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Venezuela en Mercosur: ¿para qué?

Salvo explicación en contrario, pareciera que lo que convenía era estar fuera de la organización

LUIS ENRIQUE OBERTO G. |  EL UNIVERSAL
miércoles 8 de agosto de 2012  12:00 AM
Nunca dejará de ser oportuno recordar que no todos los acuerdos entre gobiernos de países, cualesquiera sean los discursos o declaraciones de principios de unión que los precedan o los textos que se suscriban, constituyen per se las bases fundamentales de la decisión de su integración ni del inicio real de tal proceso; y, por supuesto, mucho menos de acciones que a plazo cierto redunden en el beneficio tangible y sostenido de los pueblos envueltos en esos acuerdos, especialmente cuando ocurren sin su participación en los eventos que dan lugar a ellos.

El 31/07/12, después de un largo período de trámites oficiales de los cuales se mantuvo al margen al país, y de los hechos que le pusieron fin -que aún son objeto de discusión pública- se concretó el ingreso pleno de Venezuela a Mercosur. Todo ello, sin que hasta ahora más allá del propósito político que se aprecia impulsó los trámites realizados, se hayan expuesto de forma clara -balance de sacrificios y beneficios- las razones del empeño en alcanzar dicha membresía, habida cuenta los pocos progresos institucionales que hoy Mercosur puede exhibir en el orden de un proceso real de integración. ¿Para qué Mercosur?

Para ofrecer

La pregunta resulta pertinente porque para vender nuestro país lo que principalmente hoy tiene para ofrecer -productos de la industria de los hidrocarburos- y comprar a los miembros de Mercosur o fuera de ese mercado lo que requiere para satisfacer sus necesidades tecnológicas y de equipamiento para su desarrollo y de consumo diario no necesitaba ser parte de ese Acuerdo, en cuyo seno en la actualidad está llamado a ser comodín a nivel internacional de los intereses de los socios mayores del mismo.

Por ello, salvo explicación satisfactoria en contrario al respecto, pareciera que lo que convenía era estar fuera del Mercosur. No así con el grupo de los países andinos, cuya relación basada en la pertenencia a la Comunidad Andina de Naciones debía haberse mantenido -como posteriormente quedó demostrado, a la luz de los arreglos económicos a que se ha tenido que llegar con sus miembros-, especialmente si desde la perspectiva de nuestros intereses y como conjunto de pueblos se pensaba en serio y como meta a concretar en la integración suramericana.

La alineación política de los países según las conveniencias o las orientaciones ideológicas de sus gobiernos, ajenas al querer de sus pueblos, nada o muy poco ofrecen en favor de la realización personal y familiar de los ciudadanos en paz y libertad, y de su bienestar espiritual y material.

luisoberto@yahoo.com



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