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Dos hombres, dos metáforas

El 7 de octubre elegiremos un nuevo presidente. Y también el próximo expresidente

SOLEDAD MORILLO BELLOSO |  EL UNIVERSAL
viernes 17 de agosto de 2012  12:00 AM
El próximo expresidente de nuestro país estuvo en Vargas. En ese estado prisionero de la injusticia dijo lo mismo que lleva 20 años repitiendo y desde 1999 prometiendo: un estado próspero al cual la gente se desmoñe por ir y vivir. Como aderezo de la farsa, prometió un complejo hotelero turístico (ya contratado con los cubanos, para variar) en esa metáfora de degradación urbana, ambiental y humana que es la zona donde alguna vez operaron los hoteles Macuto Sheraton y Meliá Caribe. Encima, prometió un ferrocarril para la ruta Caracas-La Guaira, la puesta en marcha del teleférico, un nuevo acueducto, aumentar el calado del puerto y crear una empresa socialista para manejar un megaproyecto turístico del cual no aportó detalle.

El próximo presidente de Venezuela estuvo en Caicara del Orinoco. En un calor que revienta termómetros, esa zona impresiona por la majestuosidad del río y por la pobreza que oprime a la gente. A esos venezolanos el candidato habla con la sinceridad del que no practica el engaño: "no tengo planteado eliminar las misiones, sino darles rango legal...". Antes de su arribo a la zona, el Gobierno empapeló el paisaje con afiches del otro candidato. A ello sólo cabía una respuesta: "Con afiches no le van a ganar a la esperanza, no le van a ganar al progreso".

En Táchira, el candidato-presidente llegó bufando cual fiera que presiente derrota. Le serrucharon la candidatura a la gobernación a uno de sus hijos políticos: Tareck El Aissami. Como le dio la gana escupió insultos a los dirigentes del chavismo. Los revolcó de una manera tan irrespetuosa e indigna que hasta pena sentí por ellos.

En Ciudad Bolívar, el próximo presidente habla a los jóvenes. Sus palabras fluyen caudalosas: "... esta revolución no sacó a los jóvenes del camino de la violencia... Sus hijos y nietos vivirán en un país tranquilo... El 7 de octubre ganará el progreso y el futuro".

Dos hombres. Dos metáforas. Uno gastado, agotado, con un discurso que denigra y desangra el país y desactiva las posibilidades. El otro con la pasión contagiosa y la esperanza que busca compartirse y que permiten dibujar un futuro deslastrado de carencias y mentiras y con el progreso tatuado en el porvenir, porque Venezuela tiene más futuro que pasado. El 7 de octubre elegiremos un nuevo presidente. Y también el próximo expresidente.

smorillobelloso@gmail.com



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