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El mercenario pimpinero

Al ser interrogado admitió que venía del otro lado de la frontera, la que cruzó como "maletero"

MIGUEL SANMARTÍN |  EL UNIVERSAL
sábado 18 de agosto de 2012  12:00 AM
No era una bala. Tampoco un tren. Nada que ver con Superman o su primo Spiderman. Las investigaciones científico-criminalísticas descartaron que fuera un oso frontino con antifaz. Expertos aeronáuticos -presentes en la sala situacional- sugirieron que podía ser un avioncito de esos no tripulados fuera de curso. Alguien, alarmadísimo, tuvo la espantosa idea que pudiera tratarse del desprendimiento desde el espacio exterior del satélite construido en China para la revolución vernácula. Todas estas teorías resultaron erróneas. ¡Gracias a Dios y al Bolívar este!

Más temeraria y equivocada fue la sospecha introducida por un agente del G2 cubano: estoy segurísimo, mi comandantepresidente de mi corazón de patria -espetó emocionado-, que se trata del Curiosity, que no está explorando en Marte como anunciaron los gringos de la Nasa. No, el corotico ese -razonó- cruzaba la frontera del Táchira cuando fue detectado por un Sukhoi de nuestra revolucionaria Fuerza Aérea Bolivariana. Seguro espiaba y grababa información para propiciar la inminente invasión del Imperio a esta Patria socialista, libre y soberana que usted, jefazo máximo, está erigiendo conjuntamente con chinos, rusos, iraníes, bielorrusos, brasileños, argentinos y, por supuesto, con nosotros sus carnales cubanos.

El desconcierto era general en la sala. Todos -sabidísimos- estaban más pelados que rodilla de chivo. ¿De quién se trataba? Si no era un invasor, un curioso, un boy scout, el agente 007 y tampoco una sonda espacial, ¿quién rayos era el intruso? Milagrosamente los siempre "mosca" organismos de seguridad del Estado localizaron y detuvieron al que en apariencia (¿?) "tiene todas las trazas de un mercenario".

En el interrogatorturatorio confesó llamarse Erwin Giovanni "El Gocho" Vásquez Marrín. Admitió que venía del otro lado de la frontera, la que cruzó como "maletero". Vestía camisa unicolor tipo safari y lucía una gorra colorida como una bandera. La revisión del morral de tela de camuflaje dejó a la vista un cambur, un bollo andino, una bolsita de patacones, un tarro con pizca, una cantimplora con Miche, un cortaúñas, una curita, un lápiz Mongol y un cuaderno Caribe.

Igualmente "cantó" que estaba en buena forma física, como soldado presto para ver acción en Irak o Afganistán y que venía a "matar un tigre". Sobrada razón para echarle el guante a este Rambo. La sospecha era justificada. Para más ñapa, el susodicho llevaba consigo un bidón donde suponíase que ocultaba armas y explosivos. El cuaderno disimulaba un mapa y el lápiz un equipo de visión nocturna. Sus intenciones saltaban a la vista: tenía algo siniestro en mente aunque alegaba que es un pimpinero que venía por gasolina. ¡Vacié!

msanmartin@eluniversal.com



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