Espejismos y realidades
El país vive una nueva realidad: la del cansancio y el hartazgo
|
|
ANTONIO COVA MADURO
| EL UNIVERSAL
miércoles 5 de septiembre de 2012 12:00 AM
Dos asuntos importantes en el momento electoral que, al presente, vive Venezuela. En efecto, dos mundos bien distintos concurren ante el electorado venezolano para lograr hacerse del poder en un caso, y en el otro mantenerlo aunque sea por los pelos. Pudiéramos, incluso, afirmar que el enfrentamiento es entre un Goliat que atemoriza a la comarca y que se pretende invencible porque desde que apareció no ha sido derrotado por nadie; y un recién electo David, que en un principio lució muy débil ante este poderoso adversario, y que no dispone ni de la mitad de los recursos de los que el bravucón alardea.
Pero independientemente de la disparidad entre ambos contendores, lo que sí comparten es un conjunto de realidades que inexorablemente serán decisivas para el desenlace final. Esas realidades, a no dudarlo, se ven "mediadas" por las visiones que cada uno tiene de ellas. Y éstas, preciso es afirmarlo, le proveen a cada uno de los contendores de armas y herramientas para lograr su cometido.
Ahora bien, esas visiones no son algo que la naturaleza fuerce, ni remotamente. Son, más bien, "modos de ver" las cosas que las experiencias históricas han ido imponiendo y que, cuando se aplican para intentar comprender por qué las cosas pasan como pasan y no de otra manera, parecieran dar la razón a la "visión". Conclusión inevitable: la visión se torna inexpugnable.
Hoy quiero dedicar mi atención a un tipo especial que muchas veces asumen las visiones: se trata de los espejismos. Cada individuo, al vivir su historia personal elabora una especie de listado de ensayos y errores. Ve y constata lo que le funciona y lo que no. Cae en cuenta de cuándo estuvo en lo cierto y cuándo se peló, y sobre esa historia intenta elaborar la ruta que escogerá para manejarse en el futuro.
Es preciso, no faltaba más, que nunca dejemos de lado un asunto capital: no hay visión alguna que se sostenga negando de modo radical la realidad que cada sujeto enfrenta. Por ello tener éxito implica lograr combinar de manera casi perfecta lo que dice la realidad con lo que cada quien cree ver.
Pero, como desafortunadamente constata cualquier explorador perdido en las dunas del desierto o en las nieves perpetuas, hay un fenómeno físico -de la óptica, para ser más precisos- que te hace creer que la realidad es la que la visión construye y no la que es.
Y en esas andamos en esta Venezuela en alta tensión por todos lados. Goliat cree que, "como siempre", él saldrá vencedor en la contienda. Por Dios, se dice, si siempre ha sido así, ¿por qué no habría de serlo una vez más? Ni qué decir tiene que Goliat procede con absoluto desdén de aquella diablilla a la que tanto temía Maquiavelo: la fortuna, que no es otra que la "mala suerte". Para este genio de la política, todo iría de maravillas y con los resultados esperados, siempre y cuando esta cruel dama no se atravesara de por medio. ¿Está consciente Goliat de esta incómoda presencia?
Otro espejismo: si Goliat despliega abrumadoramente sus abundantes recursos, como en el póker, no hay desafiante que valga. Pero, ¿quién se atrevería a negar que el obsceno despliegue de tan vastos recursos no terminaría siendo contraproducente? La desbordada recepción a David por pueblos y comarcas pareciera sugerirlo.
En una sociedad mediática, el control gubernamental de los medios hará que un desconocido David jamás salga de la oscuridad. Ése es el caso emblemático de Calabozo y otras poblaciones venezolanas, donde el Canal 8 tiene el monopolio total de audiencia y sin embargo, se vuelcan al paso de David. Entonces, ¿es que el boca-a-boca de sus entusiastas le pasan por encima a una realidad que debería comportarse como cree el espejismo del poder? Algo de eso debe de haber.
Ya la famosa investigación "El pueblo elige", al intentar explicarnos por qué el despreciado presidente Truman derrotó al "invencible" Dewey en las elecciones norteamericanas de 1948, nos aclaró el asunto. Truman recorría pueblo por pueblo, mientras Dewey era agasajado en Nueva York como el imbatible candidato. Pero hubo más, en aquel momento, más eficaces que los medios terminaron siendo los "líderes intermedios" de la comarca; como ahorita en Venezuela.
