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Violando la esperanza del pobre

ROSALÍA MOROS DE BORREGALES |  EL UNIVERSAL
sábado 11 de agosto de 2012  03:34 PM

Existen unos cuantos organismos internacionales que ofrecen cifras sobre la pobreza a nivel mundial. Todos ellos cuentan con diversos mecanismos en la mayoría de los países del mundo que les reportan diferentes datos para conocer cuántas personas en el mundo viven en esta condición. Por ejemplo, la Organización de las Naciones Unidas estima que 4.000 millones de personas se encuentran en estado de pobreza. ¿Pero, qué se entiende realmente como pobreza? Tratándose de un problema de múltiples dimensiones, tiene también múltiples conceptos tanto desde el punto de vista cuantitativo como cualitativo.

Algunos expresan que una persona pobre es aquella que vive, o mejor dicho, sobrevive con menos de 2 dólares diarios. Un concepto pobre y limitado para un problema con muchas caras y de una magnitud casi incalculable. Otros hablan del límite de consumo en bienes y servicios necesarios para la satisfacción de necesidades básicas, y aquí se habla del mínimo de calorías que una persona debe consumir para estar activa en la vida. También, al ser enfocado desde el punto de vista social se dice que una persona pobre es aquella que no tiene acceso a una participación en la vida social, y por ende, no es capaz de procurarse el consumo calórico mínimo necesario para la vida.

Sin embargo, todos sabemos que la pobreza no solo está relacionada únicamente con la carencia de la ingesta mínima necesaria para mantenernos respirando. El ser humano es un todo constituido por diferentes partes que se entrelazan y se complementan integralmente. Cuando la vida se desarrolla activamente en cada uno de los ámbitos que la constituyen, entonces el ser humano es capaz de vivir fuera de la pobreza.

La pobreza irremediablemente produce una gran vulnerabilidad en los que la padecen. Todo el que tiene una carencia posee intrínsecamente el anhelo por satisfacerla, y la esperanza de alcanzar una mejor vida es inherente a todo ser humano. ¡Pero se ha violado la esperanza del pobre! Con un planeta lleno de recursos no hemos sido capaces de erradicar la pobreza; y mientras nos encontramos en la era de la conquista del espacio, de las comunicaciones instantáneas, de los más grandes avances tecnológicos en la historia de la humanidad, millones se encuentran viviendo en condiciones que atentan contra la integridad y la dignidad del ser humano. A diario miles mueren de enfermedades totalmente prevenibles y mientras en algunos países del mundo se lanzan a la basura toneladas de comida, en otros una familia tiene como almuerzo un caldo hecho con un hueso que ha hervido muchas veces en la misma olla.

En estos tiempos de campaña presidencial, son precisamente estos seres más vulnerables el blanco de los mensajes de los aspirantes; el discurso político se vale de la esperanza arraigada en los pobres para arrancarles los votos necesarios. Una y otra vez se escuchan promesas que alimentan esta esperanza. Pareciera no haber ningún respeto para los que esperan, deliberadamente se hacen uso de la mentira y se justifica el incumplimiento de una promesa, después de más de una década en el poder, con otra promesa más elocuente. Nada más patético que un verdadero pobre en lo moral y ético ofreciendo lo que ha sido incapaz de dar, aun teniendo las manos repletas de todo bien, pero carente de bondad, de verdad y de justicia.

Nos encontramos ante la irrenunciable tarea de convertir las promesas en realidad. Es necesario unificar voluntades en el esfuerzo para hacer la esperanza del pobre una realidad palpable. Si las promesas se desvanecen en el tiempo, si la voluntad egoísta solo enriquece a unos pocos, si se provee el pan pero no se enseña a sembrar el trigo, si no se aborda este problema en su dimensión múltiple, entonces estaremos nuevamente violando la esperanza del pobre.

"Porque tuve hambre, y no me disteis de comer; tuve sed, y no me disteis de beber;  fui forastero, y no me recogisteis; estuve desnudo, y no me cubristeis; enfermo, y en la cárcel, y no me visitasteis. Entonces también ellos le responderán diciendo: Señor, ¿cuándo te vimos hambriento, sediento, forastero, desnudo, enfermo, o en la cárcel, y no te servimos? Entonces les responderá diciendo: De cierto os digo que en cuanto no lo hicisteis a uno de estos más pequeños, tampoco a mí lo hicisteis".

San Mateo 25:42-44

rosymoros@gmail.com

http://familiaconformealcorazondedios.blogspot.com/

@RosaliaMorosB


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