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El humanismo de la Paideia

MERCEDES MALAVÉ |  EL UNIVERSAL
viernes 3 de agosto de 2012  04:28 PM
A lo largo de mi lectura y comprensión del pensamiento de Alfonso Reyes (1889-1959), he ido captando su visión del Humanismo; tema de enorme interés y relevancia para los hispanoamericanos, pues somos herederos de la misma tradición cultural de Occidente.

Para explicar el Humanismo nos sirve la siguiente imagen: Un grupo de italianos residentes en Buenos Aires decidió regalar un gran faro a la ciudad de Roma, cuya luz debía proyectar, eternamente, los tres colores de la bandera nacional. Algo similar a lo que los toscanos hicieron ante la tumba de Dante Alighieri: colocar una lámpara y comprometerse a dar el aceite para mantenerla siempre encendida.

Más allá de las circunstancias históricas que dieron origen a tal iniciativa, la imagen del faro cuya luz se proyecta en los océanos, ilustra bien, a mi modo de ver, la repercusión que el Humanismo italiano ha tenido no solo en los países de Europa sino también en la América, incorporada a la tradición occidental a partir, precisamente, de la época del Renacimiento.

Esta luz del Humanismo no se componía de los tres colores de una bandera nacional (llámese Italia, España, Gran Bretaña o Portugal), pues no refleja la filiación a un país ni a una tradición cultural específica. Es, en cambio, una luz más universal que sirvió para iluminar todo el panorama intelectual, artístico, científico y educativo del Renacimiento.

Y ¿de dónde provenía esta luz? Sabemos que de la antigua idea de la Paideia griega que consistía en un proyecto, muy ambicioso, de formación del hombre para la civilización y la ciudadanía, dígase el arte, la ciencia, la política, la religión y la cultura.

Fue el Humanismo un proyecto educativo integral en el sentido más amplio de la expresión. Contempló, como su principal tarea formativa, la raíz ética del comportamiento humano, la dimensión espiritual de la personalidad destinada a alcanzar cotas de elevación humana inconmensurables. Todo esto a través de habilidades concretas como el arte, las ciencias, la arquitectura, la lingüística, entre muchas otras. No debemos olvidar que la educación no consiste en enseñar técnicas, sino en formar a las personas para que sean buenas.

mmmalave@gmail.com


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