El Cardenal habla a los jóvenes
MARÍA DENISSE FANIANOS DE CAPRILES
| EL UNIVERSAL
miércoles 15 de agosto de 2012 03:22 PM
El pasado 5 de agosto, en la ciudad de Valencia, se reunieron casi 10.000 jóvenes en la misa de clausura del II Encuentro Nacional de Jóvenes Católicos, ENAJÓ 2012. Dio gusto ver muchachos de todos los rincones del país compartiendo su fe, su alegría y su esperanza en Jesucristo y en Su Santa Iglesia Católica. El Cardenal Jorge Urosa Savino dio un mensaje muy claro, en su homilía, a esta juventud ansiosa de orientación y guía. A continuación copio algunos extractos de ésta:
... "Jesús tiene palabras de vida eterna. Él es también la luz del mundo', y nos dice: el que me siga no andará en tinieblas, sino que tendrá la luz de la vida'" (Jn 8, 12 ). Esas sorprendentes afirmaciones del Señor están en consonancia con las que acabamos de escuchar: "Yo soy el pan de vida. El que coma de éste pan tendrá vida eterna. El que viene a mí no tendrá más nunca hambre, el que cree en mí no tendrá más nunca sed" (Jn 6,51)... "No es la droga ni el alcohol ni el relajo afectivo sexual ni la violencia ni la indiferencia religiosa lo que nos hará felices, sino seguir a Jesús y cumplir su Palabra...".
"Por esa fe viva en Jesús nosotros estamos unidos a Él, somos sus hermanos, sus amigos, llamados a estar siempre con Él, aquí y en la vida eterna. Pero Jesús es exigente, "un amigo exigente", decía Juan Pablo II. Y Jesús nos pregunta a todos nosotros: ¿quieren ustedes seguirme, quieren proclamar y celebrar la fe?... ¡Tú tienes palabras de vida eterna, y por ello nosotros creemos en ti y queremos seguirte aquí en Venezuela, en nuestra vida diaria, en este momento de la historia! Por eso sentimos, proclamamos y celebramos nuestra fe. Por eso somos cristianos católicos, y por eso queremos seguirte y vivir de acuerdo a tu palabra, que es palabra de vida y de felicidad. Porque al creer en ti, Señor nuestro, llegamos a la maravillosa condición cristiana de Hijos de Dios, discípulos tuyos, y miembros de la Iglesia católica".
"Nuestra fe en Jesús... debe ser una fe viva, concreta, activa... Y yo quisiera hoy, mis queridos muchachos, señalar algunos problemas graves que amenazan a la sociedad y sobre todo a los jóvenes, que desafían hoy la fe de nosotros, de los cristianos en Venezuela. En primer lugar: El secularismo, la confusión y la indiferencia religiosa... Ante esas amenazas es necesario que los cristianos sintamos conciencia y alegría, santo orgullo de creer en Jesucristo... Y para ello, intensificar y ser constantes en nuestra práctica religiosa, especialmente en la celebración de nuestra fe y la participación en el banquete eucarístico, participando todos los domingos y fiestas de guardar en la Eucaristía dominical...".
"En segundo lugar: nos desafía y amenaza el desprecio a la vida humana en muchos sentidos... Y nosotros respondemos a ese desafío de la cultura de la muerte con el respeto a la gente, a la vida... desde el momento de su concepción hasta la muerte natural... Los cristianos sabemos que toda persona ha sido creada a imagen y semejanza de Dios, que tenemos un alma inmortal, unos derechos inalienables, el más importante es el derecho a la vida. Con Cristo afirmamos nuestra decisión de respetar y amar la vida... porque en cada persona nosotros vemos al mismo Jesús. Por ello la Iglesia es el pueblo de la paz y de la vida... rechazamos toda violencia física, verbal, política, social, etc. Rechazamos el aborto, que es un crimen abominable... rechazamos la droga, el secuestro, el homicidio, el robo, la violencia criminal que está sesgando cada año más de 15.000 vidas... debemos ser gente de paz, de convivencia, de respeto a los demás, sacando de nuestros corazones cualquier traza de egoísmo, de indiferencia ... de rencor y de odio".
Y en tercer lugar, quiero subrayar una amenaza para todos los seres humanos y especialmente para los jóvenes: el libertinaje afectivo-sexual del mundo moderno... ante eso nosotros respondemos con el compromiso de promover y fortalecer el amor a la familia y el respeto a las personas... Es preciso que promovamos la santidad de la familia, y para ello valoremos la unión conyugal cristiana, santificada por el mismo Jesús con el santo sacramento del matrimonio... que rechacemos ese relajo afectivo-sexual que tanto daño ha hecho y está haciendo en nuestra patria, que promovamos la práctica de la virtud de la castidad, que es respeto a la persona. ¡Cuánto dolor, cuántas lágrimas, cuántos niños abandonados, cuántas familias incompletas sumidas en la pobreza por ese relajo afectivo sexual! Ese libertinaje que considera un ídolo el placer sexual, y ante ese ídolo sacrifica la familia, el respeto debido a la mujer, a los hijos, y que lleva a tantas tragedias. Porque el pecado, mis queridos muchachos, lleva a la muerte; el Señor nos lleva a la vida. Promovamos el respeto, el control personal. No se puede separar la actividad sexual del verdadero amor, del matrimonio que da protección y estabilidad a los esposos y a los niños, de una familia estable, cariñosa y unida. La práctica sexual debe ser expresión de un amor auténtico, y estar enmarcada en la familia unida para siempre, con respeto, cariño y fidelidad para toda la vida"...
