El opositor
Es hora de tener un país con posiciones diferentes, pero todas dentro de una democracia
RAFAEL J. CHAVERO GAZDIK
| EL UNIVERSAL
miércoles 15 de agosto de 2012 12:00 AM
Ya llegó el momento de comenzar a ver a un Chávez opositor, pues las encuestadoras más serias ya visualizan un nuevo Presidente, ese que tanto anhelan las nuevas generaciones. Esto abre un abanico de probabilidades, pues lamentablemente una de las principales diferencias entre los países consolidados y los en vías de desarrollo es el rol de sus expresidentes. En los primeros, se dedican a representar y dignificar a sus naciones; mientras que en los segundos suelen quedar presos o exilados.
En el caso de Chávez todo pareciera indicar que su salud será determinante, pues es obvio que en estos momentos está sacrificando su salud y hasta vida, en aras de conservar el poder y una supuesta revolución; pero seguro el tiempo pasará factura de tan irracional decisión. De allí que es muy probable ver a un Chávez en recuperación por un buen tiempo, probablemente en la isla que tanto admira.
La gran pregunta es si quedará Chávez para después; en caso que su salud le permita continuar con vida, lo que realmente deseamos. Sin duda, es mucho lo que podría ayudar en caso de pensar en su país antes que en su recuerdo personal para la historia, pues podría servir de vocero en los países de izquierda radical, donde a veces los prejuicios impiden que se imponga la sensatez o de captador de negocios, pero sin chequera o petróleo para regalar. Pareciera que Capriles podría al menos darle esa oportunidad; pero para ello se requiere de madurez y respeto institucional, lo que no ha demostrado hasta ahora Chávez, sobre todo porque ha vivido permanentemente en campaña electoral, además de que se ha encargado de personificar y amarrar todos los poderes del Estado.
Si por el contrario, decide retomar sus andanzas golpistas, con las que llegó a disparar a soldados venezolanos y atentar contra la vida de un Presidente, entonces su destino podrá ser ese que le espera a cualquier mandón del tercer mundo.
Eso no significa que los sectores de izquierda quedarán huérfanos, pues si algo ha dejado Chávez es la conciencia de que tenemos un país con grandes brechas sociales y diferencias, pero seguramente sobrarán voceros que puedan defender posiciones, sin necesidad de dividir. Es hora de tener un país con posiciones diferentes, pero todas dentro de una democracia, sin personalismos arrogantes y autoritarios.
Creo que la moraleja para Chávez es que se puede hacer mucho más con cerebro que con armas. Ojalá tenga tiempo de ver cómo podemos insertarnos en el siglo XXI, cómo pueden convivir con libertad los sectores privados y públicos y cómo regresaran nuestros jóvenes exiliados a recuperar nuestro orgullo nacional.
Rchavero@hotmail.com
En el caso de Chávez todo pareciera indicar que su salud será determinante, pues es obvio que en estos momentos está sacrificando su salud y hasta vida, en aras de conservar el poder y una supuesta revolución; pero seguro el tiempo pasará factura de tan irracional decisión. De allí que es muy probable ver a un Chávez en recuperación por un buen tiempo, probablemente en la isla que tanto admira.
La gran pregunta es si quedará Chávez para después; en caso que su salud le permita continuar con vida, lo que realmente deseamos. Sin duda, es mucho lo que podría ayudar en caso de pensar en su país antes que en su recuerdo personal para la historia, pues podría servir de vocero en los países de izquierda radical, donde a veces los prejuicios impiden que se imponga la sensatez o de captador de negocios, pero sin chequera o petróleo para regalar. Pareciera que Capriles podría al menos darle esa oportunidad; pero para ello se requiere de madurez y respeto institucional, lo que no ha demostrado hasta ahora Chávez, sobre todo porque ha vivido permanentemente en campaña electoral, además de que se ha encargado de personificar y amarrar todos los poderes del Estado.
Si por el contrario, decide retomar sus andanzas golpistas, con las que llegó a disparar a soldados venezolanos y atentar contra la vida de un Presidente, entonces su destino podrá ser ese que le espera a cualquier mandón del tercer mundo.
Eso no significa que los sectores de izquierda quedarán huérfanos, pues si algo ha dejado Chávez es la conciencia de que tenemos un país con grandes brechas sociales y diferencias, pero seguramente sobrarán voceros que puedan defender posiciones, sin necesidad de dividir. Es hora de tener un país con posiciones diferentes, pero todas dentro de una democracia, sin personalismos arrogantes y autoritarios.
Creo que la moraleja para Chávez es que se puede hacer mucho más con cerebro que con armas. Ojalá tenga tiempo de ver cómo podemos insertarnos en el siglo XXI, cómo pueden convivir con libertad los sectores privados y públicos y cómo regresaran nuestros jóvenes exiliados a recuperar nuestro orgullo nacional.
Rchavero@hotmail.com
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