El choque de Pastor Maldonado en "Caracus"
RUBENS YANES
| EL UNIVERSAL
miércoles 15 de agosto de 2012 03:57 PM
El circo deportivo montado por el gobierno del Comandante Presidente en Los Próceres estuvo bastante accidentado. Como fue reseñado por la prensa independiente, el FW-33 de Pastor Maldonado emocionó a los presentes, pero su presentación se vio truncada por el choque de su coche con una de las aceras y el daño sufrido en uno de sus neumáticos por los huecos del pavimento.
La verdad es que no me atrevería a criticar la actuación del maracayero. Los autos de Fórmula 1 son verdaderamente difíciles de controlar. Aceleran hasta centenas de kms/h en segundos, con una potencia que hunde al conductor en el asiento, y son capaces de detenerse completamente en pocos metros. Conducir un F1 es como montarse en una montaña rusa con volante y es muy fácil cometer un error.
Pero lo que sí me parece lamentable es el oportunismo mostrado tanto por el Gobierno, la escudería y el mismo piloto.
El Gobierno -muy inteligentemente- aprovechó la medalla de Limardo y la ya borrosa victoria de Pastor en Cataluña para vender la idea de que nos está yendo bien en el deporte. Una verdad a medias tintas si consideramos que Venezuela quedó en el lugar 50 de los Juegos Olímpicos, muy por detrás de países de este lado del mundo como Cuba (Rank: #16, Medallas: 14, Oro: 5), Jamaica (Rank: #18, Medallas: 12, Oro: 4), Brasil (Rank: #22, Medallas: 17, Oro: 3) ó Colombia (Rank: #38, Medallas: 8, Oro: 1).
La escudería obviamente- ha querido complacer a su generoso mecenas y ha montado el show. El mismísimo Frank Williams se trasladó hasta Caracas y obsequió al Presidente un volante y una braga de piloto. Sin embargo, en su gesto no cuidaron los detalles y lanzaron al mundo una nota de prensa que anunciaba la corrida en "Caracus", la supuesta capital de Venezuela. Un error doloroso e inexcusable que denota el grado de compromiso e integración de esta escudería con el país.
Finalmente, está el oportunismo del mismo Pastor. Él, como todos los otros deportistas que dependen del aporte gubernamental para sostener su carrera, ha tenido que plegarse a las convenciones revolucionarias. Han tenido que expresar su apoyo al líder y al proceso. Pero Pastor además pareciera haber comenzado a utilizar su apoyo al proceso para compensar su pobre devenir en la temporada de Fórmula 1.
El choque del FW33 contra la acera de Los Próceres en "Caracus" quizás sea un campanazo a estos actores. Le dice al Gobierno que las grandilocuencias sin sustento son riesgosas y contraprudecentes; le dice a la escudería que no siempre las condiciones estarán de su lado; y le dice al piloto que debe concentrarse más en controlar el coche y sus impulsos que en tratar de presumir méritos que aún no ha alcanzado.
La verdad es que no me atrevería a criticar la actuación del maracayero. Los autos de Fórmula 1 son verdaderamente difíciles de controlar. Aceleran hasta centenas de kms/h en segundos, con una potencia que hunde al conductor en el asiento, y son capaces de detenerse completamente en pocos metros. Conducir un F1 es como montarse en una montaña rusa con volante y es muy fácil cometer un error.
Pero lo que sí me parece lamentable es el oportunismo mostrado tanto por el Gobierno, la escudería y el mismo piloto.
El Gobierno -muy inteligentemente- aprovechó la medalla de Limardo y la ya borrosa victoria de Pastor en Cataluña para vender la idea de que nos está yendo bien en el deporte. Una verdad a medias tintas si consideramos que Venezuela quedó en el lugar 50 de los Juegos Olímpicos, muy por detrás de países de este lado del mundo como Cuba (Rank: #16, Medallas: 14, Oro: 5), Jamaica (Rank: #18, Medallas: 12, Oro: 4), Brasil (Rank: #22, Medallas: 17, Oro: 3) ó Colombia (Rank: #38, Medallas: 8, Oro: 1).
La escudería obviamente- ha querido complacer a su generoso mecenas y ha montado el show. El mismísimo Frank Williams se trasladó hasta Caracas y obsequió al Presidente un volante y una braga de piloto. Sin embargo, en su gesto no cuidaron los detalles y lanzaron al mundo una nota de prensa que anunciaba la corrida en "Caracus", la supuesta capital de Venezuela. Un error doloroso e inexcusable que denota el grado de compromiso e integración de esta escudería con el país.
Finalmente, está el oportunismo del mismo Pastor. Él, como todos los otros deportistas que dependen del aporte gubernamental para sostener su carrera, ha tenido que plegarse a las convenciones revolucionarias. Han tenido que expresar su apoyo al líder y al proceso. Pero Pastor además pareciera haber comenzado a utilizar su apoyo al proceso para compensar su pobre devenir en la temporada de Fórmula 1.
El choque del FW33 contra la acera de Los Próceres en "Caracus" quizás sea un campanazo a estos actores. Le dice al Gobierno que las grandilocuencias sin sustento son riesgosas y contraprudecentes; le dice a la escudería que no siempre las condiciones estarán de su lado; y le dice al piloto que debe concentrarse más en controlar el coche y sus impulsos que en tratar de presumir méritos que aún no ha alcanzado.
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