Lo que las encuestas ocultan...
Miedo, condición social, efecto ganador, presión grupal, incidirán en el voto clandestino
ORLANDO VIERA-BLANCO
| EL UNIVERSAL
domingo 29 de julio de 2012 12:00 AM
No voy a dudar de la seriedad de dos encuestadoras en especial, Datanálisis y Consultores 21. Considero que sus registros obedecen a estudios plausibles. Sin embargo hay factores que los demoscópicos no-miden. Uno de esos fenómenos es el conocido como el voto secreto. Otro es el bandwagon effect (efecto ganador), o el underdog (ir al débil). A partir de ahí, los resultados pueden ser contrarios a los reflejados.
George Gallup y Elmo Roper han sido los más asertivos encuestadores políticos desde que pronosticaron la victoria de Roosevelt en 1936, contra toda predicción que confería una considerable ventaja al republicano Alf Landon. A pesar de que las encuestas arrojaban mayor popularidad y simpatía a Landon, una diferencia conservadora -oculta en el seno de su partido- marcó la diferencia a favor del demócrata neoyorquino. Tanto Roper como Gallup, detectaron "imprecisiones" en las mediciones, como: tipo de pregunta (muchas no-respondidas por estar en un ambiente de alta presión social); el rango social u oficio del encuestado, quien responde evasiva o contrariamente por vergüenza (shy tory factor) o miedo; o la tendencia a cambiar de opinión, por percepción de triunfo o derrota de los contendores.
Datanálisis registra en su última medición una diferencia favorable al presidente Chávez de 15 puntos y un nivel de indecisos de 23%. Consultores 21, habla de una diferencia de 4%, Chávez sobre Capriles, pero un 10% de indecisos (ni-ni). De cara a eventos anteriores (2004, 2007, 2009, 2010) los ni-ni (que no son abstencionistas), no deberían ser más de un 10%. Por ello me inclino a apuntar, que la diferencia es corta, porque hay voto oculto. Así los indecisos, definirán el 7-O. El tema es dilucidar la tendencia de esos no-alineados y sí las referidas variables: miedo, condición social, efecto ganador, conveniencia o presión grupal, incidirán en el voto clandestino, capaz de revertir la intención de voto.
El fenómeno del silencio de la opinión pública, está ahí. Podría haber una elevada población de funcionarios públicos que no expresan preferencia real al encuestador, por miedo. Otro amplio sector no dice o no responde, por presión social, y algunos esperan montarse en el efecto cascada o ganador, donde Capriles debe consolidar su bandwagon, o autobús de la victoria... Finalmente existe un menor pero significativo chance de que abstencionistas recurrentes (que no son ni-ni), salgan a votar (hartazgo furtivo) o lo contrario, que no-lo-hagan (por Chávez), como pasó en la reforma constitucional 2007, que perdió el sector oficial. Todos estos factores no lo miden las encuestas, por lo que todo no está dicho... Otro tema es la variable CNE. Pero esto ya es hierba de otro pasto.
vierablanco@gmail.com
@ovierablanco
George Gallup y Elmo Roper han sido los más asertivos encuestadores políticos desde que pronosticaron la victoria de Roosevelt en 1936, contra toda predicción que confería una considerable ventaja al republicano Alf Landon. A pesar de que las encuestas arrojaban mayor popularidad y simpatía a Landon, una diferencia conservadora -oculta en el seno de su partido- marcó la diferencia a favor del demócrata neoyorquino. Tanto Roper como Gallup, detectaron "imprecisiones" en las mediciones, como: tipo de pregunta (muchas no-respondidas por estar en un ambiente de alta presión social); el rango social u oficio del encuestado, quien responde evasiva o contrariamente por vergüenza (shy tory factor) o miedo; o la tendencia a cambiar de opinión, por percepción de triunfo o derrota de los contendores.
Datanálisis registra en su última medición una diferencia favorable al presidente Chávez de 15 puntos y un nivel de indecisos de 23%. Consultores 21, habla de una diferencia de 4%, Chávez sobre Capriles, pero un 10% de indecisos (ni-ni). De cara a eventos anteriores (2004, 2007, 2009, 2010) los ni-ni (que no son abstencionistas), no deberían ser más de un 10%. Por ello me inclino a apuntar, que la diferencia es corta, porque hay voto oculto. Así los indecisos, definirán el 7-O. El tema es dilucidar la tendencia de esos no-alineados y sí las referidas variables: miedo, condición social, efecto ganador, conveniencia o presión grupal, incidirán en el voto clandestino, capaz de revertir la intención de voto.
El fenómeno del silencio de la opinión pública, está ahí. Podría haber una elevada población de funcionarios públicos que no expresan preferencia real al encuestador, por miedo. Otro amplio sector no dice o no responde, por presión social, y algunos esperan montarse en el efecto cascada o ganador, donde Capriles debe consolidar su bandwagon, o autobús de la victoria... Finalmente existe un menor pero significativo chance de que abstencionistas recurrentes (que no son ni-ni), salgan a votar (hartazgo furtivo) o lo contrario, que no-lo-hagan (por Chávez), como pasó en la reforma constitucional 2007, que perdió el sector oficial. Todos estos factores no lo miden las encuestas, por lo que todo no está dicho... Otro tema es la variable CNE. Pero esto ya es hierba de otro pasto.
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