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Lo más inepto de la historia

Ningún gobierno hace fiesta de apagar un incendio que se debió a su negligencia galáctica

GUSTAVO LINARES BENZO |  EL UNIVERSAL
domingo 2 de septiembre de 2012  12:00 AM
Que un evento sea trágico, que haya implicado pérdidas humanas y destrozos de viviendas, aumenta y no disminuye la responsabilidad de sus autores, así sea por negligencia o imprevisión, inclusive cuando se haya debido a causas naturales como lluvias o crecidas. Esa responsabilidad aumenta, es máxima, cuando se trata del gobierno, pues para eso precisamente está: para prever las catástrofes, sobre todo un gobierno que se proclama salvador de la vida planetaria (el error de un dios es ridículo). Si un evento es trágico, además, aumenta y no disminuye la crítica pública, que se enardece justamente ante sus consecuencias especialmente graves. En Japón nadie vio zamureras cuando la tragedia nuclear.

Ningún gobierno se pavonea, además, de cumplir mal que bien con su más estricto deber de reparar los daños causados, ni hace fiesta de apagar un incendio que a todas luces se debió a su negligencia galáctica, y aunque no se haya debido. Ni Bush, mandinga encarnado, se llenaba el buche con la reparación de Nueva Orleáns, debida por cierto a tremendo huracán. Ante estas tragedias, sea la refinería hecha por tres generaciones de venezolanos y dejada dañar por esta, la peor de la historia, o un puente estratégico para todo el país, arrebatado por la generación de oro al estado Miranda apenas ganó Capriles la gobernación, dejándolo anegar y derruir en dos años y sustituido con un puentecito de lego, de un solo canal, del que también se hace fiesta y gracia, con ruido de jolgorio municipal y colas de 10 kilómetros.

Un gobierno que necesitó una década y billones de dólares para reparar medianamente la tragedia de Vargas, al que se le quemó la torre Este de Parque Central, con archivos y todo, convenientemente, y ocho años después sigue sin habilitar un cubículo, al que le explotó en las narices el arsenal de la República (así, con mayúsculas, dice el arco de entrada), lo que no ocurría desde Ricaurte, y entonces como un hecho de guerra; un gobierno que es además una persona, cuyo ecolíder se jactó en público justo una semana antes de que nombraba directamente, a dedo, a todos los gerentes de todas las empresas del Estado, es decir, a todos los gerentes de la refinería destruida, incluido su hermano; ese gobierno, pues, que ha dilapidado, se ha rumbeado un trillón de dólares, es el gobierno más inepto de la historia y no puede continuar.

gjlb1@inter.net.ve



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