La revolución en Mercosur
Se le permitió el acceso sin el visto bueno general y contraviniendo normas internas
MIGUEL SANMARTÍN
| EL UNIVERSAL
sábado 4 de agosto de 2012 12:00 AM
Ingresó por la ventana trasera. Escurriendo obstáculos. Salvando objeciones. Desatando polémicas. Irrumpió en ese complejo bazar arrastrando containers con telarañas, pelusas, ripio y moho, mas no con bienes para intercambiar.
El Gran Líder intergaláctico, visionario e infalible, conductor de esta patria grande, socialista, soberana y, bajo su égida, reindependizada, no dispone (acabó con las industrias que los producían) de productos (que no sean los petroleros) para transar con sus cofrades merco-sureños. Unos mercachifles con aguijones amolados y ambiciones desmedidas. Incluso algunos vivarachos y otros guisadores. Es por ello que los dueños de la quincalla sureña convinieron acoger bajo su carpa a un comprador compulsivo de cuanto cachivache se le antoja, provisto de una abultada petrochequera que les garantiza jugosas ganancias.
Se le permitió el acceso sin el visto bueno general y contraviniendo las normas de un colectivo que, creado con fines comerciales, devino en sindicato político. Hoy está transformado en un club de presidentes encompinchados y no en una asociación de naciones, como debería. Lo que la hermandad valora es la di$ponibilidad de sus miembros (especialmente la del ¿boyante?, vernáculo, por fin miembro de número de la logia) que anda perennemente prometiendo a sus pares construirles refinerías, gasoductos y acerías; fábricas de productos petroquímicos y sales de baño; ensambladoras de gurrufíos y perinolas e intercambiarles pimpinas de combustible por canicas, longanizas, chicharrón, cinturones de castidad, esmalte de uñas, caipirinhas, infusiones y ponchos.
Esta misma sociedad que antepone los intereses particulares de sus miembros (mercantilismo despiadado) pudiera en el futuro cercano, si las circunstancias y los designios celestiales así lo dispusiesen, terminar irremediablemente (no lo duden, camaritas), sometida a las extravagancias totalitarias-militaristas del recién admitido. Les robará el show.
Mientras llega el día histórico para inaugurar las factorías ofrecidas, los altos mandos de la revolución bonita tienen disponible para exportar al mercado sureño el mismísimo modelo de Socialismo del Siglo XXI (hasta por partes), la receta para controlar los Poderes Públicos, el método para destruir la Fuerza Armada y el plan para acallar medios de comunicación. También puede comercializar gallineros verticales, petrocasas, tapas de cuero de chivo para frascos de dulce de lechosa, avioncitos no tripulados (este modelo con pilotos sirios), templetes rodantes para mítines y corazones partidos de papel de arroz. Y, en oferta dos por uno (están fuera de uso), ofrecer a su distinguida clientela globos aerostáticos, camas clínicas, bastones y andaderas. ¡Se oyen ofertas!
msanmartin@eluniversal.com
El Gran Líder intergaláctico, visionario e infalible, conductor de esta patria grande, socialista, soberana y, bajo su égida, reindependizada, no dispone (acabó con las industrias que los producían) de productos (que no sean los petroleros) para transar con sus cofrades merco-sureños. Unos mercachifles con aguijones amolados y ambiciones desmedidas. Incluso algunos vivarachos y otros guisadores. Es por ello que los dueños de la quincalla sureña convinieron acoger bajo su carpa a un comprador compulsivo de cuanto cachivache se le antoja, provisto de una abultada petrochequera que les garantiza jugosas ganancias.
Se le permitió el acceso sin el visto bueno general y contraviniendo las normas de un colectivo que, creado con fines comerciales, devino en sindicato político. Hoy está transformado en un club de presidentes encompinchados y no en una asociación de naciones, como debería. Lo que la hermandad valora es la di$ponibilidad de sus miembros (especialmente la del ¿boyante?, vernáculo, por fin miembro de número de la logia) que anda perennemente prometiendo a sus pares construirles refinerías, gasoductos y acerías; fábricas de productos petroquímicos y sales de baño; ensambladoras de gurrufíos y perinolas e intercambiarles pimpinas de combustible por canicas, longanizas, chicharrón, cinturones de castidad, esmalte de uñas, caipirinhas, infusiones y ponchos.
Esta misma sociedad que antepone los intereses particulares de sus miembros (mercantilismo despiadado) pudiera en el futuro cercano, si las circunstancias y los designios celestiales así lo dispusiesen, terminar irremediablemente (no lo duden, camaritas), sometida a las extravagancias totalitarias-militaristas del recién admitido. Les robará el show.
Mientras llega el día histórico para inaugurar las factorías ofrecidas, los altos mandos de la revolución bonita tienen disponible para exportar al mercado sureño el mismísimo modelo de Socialismo del Siglo XXI (hasta por partes), la receta para controlar los Poderes Públicos, el método para destruir la Fuerza Armada y el plan para acallar medios de comunicación. También puede comercializar gallineros verticales, petrocasas, tapas de cuero de chivo para frascos de dulce de lechosa, avioncitos no tripulados (este modelo con pilotos sirios), templetes rodantes para mítines y corazones partidos de papel de arroz. Y, en oferta dos por uno (están fuera de uso), ofrecer a su distinguida clientela globos aerostáticos, camas clínicas, bastones y andaderas. ¡Se oyen ofertas!
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