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Ideología contra gerencia eficiente

Da la impresión que el socialismo radical termina siendo débil y su burocracia inmortal e invulnerable

JUAN MARTIN ECHEVERRÍA |  EL UNIVERSAL
domingo 19 de agosto de 2012  12:00 AM
El régimen con tantos disparates ha volteado al país, que ahora se ve al revés: Puerto Ordaz es una ciudad planificada para que fuera un emporio de la industria pesada, Sidor otorgaba bonos de productividad, utilidades a sus accionistas y era un símbolo de desempeño; ahora ha disminuido la producción a la mitad y las cabillas van a parar a donde no deben. Las autoridades abandonan las empresas que funcionan, se concentran en las que no sirven para nada y utilizan su fracaso como un arma en contra de la disidencia. Los trabajadores organizados empiezan a reaccionar y están allí los resultados sindicales en Ferrominera y otros sindicatos.

La Revolución beneficia a otros países en materia alimentaria, sólo así se explica la política de expropiación de Agroisleña, las invasiones y expropiaciones que van sembrando desolación y desempleo. Luego sólo queda la opción de importar, generando divisas para países dentro de la órbita socialista, ya que la ideología prefiere a un cubano resuelto que a un nacional, de allí que se atente contra la soberanía alimentaria sustituyéndola por la seguridad alimentaria, con la particularidad de que parte de los alimentos y la gasolina provienen de Estados Unidos.

El 15 de septiembre entrará en vigencia la Ley Orgánica de Gestión Comunitaria, que en la práctica sustituye al Estado Federal, consagrado en la Constitución, por un Estado Comunal que deja con recursos mínimos a los estados y municipios, al reducirles el Situado Constitucional y dárselo al Poder Nacional. Cualquier mediano gerente sabe que una decisión, mientras se tome lo más cercano posible al escenario de la acción, muestra ser más eficaz y en este caso se prefiere que una sola persona controle la coexistencia y la libre confrontación de opiniones y persiga, como objetivo, eliminar cualquier separación que pueda existir entre la sociedad y el Estado.

Lamentablemente la población ha cambiado su calidad de vida ante la inseguridad personal y jurídica, al encontrarse en el centro de una tenaza, uno de cuyos brazos es la criminalidad y el otro las autoridades. Angustia ser víctima de alguna de las alcabalas, que se montan y desmontan en los horarios más insólitos, y con personajes que a veces incurren en una dudosa actuación. Da la impresión que el socialismo radical termina siendo débil y su burocracia inmortal e invulnerable.

Si el oficialismo tuviera buenas intenciones, concentraría su capacidad gerencial y recursos en la industria pesada, respetaría los sindicatos y convertiría en un emporio a Guayana; en lo alimentario reactivaría a Agroisleña, sancionaría las invasiones irresponsables, generaría empleo y reduciría la dependencia que tenemos con el exterior; haría respetar la Constitución en cuanto al pretendido Estado Comunal, que atenta contra la voluntad de los electores y la descentralización; y por último colmaría a la nación de campos deportivos y lugares de recreación, obligaría al sector público y privado a proporcionar a los jóvenes su primer empleo, y reformaría a fondo la Policía y la Administración de Justicia, en fin, gobernaría para todos los ciudadanos.

juanmartin@cantv.net



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