¡Abajo cadenas!
JOSÉ MAYORA
| EL UNIVERSAL
viernes 17 de agosto de 2012 03:56 PM
La importancia de los medios de comunicación crece paulatinamente, al punto que al insurgir la televisión, muchos pensaron que los días de la radio estaban contados. Pues no fue así, la radio no sólo mantuvo su posicionamiento, sino que incrementó sus niveles de audiencia.
Adicionalmente, se suman las redes sociales a través de las cuales circula información en tiempo real. No se discute la importancia de los medios de comunicación, pero su uso es algo que amerita un cometario.
Hay seres que viven de los medios, también hay seres que no pueden vivir sin los medios y hay un tercer grupo para quienes los medios representan un mecanismo para la divulgación de evidencias y realidades o para transformar ficciones en realidades. Sin duda alguna, los medios son como el pan nuestro de cada día.
En Venezuela tenemos un caso emblemático hoy, pero inédito hace 14 años, nos referimos al gobierno revolucionario de HCF.
Tradicionalmente, el gobierno contaba con una infraestructura representada por ministerios, institutos autónomos y empresas del Estado sin mencionar a la administración descentralizada. Cuando HCF llegó al poder dijo que iba a racionalizar la administración pública y, al contrario de lo que muchos piensan, cumplió su promesa. En primer lugar creó una administración paralela representada por las misiones relegando a la administración tradicional; creó organismos comunales destinados a sustituir a los gobiernos regionales y legislativos. Finalmente, HCF estructuró un mecanismo para gobernar el cual le permite tomar decisiones donde se encuentre.
La gran invención de HCF fue el gobierno mediático y su expresión más genuina las cadenas a través de las cuales se informan los logros del gobierno; se destituyen y se nombran funcionarios; se asignan recursos a proyectos; se amonestan funcionarios; se realizan primarias para nombrar candidatos; se cuenta la historia que desconocíamos. De allí que la duración y frecuencia de las cadenas dependerá de las necesidades del líder, que no del gobierno o del país.
Este novedoso mecanismo gubernamental le permite a HCF recordar al pueblo que los triunfos se le deben a él y no al gobierno, mientras que la responsabilidad de los fracasos es de los colaboradores que, por cierto, son colocados por él.
Este mecanismo de gobierno requiere de un amplio aparato público de medios que permita difundir una realidad que no se parece en nada a la cotidianidad de los ciudadanos venezolanos. Para montar un aparato mediático como el que tenemos hoy día, hace falta manejar discrecionalmente muchos recursos y, fundamentalmente, el poder de decisión sobre los bienes y las finalidades públicas, cosa que quienes adversan al gobierno no poseen.
Afortunadamente la creatividad humana es ilimitada y la sociedad democrática ha conseguido un medio comunicacional idóneo para restar el impacto pernicioso de las cadenas. Este mecanismo se llama "casa por casa y pueblo por pueblo", exitoso mecanismo voluntario y sin virtualidad que medie entre los ciudadanos y sus líderes, además, viene dibujando una nueva estructura para gerenciar lo público como es la restitución de las competencias de los órganos regionales y, por supuesto, de la Presidencia de la República.
De manera que este fervor con que los ciudadanos acogen la visita del candidato de la Unidad, es también una tranquilidad para quienes militan en las filas del sector público pues la propuesta es recuperar la naturaleza de la institucionalidad pública.
Mayora.j@gmail.com
Adicionalmente, se suman las redes sociales a través de las cuales circula información en tiempo real. No se discute la importancia de los medios de comunicación, pero su uso es algo que amerita un cometario.
Hay seres que viven de los medios, también hay seres que no pueden vivir sin los medios y hay un tercer grupo para quienes los medios representan un mecanismo para la divulgación de evidencias y realidades o para transformar ficciones en realidades. Sin duda alguna, los medios son como el pan nuestro de cada día.
En Venezuela tenemos un caso emblemático hoy, pero inédito hace 14 años, nos referimos al gobierno revolucionario de HCF.
Tradicionalmente, el gobierno contaba con una infraestructura representada por ministerios, institutos autónomos y empresas del Estado sin mencionar a la administración descentralizada. Cuando HCF llegó al poder dijo que iba a racionalizar la administración pública y, al contrario de lo que muchos piensan, cumplió su promesa. En primer lugar creó una administración paralela representada por las misiones relegando a la administración tradicional; creó organismos comunales destinados a sustituir a los gobiernos regionales y legislativos. Finalmente, HCF estructuró un mecanismo para gobernar el cual le permite tomar decisiones donde se encuentre.
La gran invención de HCF fue el gobierno mediático y su expresión más genuina las cadenas a través de las cuales se informan los logros del gobierno; se destituyen y se nombran funcionarios; se asignan recursos a proyectos; se amonestan funcionarios; se realizan primarias para nombrar candidatos; se cuenta la historia que desconocíamos. De allí que la duración y frecuencia de las cadenas dependerá de las necesidades del líder, que no del gobierno o del país.
Este novedoso mecanismo gubernamental le permite a HCF recordar al pueblo que los triunfos se le deben a él y no al gobierno, mientras que la responsabilidad de los fracasos es de los colaboradores que, por cierto, son colocados por él.
Este mecanismo de gobierno requiere de un amplio aparato público de medios que permita difundir una realidad que no se parece en nada a la cotidianidad de los ciudadanos venezolanos. Para montar un aparato mediático como el que tenemos hoy día, hace falta manejar discrecionalmente muchos recursos y, fundamentalmente, el poder de decisión sobre los bienes y las finalidades públicas, cosa que quienes adversan al gobierno no poseen.
Afortunadamente la creatividad humana es ilimitada y la sociedad democrática ha conseguido un medio comunicacional idóneo para restar el impacto pernicioso de las cadenas. Este mecanismo se llama "casa por casa y pueblo por pueblo", exitoso mecanismo voluntario y sin virtualidad que medie entre los ciudadanos y sus líderes, además, viene dibujando una nueva estructura para gerenciar lo público como es la restitución de las competencias de los órganos regionales y, por supuesto, de la Presidencia de la República.
De manera que este fervor con que los ciudadanos acogen la visita del candidato de la Unidad, es también una tranquilidad para quienes militan en las filas del sector público pues la propuesta es recuperar la naturaleza de la institucionalidad pública.
Mayora.j@gmail.com
Debido al alto tráfico de visitas en la página, El Universal ha decidido restringir la recepción de comentarios en sus noticias del día. Ofrecemos disculpas a los usuarios.
ESPACIO PUBLICITARIO
Acceso rápido a:
ESPACIO PUBLICITARIO
Alianzas
Cómo anunciar |
Suscripciones |
Contáctenos |
Política de privacidad
Términos legales |
Condiciones de uso |
Condiciones generales de publicación |
Mapa del Sitio |
Ayuda
El Universal - Todos los derechos reservados 2013