mariadenissecapriles@gmail.com
@VzlaEntrelineas
... "Jesús tiene palabras de vida eterna. Él es también la luz del mundo', y nos dice: el que me siga no andará en tinieblas, sino que tendrá la luz de la vida'" (Jn 8, 12 ). Esas sorprendentes afirmaciones del Señor están en consonancia con las que acabamos de escuchar: "Yo soy el pan de vida. El que coma de éste pan tendrá vida eterna. El que viene a mí no tendrá más nunca hambre, el que cree en mí no tendrá más nunca sed" (Jn 6,51)... "No es la droga ni el alcohol ni el relajo afectivo sexual ni la violencia ni la indiferencia religiosa lo que nos hará felices, sino seguir a Jesús y cumplir su Palabra...".
"Por esa fe viva en Jesús nosotros estamos unidos a Él, somos sus hermanos, sus amigos, llamados a estar siempre con Él, aquí y en la vida eterna. Pero Jesús es exigente, "un amigo exigente", decía Juan Pablo II. Y Jesús nos pregunta a todos nosotros: ¿quieren ustedes seguirme, quieren proclamar y celebrar la fe?... ¡Tú tienes palabras de vida eterna, y por ello nosotros creemos en ti y queremos seguirte aquí en Venezuela, en nuestra vida diaria, en este momento de la historia! Por eso sentimos, proclamamos y celebramos nuestra fe. Por eso somos cristianos católicos, y por eso queremos seguirte y vivir de acuerdo a tu palabra, que es palabra de vida y de felicidad. Porque al creer en ti, Señor nuestro, llegamos a la maravillosa condición cristiana de Hijos de Dios, discípulos tuyos, y miembros de la Iglesia católica".
"Nuestra fe en Jesús... debe ser una fe viva, concreta, activa... Y yo quisiera hoy, mis queridos muchachos, señalar algunos problemas graves que amenazan a la sociedad y sobre todo a los jóvenes, que desafían hoy la fe de nosotros, de los cristianos en Venezuela. En primer lugar: El secularismo, la confusión y la indiferencia religiosa... Ante esas amenazas es necesario que los cristianos sintamos conciencia y alegría, santo orgullo de creer en Jesucristo... Y para ello, intensificar y ser constantes en nuestra práctica religiosa, especialmente en la celebración de nuestra fe y la participación en el banquete eucarístico, participando todos los domingos y fiestas de guardar en la Eucaristía dominical...".
"En segundo lugar: nos desafía y amenaza el desprecio a la vida humana en muchos sentidos... Y nosotros respondemos a ese desafío de la cultura de la muerte con el respeto a la gente, a la vida... desde el momento de su concepción hasta la muerte natural... Los cristianos sabemos que toda persona ha sido creada a imagen y semejanza de Dios, que tenemos un alma inmortal, unos derechos inalienables, el más importante es el derecho a la vida. Con Cristo afirmamos nuestra decisión de respetar y amar la vida... porque en cada persona nosotros vemos al mismo Jesús. Por ello la Iglesia es el pueblo de la paz y de la vida... rechazamos toda violencia física, verbal, política, social, etc. Rechazamos el aborto, que es un crimen abominable... rechazamos la droga, el secuestro, el homicidio, el robo, la violencia criminal que está sesgando cada año más de 15.000 vidas... debemos ser gente de paz, de convivencia, de respeto a los demás, sacando de nuestros corazones cualquier traza de egoísmo, de indiferencia ... de rencor y de odio".
Y en tercer lugar, quiero subrayar una amenaza para todos los seres humanos y especialmente para los jóvenes: el libertinaje afectivo-sexual del mundo moderno... ante eso nosotros respondemos con el compromiso de promover y fortalecer el amor a la familia y el respeto a las personas... Es preciso que promovamos la santidad de la familia, y para ello valoremos la unión conyugal cristiana, santificada por el mismo Jesús con el santo sacramento del matrimonio... que rechacemos ese relajo afectivo-sexual que tanto daño ha hecho y está haciendo en nuestra patria, que promovamos la práctica de la virtud de la castidad, que es respeto a la persona. ¡Cuánto dolor, cuántas lágrimas, cuántos niños abandonados, cuántas familias incompletas sumidas en la pobreza por ese relajo afectivo sexual! Ese libertinaje que considera un ídolo el placer sexual, y ante ese ídolo sacrifica la familia, el respeto debido a la mujer, a los hijos, y que lleva a tantas tragedias. Porque el pecado, mis queridos muchachos, lleva a la muerte; el Señor nos lleva a la vida. Promovamos el respeto, el control personal. No se puede separar la actividad sexual del verdadero amor, del matrimonio que da protección y estabilidad a los esposos y a los niños, de una familia estable, cariñosa y unida. La práctica sexual debe ser expresión de un amor auténtico, y estar enmarcada en la familia unida para siempre, con respeto, cariño y fidelidad para toda la vida"...
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