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La mezquindad, deporte olímpico

Envidiosos y cizañeros de alta competencia abundan en este mundo desde tiempos bíblicos

CLODOVALDO HERNÁNDEZ |  EL UNIVERSAL
viernes 10 de agosto de 2012  12:00 AM
Lástima que la mezquindad no sea un deporte olímpico. En eso tenemos campeones muy destacados. Hubiésemos llevado a Londres una delegación muchísimo más nutrida, abanderada por algún miembro de la Alianza de Articulistas Antichavistas (la venerable Triple A) e integrada por unos cuantos dirigentes del ala ruin de la oposición. Quizá hubiésemos regresado con más medallas que Michael Phelps, aunque no podemos hacernos tantas ilusiones, pues -en honor a la verdad- mezquinos, envidiosos y cizañeros de alta competencia abundan en este mundo desde tiempos bíblicos. Tristemente.

Lo cierto es que los nuestros tienen notable chance de meterse en la élite mundial de esa actividad porque practican de manera tesonera, disciplinada, perseverante y compiten mucho entre sí para establecer marcas nacionales. Esta gente, ya lo hemos comprobado, es mezquina hasta para reírse y parece que incluso cuando están durmiendo entrenan en su deporte, teniendo "pesadillas" en las que al país -¡qué horror!- le va bien.

No por casualidad, las demostraciones más formidables de los campeones de la mezquindad surgieron por la actuación de nuestra delegación en las Olimpíadas. Que un venezolano haya ganado una medalla de oro y algunos compatriotas se empeñen en restarle méritos a tal hazaña es una prueba más de rebosante talento para la inquina.

Maratonistas del odio al rrrégimen habían pronosticado una horrible actuación de la legión criolla. Dijeron que ese fracaso estrepitoso sería la prueba del fracaso de la tiranía y de sus agentes del G2 que fingen ser entrenadores. Pero como no hubo tal fracaso, sino una actuación histórica (tanto del esgrimista Rubén Limardo como de muchos otros que, sin ganar medalla, tuvieron performances muy destacadas), saltaron a la pista los ases de la Olimpíada de la Mezquindad. Gimnastas del desprecio hicieron complicadas piruetas para negar que la política oficial tenga alguna responsabilidad en la alentadora actuación de los seleccionados. "Los que llegaron fue por sus méritos propios", sentenciaron, mientras daban dobles mortales atrás en las barras paralelas mediáticas.

Una doña que, a sus años, sigue empeñada en practicar la lucha grecorromana contra la dictadura, peleó furiosamente porque Limardo pronosticó la victoria de Chávez el 7 de octubre. Luego casi muere de rabia sobre el tapiz cuando el tirano le dio la espada de Bolívar al espadachín de oro.

En la especialidad de miseria humana, la presea dorada se la llevó un conocido esgrimista del chisme, al afirmar que Limardo tiene 27 años, o sea, que es un producto pre-revolucionario y el autócrata no se lo puede expropiar la IV República. Suba al podio, atleta, que usted batió el récord olímpico.

clodoher@yahoo.com



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