenazada por el avance y la influencia de la revolución soviética. Pero qué va, nuestro filósofo se despacha a su gusto, y, haciendo a la derecha y al fascismo sinónimos, un ridículo bigotito de Hitler le dibuja a todo opositor que le disguste, así éste sea de piel morena y de ideología anarquista, que como él sabrá (¿lo sabrá?) es una tendencia de izquierda que repudia el poder del Estado, por ser enemigo de la libertad.

Es curioso también evidenciar, en un hombre de cabeza tan brillante (¡es impresionante la cantidad de focos de luz que hay en ese estudio!), que nunca se refiera a las perversidades de la izquierda, que ha dado déspotas y asesinos del calibre de Hitler, casos de Stalin y Mao, para citar solo algunos, y a la creación, de la mano del socialismo, de un Estado tan dictatorial y totalitarista en la Europa del este como en la Alemania nazi.

En fin, que siga riendo nuestro filósofo rojito con su risa de payaso triste; y recuerde que, parafraseando a don Quijote: la risa que procede de ligera causa es estupidez.

@rubdariote

rub_dario2002@yahoo.es


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