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"Ignora a los iluminados de Twitter"

ISAÍAS ELÍAS BLANCO |  EL UNIVERSAL
lunes 6 de agosto de 2012  04:03 PM
En la red social más popular comienzan a abundar "iluminados" que confunden a la sociedad de la información con pócimas mágicas para hacer dinero, filosofía trasnochada y olas de rumores que perturban la tranquilidad mental de los usuarios.

Antes que nada es necesario anclar que la libertad de expresión junto a la autonomía de pensamiento son los pilares más importantes que se encargan de preservar los valores democráticos de una sociedad, y en los ámbitos digitales son las estructuras necesarias para documentar sucesos donde los medios no tienen alcance, así como para sujetar la auditoría pública a través de la observación ciudadana.

Luego, -después de reiterar las redes sociales surgieron como una iniciativa para fomentar la comunicación interpersonal y que su esplendor llegó tras conectar a millones de usuarios, automatizar procesos, interactuar en tiempo real y servir de canales alternativos a los medios tradicionales- es necesario preguntar ¿dónde están los límites de la opinión digital?, ¿cuándo se arremete el espacio "privado" de los demás usuarios? y ¿qué derecho tiene un "experto" de causar conmoción basado en rumores?

A simple vista las preguntas anteriores se pueden resolver con lógica y sentido común, pero ojalá fuera tan simple como parece porque no se trata de "chismes de pasillo" sino de información que puede trascender las fronteras físicas porque la volatilidad de las conexiones cibernéticas genera una bola de nieve difícil de contener.

Los usuarios, padres, estudiantes, profesionales, aprendices y nuevas generaciones deben desarrollar un agudo sentido de análisis para discernir datos, detectar opiniones intencionadas y obviar los "bombazos" que corren en la Web cada cinco minutos. Es así, como cada usuario debe saber identificar a "los iluminados de las redes sociales, custodios de la verdad, y activistas políticos transformadores del mundo". Quizás puede sonar exagerado, pero el descontento público en Twitter se puede apreciar con una simple observación de los time-lines.

Twitter dispone de unas normas de uso de la plataforma en las que se hace hincapié en los derechos de autor, prohibición de pornografía y material ofensivo para que los nuevos integrantes sepan que pueden ser penalizados si incurren en esas faltas. En ese sentido es necesario destacar que aunque no exista un manual del usuario de la red social, se está configurando un código ético invisible que poco a poco ejerce influencia para no twittear información no verificada y evitar confrontaciones digitales.

Ahora es necesario evaluar la otra parte del frasco twittero, porque en la red social abundan pseudos consultores, analistas, expertos e iluminados en SEO, Social Media, Marketing Digital que profesan resultados asombrosos al mismo tiempo que contaminan los time-lines con información reciclada que no es de interés público. A estos "agraciados" hay que mirarlos con mucha lupa porque muchas empresas europeas han confiado en estos perfiles para encaminar sus proyectos terminaron con considerables pérdidas de tiempo-dinero-esfuerzo.

Todo lo anterior no pretende convertir al usuario en un ermitaño digital, por el contrario, trata de motivar el análisis social porque así como en la vida real las personas deben seleccionar sus amistades, y en este caso sus fuentes de información primaria.

twitter.com/isaiaselias  


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