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Culto a la personalidad

El agotamiento, la incertidumbre y la improvisación se hacen más evidentes con el paso de los días

ERNESTO ALVARENGA |  EL UNIVERSAL
miércoles 15 de agosto de 2012  12:00 AM
El culto a la personalidad no es asunto nuevo en la historia de muchos pueblos y naciones. En estos casos la conducta del "líder" redunda en patrones patológicos que los lleva a tener posiciones de extrema izquierda (comunismo) o de extrema derecha (fascismo). Al final estas posturas ideológicas y políticas extremistas coinciden en la confiscación de los poderes públicos e instituciones que constituyen los estados modernos. Generalmente estos caudillos llegan al poder por tener personalidades muy carismáticas, lo cual frecuentemente los lleva al desarrollo exacerbado del personalismo. El "yo" se convierte en coletilla permanente en sus discursos: "yo apruebo, yo decido, yo soy la patria, el que no está conmigo está contra mí, aquel que no es chavista no es venezolano".

No pretendo aventurarme a invadir el terreno de la psiquiatría, pero creo que el culto a la personalidad del líder unido a sus propios complejos conducen a una situación en la cual sus seguidores, por diversos motivos, temen ser vigilados o perseguidos, dados el excesivo gasto militar y los diversos mecanismos de inteligencia. Los propios aplaudidores de oficio siembran el miedo entre ellos mismos. Ahora bien, las revoluciones de "ahora" acuden a procesos electorales, pues la URSS del Lenín, la China de Mao, la Alemania de Hitler, la Italia de Mussolini y la Cuba de Castro, no lo hicieron, en este contexto, para la campaña electoral de hoy, el miedo y la adulación desmedida se transforman en puntos débiles del líder-candidato.

Debilidad

En el caso de nuestro país, los elementos anteriormente mencionados unidos al fracaso de la gestión de gobierno, la corrupción y ahora la enfermedad secreta del presidente-candidato, se constituyen en la gran debilidad del régimen a la hora de enfrentar el venidero proceso electoral. El agotamiento, la incertidumbre y la improvisación se hacen más evidentes con el transcurrir de los días, como muestra tenemos la designación de los candidatos a gobernadores, en Carabobo se pasó de Maduro a Lacava para terminar con Ameliach, en Táchira el candidato ya no será El Aissami. Esta conducta errática refleja inseguridad del líder, fisuras dentro del régimen y descontento en sus bases, el carisma ya no es suficiente.

Alvarenga4000@yahoo.com



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