El país vive una nueva realidad: la del cansancio y el hartazgo, y a ella se une una naturaleza terca y desbordada que burlará cualquier espejismo. Incluso el que, cándidamente prospera a ratos por los predios de David. Se obstinan en compartir las ilusiones de Goliat y no creen poder propinarle una paliza.
antave38@yahoo.com
Pero independientemente de la disparidad entre ambos contendores, lo que sí comparten es un conjunto de realidades que inexorablemente serán decisivas para el desenlace final. Esas realidades, a no dudarlo, se ven "mediadas" por las visiones que cada uno tiene de ellas. Y éstas, preciso es afirmarlo, le proveen a cada uno de los contendores de armas y herramientas para lograr su cometido.
Ahora bien, esas visiones no son algo que la naturaleza fuerce, ni remotamente. Son, más bien, "modos de ver" las cosas que las experiencias históricas han ido imponiendo y que, cuando se aplican para intentar comprender por qué las cosas pasan como pasan y no de otra manera, parecieran dar la razón a la "visión". Conclusión inevitable: la visión se torna inexpugnable.
Hoy quiero dedicar mi atención a un tipo especial que muchas veces asumen las visiones: se trata de los espejismos. Cada individuo, al vivir su historia personal elabora una especie de listado de ensayos y errores. Ve y constata lo que le funciona y lo que no. Cae en cuenta de cuándo estuvo en lo cierto y cuándo se peló, y sobre esa historia intenta elaborar la ruta que escogerá para manejarse en el futuro.
Es preciso, no faltaba más, que nunca dejemos de lado un asunto capital: no hay visión alguna que se sostenga negando de modo radical la realidad que cada sujeto enfrenta. Por ello tener éxito implica lograr combinar de manera casi perfecta lo que dice la realidad con lo que cada quien cree ver.
Pero, como desafortunadamente constata cualquier explorador perdido en las dunas del desierto o en las nieves perpetuas, hay un fenómeno físico -de la óptica, para ser más precisos- que te hace creer que la realidad es la que la visión construye y no la que es.
Y en esas andamos en esta Venezuela en alta tensión por todos lados. Goliat cree que, "como siempre", él saldrá vencedor en la contienda. Por Dios, se dice, si siempre ha sido así, ¿por qué no habría de serlo una vez más? Ni qué decir tiene que Goliat procede con absoluto desdén de aquella diablilla a la que tanto temía Maquiavelo: la fortuna, que no es otra que la "mala suerte". Para este genio de la política, todo iría de maravillas y con los resultados esperados, siempre y cuando esta cruel dama no se atravesara de por medio. ¿Está consciente Goliat de esta incómoda presencia?
Otro espejismo: si Goliat despliega abrumadoramente sus abundantes recursos, como en el póker, no hay desafiante que valga. Pero, ¿quién se atrevería a negar que el obsceno despliegue de tan vastos recursos no terminaría siendo contraproducente? La desbordada recepción a David por pueblos y comarcas pareciera sugerirlo.
En una sociedad mediática, el control gubernamental de los medios hará que un desconocido David jamás salga de la oscuridad. Ése es el caso emblemático de Calabozo y otras poblaciones venezolanas, donde el Canal 8 tiene el monopolio total de audiencia y sin embargo, se vuelcan al paso de David. Entonces, ¿es que el boca-a-boca de sus entusiastas le pasan por encima a una realidad que debería comportarse como cree el espejismo del poder? Algo de eso debe de haber.
Ya la famosa investigación "El pueblo elige", al intentar explicarnos por qué el despreciado presidente Truman derrotó al "invencible" Dewey en las elecciones norteamericanas de 1948, nos aclaró el asunto. Truman recorría pueblo por pueblo, mientras Dewey era agasajado en Nueva York como el imbatible candidato. Pero hubo más, en aquel momento, más eficaces que los medios terminaron siendo los "líderes intermedios" de la comarca; como ahorita en Venezuela.
El país vive una nueva realidad: la del cansancio y el hartazgo, y a ella se une una naturaleza terca y desbordada que burlará cualquier espejismo. Incluso el que, cándidamente prospera a ratos por los predios de David. Se obstinan en compartir las ilusiones de Goliat y no creen poder propinarle una paliza.
antave38@yahoo.com
Debido al alto tráfico de visitas en la página, El Universal ha decidido restringir la recepción de comentarios en sus noticias del día. Ofrecemos disculpas a los usuarios.
ESPACIO PUBLICITARIO
Acceso rápido a:
09:35 AM.
ELECCIONES 2013.
Comando Simón Bolívar invita a la colectividad a adherirse al recurso de impugnación
ESPACIO PUBLICITARIO
Alianzas
Cómo anunciar |
Suscripciones |
Contáctenos |
Política de privacidad
Términos legales |
Condiciones de uso |
Condiciones generales de publicación |
Mapa del Sitio |
Ayuda
El Universal - Todos los derechos reservados 2013