Dádivas inútiles
En el mundo existen individuos que sustentan su poder en el miedo
LUIS DANIEL ÁLVAREZ V.
| EL UNIVERSAL
sábado 18 de agosto de 2012 12:00 AM
Recientemente los caraqueños tuvimos la oportunidad de presenciar una de las manifestaciones más emblemáticas de la zarzuela con el montaje de Los Gavilanes.
El argumento central de la obra gira en torno al regreso de Juan, apodado el Indiano, un aldeano que había marchado hacía muchos años al Perú y décadas después retornaba a su lugar de origen exhibiendo una cantidad incalculable de tesoros.
En la medida que transcurre la trama, Juan se convierte en el personaje más relevante del pueblo, pues hace regalos, ofrece arreglar las calles y colabora con los pescadores. Sin lugar a dudas el Indiano constituye un paso hacia una realidad diferente.
Sin embargo, contrario a lo que muchos piensan, lejos de poner los ojos sobre la amada a la que quiso años atrás, decide enamorar a la hija de ésta; y como la joven es reacia, pues tiene un amor que la corteja, emplea todo su poder económico para vencer la voluntad de la muchacha con el argumento que si se casa con él, cesará su pobreza y podrá mantener la casa que comparte con su madre y su abuela.
Al soberbio Juan y a su grotesco empleo de la dádiva y la lisonja para comprar el amor de la dama, se opone Gustavo, un joven agricultor que quiere a la muchacha y le ha prometido matrimonio.
Las escenas finales muestran cómo la voluntad, la humildad y el verdadero amor de Gustavo derrotan a la opulencia, al poder y al derroche de su rival y le permiten conquistar a su amor.
Una de las grandes enseñanzas que deja esta magistral pieza de la música española, es que en el mundo existen individuos que sustentan su poder en el miedo y en la repartición de dádivas, pero que son vulnerables ante las convicciones, el actuar con amor y el saber que hay un camino para soñar y conquistar lo que se desea.
luisdalvarezva@hotmail.com
El argumento central de la obra gira en torno al regreso de Juan, apodado el Indiano, un aldeano que había marchado hacía muchos años al Perú y décadas después retornaba a su lugar de origen exhibiendo una cantidad incalculable de tesoros.
En la medida que transcurre la trama, Juan se convierte en el personaje más relevante del pueblo, pues hace regalos, ofrece arreglar las calles y colabora con los pescadores. Sin lugar a dudas el Indiano constituye un paso hacia una realidad diferente.
Sin embargo, contrario a lo que muchos piensan, lejos de poner los ojos sobre la amada a la que quiso años atrás, decide enamorar a la hija de ésta; y como la joven es reacia, pues tiene un amor que la corteja, emplea todo su poder económico para vencer la voluntad de la muchacha con el argumento que si se casa con él, cesará su pobreza y podrá mantener la casa que comparte con su madre y su abuela.
Al soberbio Juan y a su grotesco empleo de la dádiva y la lisonja para comprar el amor de la dama, se opone Gustavo, un joven agricultor que quiere a la muchacha y le ha prometido matrimonio.
Las escenas finales muestran cómo la voluntad, la humildad y el verdadero amor de Gustavo derrotan a la opulencia, al poder y al derroche de su rival y le permiten conquistar a su amor.
Una de las grandes enseñanzas que deja esta magistral pieza de la música española, es que en el mundo existen individuos que sustentan su poder en el miedo y en la repartición de dádivas, pero que son vulnerables ante las convicciones, el actuar con amor y el saber que hay un camino para soñar y conquistar lo que se desea.
luisdalvarezva@hotmail.com
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