Vida de perros
Al retener el dinero para sí, el gobierno tiene a muchos venezolanos mendigando dádivas
MICHAEL ROWAN
| EL UNIVERSAL
martes 7 de agosto de 2012 12:00 AM
La alternativa de Venezuela para el 7 de octubre me recuerda el experimento con perros del psicólogo estadounidense Martin Seligman. Un perro hambriento se precipita ante el olor de una deliciosa comida colocada en un recipiente del otro lado de una cerca de malla metálica. El perro salta, escarba y corre hacia allá; todo en vano, pues no hay forma de atravesar la cerca. Lentamente, a regañadientes, el perro ladra, gimotea y luego se calma, mete su hocico entre los huecos de la cerca, a centímetros de la comida. Atormentado y hambriento, el perro se pone inerte, casi en estado catatónico. Al observar esto, Seligman extendió el experimento a los humanos y determinó que si bien algunas personas se deprimían como el perro, muchos se percataban de que había más comida en el mundo que en el recipiente colocado al otro lado de la verja. Así, se fueron a buscar comida a otra parte. Seligman catalogó a estas personas de optimistas pues consideraban que todos los obstáculos en la vida pueden superarse a punta de estrategias, como es el buscar comida en otra parte. Estadísticamente, descubrió que los optimistas viven más, mejor y más contentos que los pesimistas.
Por analogía, los venezolanos son el perro, la comida es el petróleo y la cerca es el gobierno todopoderoso. Al retener el dinero para sí, el gobierno tiene a muchos venezolanos mendigando dádivas, lo que les causa una profunda depresión. En el ínterin, su agricultura, aparato productivo, comercio, educación, salud, bienestar social, infraestructura, electricidad, vivienda, unidad monetaria y seguridad han caído en un hoyo negro: sus fuentes alternas de alimentos están destruidas. Terminaron deprimiéndose y gimoteando. Entretanto, el gobierno describe la situación como un paraíso digno de un rey. Algunos así lo creyeron, defendiendo al gobierno mientras sus hijos padecían de hambre e ignorancia a la primera de cambio. Sin embargo, otros venezolanos empezaron a pensar que quizá haya algo más aparte de petróleo. Quizá este gobierno no sea tan bueno para la salud de mi familia. Quizá mi vida necesite una nueva estrategia. Entonces, se alejaron valerosamente de la cerca. ¿Saben lo que vieron? Contemplaron el futuro. Ellos eran el futuro.
michaelrowan22@gmail.com
Traducción: Conchita Delgado
Por analogía, los venezolanos son el perro, la comida es el petróleo y la cerca es el gobierno todopoderoso. Al retener el dinero para sí, el gobierno tiene a muchos venezolanos mendigando dádivas, lo que les causa una profunda depresión. En el ínterin, su agricultura, aparato productivo, comercio, educación, salud, bienestar social, infraestructura, electricidad, vivienda, unidad monetaria y seguridad han caído en un hoyo negro: sus fuentes alternas de alimentos están destruidas. Terminaron deprimiéndose y gimoteando. Entretanto, el gobierno describe la situación como un paraíso digno de un rey. Algunos así lo creyeron, defendiendo al gobierno mientras sus hijos padecían de hambre e ignorancia a la primera de cambio. Sin embargo, otros venezolanos empezaron a pensar que quizá haya algo más aparte de petróleo. Quizá este gobierno no sea tan bueno para la salud de mi familia. Quizá mi vida necesite una nueva estrategia. Entonces, se alejaron valerosamente de la cerca. ¿Saben lo que vieron? Contemplaron el futuro. Ellos eran el futuro.
michaelrowan22@gmail.com
Traducción: Conchita Delgado
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